SOCIEDAD

Parte médico de la menor atropellada en Córdoba: estabilidad crítica tras cirugía cerebral

La niña de 12 años atropellada frente a un colegio en barrio Guiñazú superó la etapa posquirúrgica inicial con signos vitales estables, aunque permanece en terapia intensiva con pronóstico reservado.

Redacción El Capitán 22 de mayo de 2026 6 min de lectura
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Foto: Infobae

Guadalupe, la niña de 12 años atropellada el lunes frente al IPEM 182 en el barrio Guiñazú de Córdoba, permanece internada en estado crítico pero estable tras ser sometida a una compleja cirugía de descompresión cerebral.

El último reporte médico emitido por las autoridades del Hospital Infantil Municipal confirmó que la paciente atravesó las primeras horas posteriores a la intervención sin registrar un deterioro en sus parámetros vitales. El doctor Daniel Marín, director de la institución sanitaria, detalló que el sensor de presión intracraneal —herramienta clave para monitorear el traumatismo craneoencefálico grave que padece— arrojó valores dentro de los rangos esperados por los especialistas. Según indicaron desde el centro de salud, la cirugía cumplió con el objetivo de aliviar la inflamación del tejido cerebral, permitiendo que la menor pasara una noche tranquila bajo estricta vigilancia en la unidad de terapia intensiva. Actualmente, Guadalupe se encuentra en coma farmacológico, con asistencia respiratoria mecánica y en un sector de aislamiento exclusivo para pacientes con cuadros de alta complejidad neurológica.

El plan terapéutico inmediato diseñado por el equipo de neurocirugía y los intensivistas contempla una reducción gradual de la sedación durante las próximas horas. Esta maniobra médica busca evaluar la respuesta neurológica autónoma de la niña y determinar el nivel de daño remanente tras el impacto. El doctor Marín precisó que se iniciarán monitoreos electroencefalográficos para medir la actividad eléctrica del sistema nervioso central, un paso fundamental para ajustar el tratamiento. A pesar de la leve mejoría que representa la estabilidad de los signos vitales, los profesionales advirtieron que el riesgo de vida persiste y que las primeras 72 horas son determinantes para establecer una evolución a mediano plazo. El impacto, calificado por los médicos como de una magnitud inusitada, afectó principalmente la zona parietal del cráneo, lo que obliga a mantener un reposo absoluto y un control minuto a minuto de la presión interna.

En el plano judicial, la investigación sobre el siniestro vial ocurrido en la avenida Juan B. Justo al 8332 avanza bajo la órbita de la Fiscalía de Instrucción 17, a cargo de la doctora Patricia García Ramírez. El conductor del Fiat Cronos gris involucrado, identificado como Marcos Darío Ávila, de 51 años, fue imputado por el delito de lesiones graves culposas. Según los registros de las cámaras de seguridad y los peritajes preliminares, el vehículo embistió a la menor a las 17:53 del lunes, cuando ella intentaba cruzar la calzada tras activar el semáforo peatonal. Fuentes judiciales confirmaron que Ávila dio negativo en el control de alcoholemia realizado en el lugar, aunque se aguardan los resultados de los exámenes toxicológicos de sangre. El imputado permanece en libertad, mientras los peritos accidentológicos del Ministerio Público Fiscal trabajan para determinar la velocidad exacta del rodado al momento de la colisión, un dato que será crucial para definir el grado de imprudencia o negligencia en la conducción.

Contexto

El siniestro se produjo en un sector de alta peligrosidad vial, donde la avenida Juan B. Justo coincide con el trazado de la antigua Ruta 9 Norte. Se trata de una zona de tránsito pesado constante, con circulación de camiones de gran porte y colectivos interurbanos, donde la velocidad máxima permitida es de apenas 30 km/h debido a la presencia de establecimientos educativos como el IPEM 182 Doctor Jorge Ávalos. Testigos presenciales y compañeras de la víctima relataron que Guadalupe cruzó la calle para dirigirse hacia donde estaba un perro callejero que solía cuidar. Mientras que algunas versiones indican que el semáforo estaba en amarillo, otros vecinos aseguraron que la señal ya estaba en rojo para los vehículos. El impacto fue de tal violencia que, según los testimonios incorporados a la causa, la niña fue arrastrada aproximadamente 50 metros sobre el asfalto antes de que el vehículo lograra detener su marcha por completo.

Este episodio reavivó reclamos históricos de la comunidad educativa del barrio Guiñazú respecto a la seguridad vial en los entornos escolares. César, el padre de la menor, manifestó públicamente la necesidad de obras de infraestructura permanentes, como la construcción de una pasarela peatonal que evite el cruce directo sobre la ruta. Según los registros del Observatorio de Seguridad Vial, los tramos urbanos de rutas nacionales que atraviesan la periferia de la ciudad de Córdoba presentan índices elevados de siniestralidad, especialmente en horarios de ingreso y egreso escolar. La falta de reductores de velocidad físicos y la dependencia exclusiva de semáforos con pulsador han sido señaladas por los padres de la institución como medidas insuficientes para garantizar la integridad de los alumnos en una zona de flujo vehicular ininterrumpido.

Impacto

La situación de Guadalupe ha generado una fuerte conmoción en la comunidad de Córdoba, poniendo el foco en la responsabilidad de los conductores y la eficacia de los controles de velocidad en zonas críticas. El desenlace de este caso marcará un precedente en la aplicación de las penas por conducción imprudente en entornos escolares, un agravante que la fiscalía evalúa con detenimiento. Desde el punto de vista médico, el éxito de la cirugía descompresiva representa una oportunidad de supervivencia, pero los especialistas del Hospital Infantil subrayan que las secuelas neurológicas son todavía impredecibles. La estabilidad lograda permite al equipo de salud pasar de una fase de emergencia quirúrgica a una de soporte vital y diagnóstico funcional, lo que implica un cambio en la estrategia de abordaje del trauma.

Para la familia y la comunidad educativa, el impacto se traduce en una vigilia permanente a la espera de señales de recuperación. El caso también presiona a las autoridades municipales y provinciales para revisar la señalización y la infraestructura en el corredor de la zona norte. Operadores del sistema de salud indicaron que la evolución de la presión intracraneal en las próximas 24 horas será el indicador definitivo para saber si se puede retirar la asistencia respiratoria mecánica. Mientras tanto, la fiscalía espera el informe final de las pericias mecánicas sobre el Fiat Cronos para determinar si existió un exceso de velocidad manifiesto que transforme la imputación actual en una figura penal más severa, dependiendo de la evolución clínica de la víctima.

El próximo paso clave en el tratamiento será la respuesta de Guadalupe a la quita de fármacos sedantes, prevista para las próximas horas. Este procedimiento permitirá a los médicos observar si existen reflejos básicos y actividad cerebral consciente, lo que definirá el pronóstico de largo plazo para la menor.

Fuente: Infobae

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