SOCIEDAD

Ana Obarrio: la tenista de 92 años que lidera el seleccionado senior

Ana Obarrio, de 92 años, compite internacionalmente en la categoría +85 tras retomar el tenis profesional luego de décadas de retiro, consolidándose como referente del deporte senior argentino y ejemplo de longevidad activa.

Redacción El Capitán 21 de julio de 2026 5 min de lectura
Ana Obarrio: la tenista de 92 años que lidera el seleccionado senior
Foto: Infobae

Ana Obarrio, de 92 años, representa actualmente a la Argentina en torneos internacionales de tenis de la categoría +85, tras haber retomado la competencia profesional décadas después de abandonar el deporte a los 18 años para priorizar su vida familiar.

La trayectoria de Obarrio destaca por una interrupción de casi medio siglo en su carrera deportiva. Si bien era una de las jóvenes promesas del tenis nacional a mediados del siglo XX, decidió retirarse al casarse. Según explicaron allegados a la Asociación Argentina de Tenis (AAT), la jugadora declinó incluso participar en un dobles mixto con el entonces campeón italiano debido a las convenciones sociales de la época y la negativa de su prometido. No obstante, Obarrio sostiene que aquella elección fue fundamental para cumplir su meta personal de formar una familia numerosa, la cual hoy está integrada por diez hijos y 38 nietos. Esta base afectiva, lejos de ser un impedimento, funcionó como el sostén para su posterior regreso a las canchas, que se produjo tras el fallecimiento de su esposo, inicialmente a través de encuentros recreativos con amigas antes de federarse nuevamente.

En la actualidad, la deportista mantiene una rutina de alto rendimiento adaptada a su edad que desafía los parámetros convencionales del envejecimiento. Entrena tenis tres veces por semana y complementa su actividad física con caminatas diarias de quince cuadras cada mañana. Fuentes del ámbito de la medicina deportiva señalan que su caso es excepcional, no solo por la resistencia física, sino por su enfoque nutricional y mental. Obarrio no sigue dietas restrictivas; basa su alimentación en el consumo de proteínas, con especial preferencia por la carne vacuna, y mantiene una disciplina férrea que arrastra desde su adolescencia, cuando entrenaba antes de asistir al colegio. Su participación en más de diez mundiales senior refleja una vigencia técnica que le permite procesar la frustración de la derrota como un incentivo para mejorar su juego en el próximo compromiso.

Contexto

El retiro de Ana Obarrio a los 18 años se produjo en un contexto social donde las carreras deportivas femeninas solían quedar subordinadas a los mandatos familiares. Durante las décadas de 1940 y 1950, el tenis argentino comenzaba a profesionalizarse, pero las oportunidades para las mujeres eran limitadas y frecuentemente interrumpidas por el matrimonio. Obarrio relató que su deseo de tener diez hijos fue una prioridad absoluta que cumplió con creces, alejándose por completo de los circuitos competitivos oficiales durante el periodo de crianza. Su regreso a la Asociación Argentina de Tenis no fue una decisión planificada a largo plazo, sino el resultado de una búsqueda de propósito tras la viudez, lo que demuestra la permeabilidad de las estructuras deportivas actuales para integrar a adultos mayores en niveles de alta competencia.

Históricamente, el tenis senior en Argentina ha crecido exponencialmente en los últimos veinte años, permitiendo que figuras que brillaron en su juventud o que, como Obarrio, interrumpieron su camino, encuentren un espacio de representación nacional. La jugadora recordó que su formación inicial estuvo marcada por la exigencia de su padre, quien fomentó una cultura del esfuerzo y la disciplina que permaneció latente durante sus años de inactividad. Esta base técnica le permitió, al reinsertarse en el sistema de la AAT, escalar rápidamente en el ranking de su categoría y ser convocada para vestir la camiseta celeste y blanca en diversos puntos del globo, transformando una actividad recreativa en una representación institucional formal del país en el exterior.

Impacto

El impacto de la carrera de Obarrio trasciende lo estrictamente deportivo y se inserta en el debate sobre la calidad de vida en la cuarta edad. Según especialistas en gerontología, casos como el de la tenista de 92 años funcionan como evidencia de que la plasticidad física y mental puede preservarse mediante el establecimiento de objetivos concretos, o lo que ella denomina “la zanahoria delante del burro”. Su participación en torneos internacionales fomenta la visibilidad del deporte senior, incentivando a otros adultos mayores a mantener niveles de actividad física que reduzcan el sedentarismo y las patologías asociadas. Además, su integración con las nuevas generaciones de su familia, a quienes transmite valores de resiliencia y curiosidad intelectual, refuerza el tejido intergeneracional a través del deporte.

Desde una perspectiva institucional, la presencia de Obarrio en el seleccionado nacional de tenis senior jerarquiza la categoría +85, demostrando que la competencia de alto nivel no tiene un límite biológico estricto si se acompaña de hábitos saludables y una mentalidad competitiva. Su capacidad para viajar, incluso habiendo superado el miedo a volar mediante técnicas de exposición personal, y su interés por disciplinas como la filosofía y la literatura, presentan un modelo de vejez proactiva. Esto genera un cambio de paradigma en los clubes de tenis locales, que ahora ven en las categorías de veteranos un sector dinámico y en crecimiento, capaz de atraer patrocinios y atención mediática internacional debido a la singularidad de estas historias de vida.

Hacia adelante, Ana Obarrio ya planifica sus próximos desafíos tanto dentro como fuera de la cancha de polvo de ladrillo. Mientras continúa con su esquema de entrenamientos para los próximos compromisos del calendario de la AAT, la tenista proyecta un viaje a Grecia para profundizar sus conocimientos sobre la historia y el pensamiento occidental. Su enfoque permanece en la búsqueda constante de nuevos deseos que motoricen su cotidianeidad, manteniendo la premisa de que la frustración deportiva es simplemente el combustible necesario para perfeccionar el golpe en el siguiente set. La tensión pendiente radica en la capacidad del circuito senior para seguir albergando competidores de su longevidad con el nivel de exigencia que el seleccionado nacional demanda.

Fuente: Infobae

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Información publicada por Infobae.

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Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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