Una jubilada de 70 años, residente de General Madariaga, denunció haber sido estafada por un delincuente que simuló ser el actor Kevin Costner, a quien le transfirió un total de $3.621.712,35 entre el 19 y el 21 de mayo.
El hecho, que se encuentra bajo investigación judicial, revela una sofisticada maniobra de ingeniería social que comenzó en la plataforma TikTok durante el año pasado. Según detallaron fuentes judiciales de la Unidad Funcional de Instrucción N° 8, la víctima inició un seguimiento a un perfil que utilizaba el nombre y la imagen del protagonista de “Danza con lobos”. Tras la eliminación de dicha cuenta por parte de la plataforma, el estafador logró migrar la conversación a Zangi, una aplicación de mensajería que no almacena datos en servidores ni deja rastros de las conversaciones, lo que facilitó el anonimato del agresor. Durante meses, el delincuente construyó un vínculo de confianza con la mujer, alternando mensajes afectuosos con promesas de un encuentro personal en los Estados Unidos.
La maniobra económica se concretó cuando el falso Costner le ofreció a la damnificada un carnet especial de “Club Fan” con beneficios exclusivos. Para acceder a esta supuesta membresía, la mujer realizó múltiples transferencias a una cuenta de la billetera virtual Ualá por el monto total mencionado. Los investigadores señalaron que el engaño incluyó una presión psicológica extrema: el estafador intentó convencer a la jubilada de vender su propiedad en General Madariaga con la promesa de que él le compraría una vivienda en Santa Marta, California. Si bien la mujer no accedió a desprenderse de su inmueble, sí entregó sus ahorros convencida por el envío de un carnet de socia apócrifo que recibió de manera digital, lo que postergó sus sospechas durante varias semanas.
El fiscal Walter Mércuri, a cargo de la fiscalía descentralizada de Madariaga, lidera actualmente las diligencias para rastrear la ruta del dinero. De acuerdo con operadores del sistema financiero, el uso de billeteras virtuales locales facilita la recepción inmediata de los fondos, pero también deja una huella digital que los peritos informáticos de la policía bonaerense intentan seguir para identificar al titular de la cuenta receptora. La víctima solo tomó dimensión de la estafa al leer comentarios de otros usuarios en redes sociales que alertaban sobre perfiles similares y al notar que los fondos habían sido derivados a una cuenta radicada en Argentina, una inconsistencia geográfica insalvable para alguien que supuestamente residía en Hollywood.
Contexto
Este tipo de delitos, conocidos técnicamente como “estafas románticas” o de suplantación de identidad de celebridades, han mostrado un crecimiento sostenido en el último bienio en el país. Los antecedentes inmediatos remiten a un caso ocurrido en mayo del año pasado, donde otra ciudadana argentina fue víctima de un engaño similar que involucró la figura de George Clooney. En aquella oportunidad, los delincuentes utilizaron herramientas de inteligencia artificial para recrear la voz y la imagen del actor, logrando que la mujer transfiriera más de 15.000 dólares bajo el pretexto de donaciones a fundaciones y trámites legales. Aquel caso incluso contó con videos donde el falso actor hablaba directamente a cámara, lo que demuestra el nivel de tecnificación que están alcanzando estas organizaciones criminales.
La modalidad suele repetirse con patrones idénticos: captación en redes masivas como Facebook o TikTok, migración a aplicaciones de mensajería privada y la solicitud de dinero para membresías VIP o causas benéficas. En el caso de la vecina de Madariaga, el uso de la aplicación Zangi fue clave para el delincuente, ya que esta plataforma es elegida frecuentemente por criminales debido a su política de privacidad extrema que dificulta la recuperación de los registros de chat por parte de las autoridades. Según indicaron desde el Ministerio de Seguridad, la vulnerabilidad de los adultos mayores ante estas tecnologías es un factor que los estafadores explotan sistemáticamente, utilizando figuras de la cultura popular de las décadas de los 80 y 90 para generar empatía inmediata.
Impacto
El impacto de este caso trasciende la pérdida económica de los 3,6 millones de pesos, afectando la seguridad jurídica y digital de los usuarios de billeteras virtuales en la provincia de Buenos Aires. La causa caratulada como “estafa” pone de manifiesto la necesidad de mayores controles en la apertura de cuentas en plataformas fintech, que suelen ser el destino final de los fondos robados. Para la comunidad de General Madariaga, el hecho generó una alerta sobre la sofisticación de los delincuentes, quienes ya no solo recurren al tradicional “cuento del tío” telefónico, sino que invierten meses en construir perfiles falsos y relaciones virtuales para vaciar las cuentas de sus víctimas.
Especialistas en ciberseguridad advierten que este tipo de fraudes suelen quedar impunes si el dinero es rápidamente triangulado hacia cuentas de terceros o convertido en criptoactivos. No obstante, la denuncia de la jubilada permite a la justicia solicitar informes de IP y movimientos bancarios que podrían derivar en allanamientos en los próximos días. La visibilidad del caso busca prevenir a otros usuarios que puedan estar manteniendo conversaciones con perfiles similares, como el detectado recientemente en grupos de Facebook donde un usuario con el nombre de Kevin Costner continúa publicando fotos desde jets privados con ramos de rosas para captar nuevas víctimas mediante enlaces a Telegram.
La investigación se centra ahora en determinar si existe una célula local operando detrás de estos perfiles o si se trata de una organización internacional con colaboradores en Argentina que prestan sus cuentas para el retiro del efectivo. El fiscal Mércuri espera los resultados de los exhortos enviados a las empresas tecnológicas para avanzar con las imputaciones. Mientras tanto, la víctima aguarda una resolución que le permita recuperar parte de su patrimonio, aunque las probabilidades de éxito en estos casos dependen de la velocidad con la que se logren congelar los activos en el sistema financiero.