Las autoridades sanitarias de Tres Arroyos confirmaron un nuevo caso de hantavirus en el distrito, lo que activó de inmediato los protocolos de prevención y control epidemiológico en coordinación con organismos provinciales y nacionales para contener posibles contagios.
El área de Salud municipal, en conjunto con el departamento de Zoonosis, inició una investigación de campo tras la notificación del diagnóstico positivo. Según indicaron fuentes del Ministerio de Salud de la Nación, el paciente se encuentra bajo estricto seguimiento médico y asistencia profesional, aunque se mantuvo la reserva sobre su identidad y el estado clínico actual para proteger su privacidad. Los equipos técnicos trabajan en la identificación del sitio probable de contagio, centrando las tareas en zonas rurales y periurbanas donde la presencia de roedores silvestres, principales reservorios del virus, es más frecuente. Los especialistas recordaron que el patógeno se elimina a través de la orina, la saliva y las heces de estos animales, y que la principal vía de transmisión humana es la inhalación de aerosoles contaminados en ambientes cerrados o con poca ventilación.
Con este nuevo registro en territorio bonaerense, la cifra total de personas afectadas por hantavirus en Argentina asciende a 48 en lo que va de 2026. Los datos oficiales del Boletín Epidemiológico Nacional revelan una tendencia preocupante en la distribución geográfica y la gravedad de los cuadros. Durante el mes de junio, ya se habían reportado casos en la ciudad de Arrecifes y en la provincia de Salta, marcando una dispersión que abarca diferentes regiones fitogeográficas del país. De acuerdo con los registros de la cartera sanitaria, la región Centro, encabezada por la provincia de Buenos Aires, concentra actualmente el 52% de los casos totales del año. Por su parte, el Noroeste Argentino (NOA) presenta la mayor incidencia relativa, con Salta acumulando el 81% de los diagnósticos de esa zona específica. Los operadores del sistema de salud pública advierten que la tasa de letalidad nacional superó el 31%, una cifra que triplica la cantidad de fallecimientos registrados en temporadas previas.
Contexto
El hantavirus es una enfermedad viral aguda grave causada por el virus ARN de la familia Bunyaviridae. En Argentina, la circulación de este patógeno no es uniforme, ya que existen diferentes especies de ortohantavirus según la región. El virus Andes es el responsable de la gran mayoría de los casos humanos detectados en el país. Según informes técnicos del Instituto Malbrán, la variante Andina, que predomina en la región andina-patagónica, posee una característica biológica que la diferencia del resto: es la única que ha demostrado capacidad de transmisión de persona a persona. Esta particularidad eleva el nivel de riesgo sanitario en situaciones de contacto estrecho con fluidos de individuos infectados, a diferencia de las cepas presentes en la región central o el norte, donde el contagio es casi exclusivamente ambiental a través del contacto con secreciones de roedores o mordeduras.
La situación epidemiológica de 2026 muestra un incremento en la agresividad del virus respecto a años anteriores. Históricamente, los brotes de hantavirus en la provincia de Buenos Aires se han vinculado a actividades laborales en el campo, limpieza de galpones o depósitos que permanecieron cerrados por largo tiempo, y actividades recreativas en zonas de pastizales. Los antecedentes inmediatos de junio, con casos en Arrecifes y Salta, ya habían puesto en alerta a los departamentos de zoonosis regionales. La recurrencia de diagnósticos en el invierno de este año rompe con la estacionalidad tradicionalmente asociada a los meses de primavera y verano, lo que obliga a las autoridades a mantener una vigilancia activa durante todo el calendario anual. La detección temprana sigue siendo el principal desafío, dado que los síntomas iniciales —fiebre, dolores musculares, escalofríos y cefaleas— suelen confundirse con cuadros gripales comunes o incluso con otras enfermedades endémicas de la región.
Impacto
El impacto de este nuevo caso en Tres Arroyos repercute directamente en la presión sobre el sistema de vigilancia epidemiológica bonaerense. La confirmación de que la letalidad alcanzó el 31% genera una necesidad urgente de intensificar las campañas de desratización y concientización en los municipios con alta actividad agropecuaria. Para los habitantes de las zonas afectadas, esto implica una modificación en las conductas de higiene y seguridad, como el uso de barbijos N95 al ingresar a lugares cerrados con presencia de roedores y la ventilación previa de ambientes antes de su limpieza. Desde el punto de vista clínico, el sistema de salud debe garantizar la disponibilidad de unidades de cuidados intensivos, ya que la progresión de la enfermedad hacia el síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede ocurrir en cuestión de horas, requiriendo asistencia respiratoria mecánica inmediata para evitar el desenlace fatal.
A nivel económico y social, la aparición de casos en zonas periurbanas afecta la percepción de seguridad en actividades de turismo rural y en la logística de almacenamiento de granos. Las autoridades de Tres Arroyos han solicitado extremar las medidas de cuidado, enfatizando que cualquier persona que presente malestar general tras haber estado en contacto con ambientes potencialmente contaminados debe acudir de forma urgente a un centro asistencial. La coordinación entre el municipio y la provincia busca evitar que el caso derive en un brote localizado, especialmente considerando que el 52% de los contagios nacionales se agrupan en la región central. El impacto también se traslada a los laboratorios de referencia, que deben agilizar los procesos de secuenciación genómica para determinar si existen mutaciones en las cepas circulantes que expliquen el aumento de la mortalidad observado en el último semestre.
El próximo paso de las autoridades sanitarias consistirá en el monitoreo de los contactos estrechos del paciente de Tres Arroyos durante los próximos 45 días, período máximo de incubación del virus. Se espera que el Ministerio de Salud de la Nación emita un nuevo reporte técnico en el próximo Boletín Epidemiológico para actualizar las cifras de incidencia en la provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, los operativos de control de roedores continuarán en el área de influencia del contagio para reducir la carga viral ambiental y prevenir la aparición de nuevos focos infecciosos antes del inicio de la temporada estival.