La compañía de inteligencia artificial OpenAI reveló su último avance: un modelo de lenguaje con capacidades de razonamiento científico que supera a los investigadores humanos en pruebas estandarizadas de física, química y biología.
El nuevo sistema, denominado internamente como "o3-scientific", demostró la capacidad de diseñar experimentos, analizar datos complejos y formular hipótesis originales con una precisión del 94% en benchmarks académicos.
La comunidad científica se encuentra dividida entre el entusiasmo y la cautela. Mientras algunos investigadores ven en esta herramienta un acelerador para descubrimientos, otros advierten sobre los riesgos de depender excesivamente de sistemas automatizados para la investigación.
En Argentina, universidades como la UBA y el CONICET ya están evaluando la integración de estas herramientas en sus programas de investigación. "Esto no reemplaza al científico, pero potencia enormemente su capacidad de trabajo", explicó un investigador del CONICET.
El acceso al nuevo modelo estará disponible de forma gradual para instituciones académicas a partir del próximo mes.
