SOCIEDAD

Pilar Sordo advierte sobre el impacto de la falta de lenguaje en la

La psicóloga Pilar Sordo analizó en Buenos Aires el deterioro de los vínculos sociales por la reducción del vocabulario y la incapacidad de gestionar la incomodidad en la cultura actual.

Redacción El Capitán 29 de mayo de 2026 5 min de lectura
Pilar Sordo advierte sobre el impacto de la falta de lenguaje en la
Foto: La Nación

La psicóloga y escritora chilena Pilar Sordo analizó en Buenos Aires la evolución de los vínculos sociales y advirtió que la reducción del vocabulario actual limita severamente la capacidad de los individuos para expresar su mundo interior.

Durante su intervención, la especialista destacó que la comunicación contemporánea atraviesa una crisis de profundidad derivada de la sustitución de palabras por elementos visuales como los emoticones. Según Sordo, este fenómeno no es meramente estético o superficial, sino que tiene consecuencias directas en la salud mental de la población. Apoyándose en conceptos del psiquiatra español José Luis Marín, la autora sostuvo que el ser humano experimenta procesos de enfermedad ante la carencia de términos para nombrar sus vivencias. Esta simplificación del lenguaje genera una barrera en la construcción de la estabilidad emocional, ya que lo que no se puede nombrar difícilmente puede ser procesado o sanado por el sujeto en su interacción con los demás.

La experta identificó una marcada disminución en los niveles de paciencia social, lo que transforma los diálogos en una sucesión de intervenciones individuales sin conexión real. Para Sordo, la conversación auténtica requiere un desafío intrínseco: la exposición a ser transformado por el discurso del otro. Sin embargo, el escenario actual muestra una tendencia hacia el monólogo intermitente, donde la falta de escucha impide que ambos participantes se sientan atendidos. Esta dinámica erosiona la calidad de los vínculos primarios y secundarios, dejando a las personas en un estado de aislamiento comunicativo a pesar de la hiperconectividad tecnológica que caracteriza a la sociedad moderna, donde el intercambio de información no necesariamente implica una comunicación efectiva.

Un eje central de su análisis fue la resistencia colectiva a la incomodidad, un estado que la sociedad actual intenta evadir mediante una exigencia constante de felicidad y bienestar. Sordo fue categórica al señalar que el proceso de maduración conlleva necesariamente una cuota de molestia que es evitada sistemáticamente. En su visión, la incomodidad es la única invitación real al crecimiento personal y al cambio de prioridades. La cultura de la fuga, como la define la especialista, penaliza el roce que produce el darse cuenta de la necesidad de una transformación interna. Frente a esto, defendió el derecho humano a la rectificación, al error y a la retirada de espacios que no proporcionan bienestar, reivindicando la vulnerabilidad como un motor de cambio genuino.

Contexto

El análisis de Pilar Sordo se sustenta en una investigación de campo que la autora desarrolló durante ocho años consecutivos, enfocada en el diálogo interno y la autopercepción. Este estudio previo permite comprender por qué la especialista pone tanto énfasis en la forma en que los individuos se hablan a sí mismos. Según sus conclusiones, la narrativa interna no solo determina el amor propio, sino que actúa como el cristal a través del cual se percibe al resto de la sociedad. Si un individuo se percibe como noble o confiable, proyectará esos mismos valores en su entorno, mientras que una autopercepción negativa distorsionará la visión del mundo exterior. Este marco conceptual es el que explica la actual dificultad para enfrentar procesos de duelo o definir propósitos de vida claros.

Históricamente, la obra de Sordo ha explorado las tensiones entre la modernidad y la estructura emocional humana. En este sentido, su advertencia sobre el deseo de congelar momentos de placer responde a una conciencia creciente sobre la finitud de las experiencias. La especialista observa que, ante la certeza de que todo pasa, surge una pulsión por perpetuar instantes mágicos o miradas específicas, una suerte de resistencia al flujo natural del tiempo. Esta tendencia a querer capturar el pasado para no enfrentar los cambios del presente es un síntoma de la dificultad contemporánea para integrar la transitoriedad como parte esencial de la experiencia vital, un tema que ha cobrado relevancia en la psicología pospandemia.

Impacto

La relevancia de estas observaciones radica en cómo la autopercepción define los procesos críticos de la vida, desde la expresión de las emociones hasta la gestión de las pérdidas. De acuerdo con fuentes del ámbito de la salud mental, la incapacidad de sostener diálogos profundos está incrementando las consultas por cuadros de ansiedad y vacío existencial. El impacto es concreto: al reducirse el vocabulario, se reduce la caja de herramientas emocional del ciudadano para resolver conflictos. La visión del mundo se vuelve más rígida y menos empática, lo que dificulta la convivencia en entornos laborales y familiares. La advertencia de Sordo sugiere que, sin una recuperación del lenguaje y de la paciencia, la cohesión social continuará debilitándose bajo la presión de la inmediatez.

Además, la crítica a la felicidad obligatoria impacta directamente en las políticas de bienestar y en la educación emocional de las nuevas generaciones. Al validar la incomodidad como una herramienta de crecimiento, se abre un espacio para que las personas dejen de sentirse fallidas por no experimentar un estado de alegría permanente. Esto tiene consecuencias prácticas en la forma en que se abordan los fracasos y las transiciones vitales, permitiendo que el individuo se retire de lugares o vínculos tóxicos sin el estigma del fracaso social. La propuesta de Sordo invita a una reconfiguración de las prioridades individuales, donde el autoconocimiento y la honestidad en el diálogo interno prevalezcan sobre la imagen proyectada en las plataformas digitales.

El próximo paso en la agenda de la especialista incluye la profundización de estas temáticas en nuevos foros regionales, donde se espera que el debate sobre la salud emocional y el lenguaje gane espacio en la discusión pública. La tensión pendiente reside en la capacidad de la sociedad para desconectarse de la velocidad tecnológica y recuperar los tiempos de la conversación humana. El desafío, según indican analistas del comportamiento social, será integrar estas herramientas de introspección en un mundo que premia la respuesta rápida y la imagen por sobre la palabra y la reflexión profunda.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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