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Siniestro en Mariano Acosta: explosiones y heridos tras el incendio de un depósito de garrafas

Un depósito de gas licuado en el partido de Merlo sufrió un incendio de magnitud que provocó detonaciones en cadena y el traslado de tres operarios con quemaduras.

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Un incendio de proporciones devastadoras se desató durante las primeras horas de la mañana de este martes en un depósito de almacenamiento de gas licuado ubicado en la localidad de Mariano Acosta, partido de Merlo. El siniestro, que comenzó alrededor de las 8:30, generó una serie de explosiones en cadena que alarmaron a los residentes de la zona oeste del conurbano bonaerense y produjeron una columna de humo negro visible desde varios kilómetros de distancia. Según los reportes iniciales, el foco ígneo se originó en un predio dedicado a la logística de garrafas, lo que provocó que los envases de gas salieran despedidos por la presión térmica, impactando en áreas circundantes y dificultando las tareas iniciales de contención por parte de las fuerzas de seguridad y emergencias.

Para el lector y el vecino de la zona oeste, este hecho representa una señal de alerta sobre las condiciones de seguridad y habilitación de los establecimientos que manipulan materiales inflamables en áreas residenciales o mixtas. La magnitud del evento no solo puso en riesgo la integridad física de los trabajadores del lugar, sino que también forzó la evacuación preventiva de viviendas y comercios linderos, interrumpiendo el suministro eléctrico y el tránsito en las arterias principales de Mariano Acosta. La relevancia de esta noticia radica en la vulnerabilidad de la infraestructura urbana ante accidentes industriales de esta escala y en la necesidad de revisar los protocolos de respuesta inmediata ante emergencias químicas y gaseosas en el Gran Buenos Aires.

El saldo humano del incidente, de acuerdo con la información suministrada por fuentes oficiales y replicada por La Nación, incluye a tres empleados del depósito que debieron ser trasladados de urgencia a una clínica privada de la zona. Los operarios presentan quemaduras de diversa consideración, aunque inicialmente fueron reportadas como leves, y se encuentran bajo observación por la posible inhalación de monóxido de carbono y gases tóxicos desprendidos durante la combustión. Los testigos presenciales describieron escenas de pánico absoluto cuando las garrafas comenzaron a detonar de forma sucesiva. «Volaban garrafas por todos lados», relataron vecinos que se encontraban en las inmediaciones al momento de las explosiones más fuertes, quienes debieron buscar refugio ante la caída de fragmentos metálicos y restos de envases que fueron proyectados por el aire debido a la expansión del gas.

El despliegue de emergencia y el control del fuego

La respuesta ante el siniestro involucró a más de diez dotaciones de Bomberos Voluntarios de Merlo, Mariano Acosta y destacamentos vecinos, quienes trabajaron de forma coordinada para evitar que las llamas se propagaran a los galpones contiguos y a las viviendas particulares que rodean el predio. El operativo de seguridad fue reforzado por personal de Defensa Civil y efectivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, quienes establecieron un perímetro de exclusión de 300 metros a la redonda para proteger a los curiosos y facilitar el movimiento de las autobombas. Los especialistas en siniestros explicaron que el mayor desafío fue el enfriamiento de los tanques y envases que aún no habían estallado, una tarea de altísimo riesgo dado que cualquier aumento de temperatura podía desencadenar una nueva secuencia de explosiones en el sector de acopio.

Este tipo de incidentes en depósitos de gas no es un hecho aislado en la periferia bonaerense, donde la zonificación industrial y residencial muchas veces se solapa, generando escenarios de peligro latente. Antecedentes en localidades como Moreno o San Miguel muestran que la acumulación de envases de GLP (Gas Licuado de Petróleo) sin las medidas de compartimentación adecuadas puede transformar un incendio menor en una catástrofe de escala barrial. En el caso de Mariano Acosta, la presencia de materiales combustibles adicionales en el depósito, como aceites o plásticos, contribuyó a la densidad y toxicidad del humo, lo que obligó a las autoridades sanitarias a recomendar a los vecinos el cierre hermético de ventanas y el uso de barbijos en las zonas donde la pluma de humo descendía por efecto del viento.

Investigación y peritajes técnicos

Una vez que los bomberos lograron circunscribir el fuego y reducir la intensidad de las llamas, se dio inicio a las tareas de remoción de escombros y enfriamiento de puntos calientes, una etapa crítica para evitar reinicios del fuego. Los peritos de la Policía Científica y especialistas en explosivos de la provincia comenzarán en las próximas horas las investigaciones para determinar el origen exacto del incendio. Las hipótesis preliminares no descartan un fallo eléctrico en la maquinaria de carga, una chispa accidental durante el manipuleo de los envases o una pérdida de gas previa que haya encontrado una fuente de ignición en el ambiente. La fiscalía de turno ha tomado intervención en el caso, solicitando las cámaras de seguridad del predio y de las calles aledañas para reconstruir los momentos previos al inicio del humo.

Qué cambia

El incendio en Mariano Acosta acelera una discusión necesaria sobre la fiscalización de los centros de distribución de gas en el conurbano. A partir de este hecho, se espera que el municipio de Merlo y la Secretaría de Energía de la Nación endurezcan los controles sobre las habilitaciones de estos depósitos, exigiendo sistemas de extinción automática y muros cortafuegos más robustos. Para las empresas del sector, esto implica un aumento en los costos operativos de seguridad y una posible reubicación de plantas de acopio hacia zonas exclusivamente industriales, alejadas de los centros urbanos densamente poblados. Además, el incidente pone en agenda la necesidad de protocolos de evacuación barrial más claros y conocidos por la población civil ante accidentes de origen tecnológico o industrial.

El cierre de la jornada en Mariano Acosta está marcado por la guardia de cenizas y la evaluación de los daños estructurales en las propiedades vecinas, algunas de las cuales sufrieron roturas de cristales y daños en techos por la onda expansiva. El próximo paso institucional será el informe de los bomberos que determinará si el depósito contaba con las medidas de seguridad vigentes al momento del siniestro. Mientras los tres trabajadores heridos evolucionan en su estado de salud, la comunidad local mantiene la tensión ante la posibilidad de que otros establecimientos similares operen en condiciones de riesgo, lo que podría derivar en nuevas inspecciones masivas en toda la región oeste durante las próximas semanas.

Fuente: La Nación

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