El Escuadrón 27 de Gendarmería Nacional rescató a siete turistas santafesinos, entre ellos un bebé de cuatro meses, que quedaron atrapados por un temporal de nieve en la zona de Penitentes, Mendoza, tras el cierre preventivo del paso internacional.
El operativo de emergencia se activó luego de que las condiciones climáticas en la alta montaña sufrieran un deterioro drástico en menos de 24 horas, acumulando niveles de nieve que superaron el metro de altura en las zonas transitables. El grupo, compuesto por cinco adultos y dos menores de edad, se encontraba alojado en la localidad de Penitentes con el objetivo de realizar actividades recreativas. Según informaron fuentes de la fuerza de seguridad, la acumulación nívea alcanzó la cintura de los adultos durante la madrugada del viernes, lo que imposibilitó cualquier intento de salida por medios propios. La urgencia del rescate se vio incrementada por la presencia de un lactante de cuatro meses que requería asistencia alimentaria específica, lo que motivó una coordinación directa entre los destacamentos de Uspallata y Punta de Vacas para proceder a la evacuación inmediata de los damnificados.
Karen Fasolo, una de las integrantes del contingente afectado, relató que el grupo arribó a la provincia de Mendoza el miércoles de la semana pasada. Tras pernoctar en la capital, se trasladaron hacia la zona cordillerana el jueves, realizando paradas técnicas en Uspallata para el alquiler de indumentaria térmica y suministros. De acuerdo con los testimonios recogidos, los turistas no recibieron advertencias meteorológicas restrictivas al momento de superar los controles previos a la zona de alta montaña. La situación se tornó crítica a las 7 de la mañana del viernes, cuando el temporal bloqueó las salidas del alojamiento y cubrió por completo los dos vehículos particulares en los que se movilizaban. Ante la falta de suministros y la imposibilidad de circular, los turistas utilizaron redes sociales y contactos telefónicos para alertar a los Bomberos Voluntarios, quienes derivaron el caso a la Gendarmería Nacional para ejecutar el protocolo de salvamento en condiciones de visibilidad reducida.
Una vez completada la fase de extracción, los efectivos trasladaron a las familias hacia el centro de operaciones en Uspallata, donde recibieron asistencia médica primaria y contención. Desde allí, los turistas lograron retornar a la Ciudad de Mendoza por sus propios medios, aunque el operativo dejó una secuela logística significativa: sus dos automóviles permanecen sepultados bajo la nieve en una cochera de Penitentes. Esta situación ha generado un perjuicio económico creciente para las familias, que debieron extender sus reservas de alojamiento en la capital mendocina y afrontar costos adicionales por el alquiler de equipos de nieve que no pudieron ser devueltos en término. Los operadores turísticos de la zona indicaron que el costo de vida diario y los gastos de movilidad alternativa están erosionando el presupuesto de los viajeros, quienes ahora dependen exclusivamente de la reapertura de la Ruta Nacional 7 para recuperar sus bienes.
Contexto
El fenómeno meteorológico que afectó a los turistas santafesinos se enmarca en una serie de temporales frontales que han azotado la cordillera de los Andes durante la presente temporada invernal. Históricamente, el paso Cristo Redentor suele sufrir cierres temporales, pero la intensidad de las nevadas de este año ha superado los promedios registrados en el mismo periodo del año anterior. En la temporada pasada, las acumulaciones en Penitentes fueron significativamente menores, lo que permitió un flujo turístico más fluido y con menores riesgos de aislamiento. Sin embargo, la inestabilidad climática actual ha forzado a las autoridades de Vialidad Nacional y a la Coordinación del Paso Internacional a emitir alertas constantes, aunque en este caso particular, los damnificados denunciaron una falla en la comunicación de los riesgos al momento de ascender desde Uspallata hacia las cotas más altas de la montaña.
La zona de Penitentes, ubicada a unos 2.725 metros sobre el nivel del mar, es un punto crítico durante los temporales debido a su exposición a los vientos blancos y a la rapidez con la que se acumula el sedimento níveo. Los registros del Servicio Meteorológico Nacional indicaban para esa fecha una probabilidad alta de precipitaciones sólidas, pero la transición de una nevada leve a un temporal obstructivo ocurrió en un lapso menor a las seis horas. Este tipo de eventos pone en relieve la vulnerabilidad de los turistas que no cuentan con experiencia en conducción de alta montaña o que carecen de los elementos de supervivencia necesarios para afrontar un aislamiento prolongado en refugios que no están preparados para contingencias de más de 48 horas sin reabastecimiento externo.
Impacto
La consecuencia inmediata de este incidente es la crisis logística y financiera que atraviesan las dos familias involucradas. Al haber perdido su movilidad principal, los turistas se encuentran en una situación de dependencia total de los servicios de transporte público y privado en la capital mendocina, lo que ha duplicado sus gastos previstos de estadía. La incertidumbre sobre el estado de los vehículos, que permanecen bajo la custodia del dueño de una cochera en Penitentes, añade una presión psicológica considerable. Según fuentes del sector asegurador, los daños por congelamiento o presión de nieve en vehículos particulares pueden ser severos si no se retiran a tiempo, lo que representa un riesgo patrimonial directo para los afectados, quienes utilizan dichos rodados para sus actividades laborales cotidianas en Santa Fe.
Por otro lado, el caso ha generado un debate sobre los protocolos de información turística en los corredores andinos. La falta de avisos preventivos en los puntos de alquiler de equipos y en los locales gastronómicos de Uspallata sugiere una desconexión entre las alertas oficiales y los prestadores de servicios locales. Para el sector turístico mendocino, este tipo de episodios afecta la imagen del destino, especialmente en lo que respecta a la seguridad de las familias con niños pequeños. La intervención de Gendarmería Nacional evitó una tragedia sanitaria, considerando la dependencia del bebé de cuatro meses de insumos básicos, pero el impacto económico residual obliga a las familias a considerar un regreso a su provincia de origen mediante transporte de larga distancia, dejando sus vehículos abandonados hasta que las condiciones climáticas permitan un operativo de remoción.
En las próximas horas, se espera que un nuevo parte de Vialidad Nacional determine si existen ventanas de buen tiempo suficientes para habilitar el tránsito interno hasta Penitentes. De no concretarse la apertura de la ruta para el día de mañana, los turistas santafesinos confirmaron que iniciarán los trámites para regresar a Santa Fe por vía terrestre, delegando la recuperación de sus autos a gestiones administrativas posteriores. La tensión se mantiene sobre la evolución del clima en la cordillera, mientras el Escuadrón 27 continúa monitoreando a otros grupos que podrían encontrarse en situaciones de vulnerabilidad similar en los refugios de alta montaña.