SOCIEDAD

La IA acelera la pérdida de habilidades cognitivas en el mercado

Informes de organismos internacionales advierten sobre el fenómeno del 'deskilling' y proyectan que el 39% de las competencias laborales actuales cambiarán para 2030 debido al avance de la inteligencia artificial generativa.

Redacción El Capitán 21 de julio de 2026 5 min de lectura
La IA acelera la pérdida de habilidades cognitivas en el mercado
Foto: Infobae

La masificación de la inteligencia artificial generativa en ámbitos académicos y profesionales está provocando una pérdida acelerada de competencias cognitivas, fenómeno conocido como ‘deskilling’, según advirtieron diversos organismos internacionales y académicos durante el primer semestre de 2026.

El impacto de esta transición tecnológica no se limita únicamente a la automatización de tareas manuales, sino que afecta directamente a la capacidad de resolución de problemas y al pensamiento crítico. De acuerdo con datos del Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, elaborado sobre la base de encuestas a más de mil empleadores globales, se estima que el 39% de las competencias clave que hoy demanda el mercado laboral habrán mutado drásticamente para el año 2030. Este escenario obliga a una reconfiguración urgente de los sistemas educativos, que enfrentan el desafío de evitar que el uso de herramientas digitales sustituya el aprendizaje en lugar de potenciarlo. Operadores del sector educativo señalan que la dependencia excesiva de algoritmos para tareas de redacción, análisis y programación está generando una atrofia en habilidades que antes se consideraban fundamentales para el desarrollo profesional.

La distinción entre el uso “sustitutivo” y el uso “aumentativo” de la tecnología resulta crucial para entender la evolución del talento humano. Un estudio publicado en 2025 en ScienceDirect sobre estudiantes universitarios determinó que cuando la IA resuelve la tarea completa, el usuario pierde capacidades; por el contrario, cuando se utiliza para ampliar una facultad preexistente, se produce una ganancia en la productividad. Fuentes del Ministerio de Capital Humano y especialistas en pedagogía coinciden en que el diseño de las tareas es lo que define si la herramienta será un aliado o un obstáculo. En el ámbito universitario, el investigador Qing-An Hiele analizó en 2026 un total de 22 estudios bajo el marco PRISMA, identificando que la integración de la IA genera inicialmente cuadros de ansiedad y desorientación docente, que solo logran superarse mediante un acompañamiento institucional sólido que derive en una reconversión real de las competencias o ‘reskilling’.

Contexto

El antecedente directo de este fenómeno se remonta a 2011, cuando la psicóloga Betsy Sparrow, junto a colegas de las universidades de Columbia y Harvard, identificó el denominado “efecto Google”. Aquella investigación demostró que el cerebro humano tiende a dejar de esforzarse por recordar información cuando sabe que esta se encuentra disponible y accesible de manera permanente en la red. Lo que hace quince años comenzó como una delegación de la memoria hacia los buscadores, ha evolucionado hoy hacia una delegación del procesamiento lógico y creativo hacia los modelos de lenguaje de gran escala. El concepto de ‘deskilling’, históricamente ligado a la sociología del trabajo y a la pérdida de habilidades manuales frente a la maquinaria industrial, adquiere ahora una dimensión cognitiva que afecta por igual a principiantes y expertos en áreas de servicios y conocimiento.

En la región, la situación presenta matices particulares vinculados a la brecha digital y productiva. Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicado en 2026 sobre el impacto económico de la inteligencia artificial advierte que la tecnología tiende a complementar el trabajo calificado pero a reemplazar directamente el no calificado. Ante este riesgo, la CEPAL y la UNESCO lanzaron el Observatorio de Inteligencia Artificial en Educación para América Latina y el Caribe. Esta plataforma regional busca monitorear las políticas públicas en las aulas con un enfoque centrado en la equidad y la formación docente, intentando que el avance tecnológico sea tratado como una prioridad de política educativa y no meramente como una innovación técnica aislada. La historia reciente muestra que, sin una intervención estatal coordinada, las transiciones tecnológicas suelen profundizar las desigualdades preexistentes en el acceso al empleo de calidad.

Impacto

La consecuencia directa de esta transformación es la revalorización de habilidades que no pueden ser replicadas fácilmente por algoritmos. El informe del American Enterprise Institute de 2026, titulado “La descalificación de la economía del conocimiento”, sostiene que los trabajadores mejor posicionados para la próxima década serán aquellos que logren un equilibrio híbrido: combinar conocimientos técnicos tradicionales, como la matemática y la programación pura, con una alfabetización avanzada en IA y capacidades blandas como la adaptabilidad y el pensamiento crítico. Para las empresas, esto implica una inversión masiva en programas de capacitación interna para evitar que su capital humano pierda valor frente a la competencia. Para el trabajador, el impacto se traduce en la necesidad de un aprendizaje continuo, ya que la vida útil de una habilidad técnica se ha reducido significativamente en comparación con décadas anteriores.

Por otro lado, el impacto en el sistema de educación superior es estructural. La tendencia indica que las instituciones que no logren integrar la IA de forma aumentativa verán una caída en la calidad de sus graduados, quienes podrían ingresar al mercado laboral con títulos formales pero sin las competencias prácticas necesarias para resolver problemas complejos sin asistencia digital. Según fuentes de la Secretaría de Educación, el fortalecimiento de los vínculos entre las universidades y el mercado laboral es la única vía para anticipar qué combinaciones de habilidades sostendrán su valor en el tiempo. La alfabetización en IA ya no es opcional, sino un requisito de base que debe acompañarse con una sólida formación en resiliencia y capacidad analítica, las dos habilidades de mayor crecimiento proyectadas para los próximos cinco años.

El desafío inmediato para los gobiernos y el sector privado radica en gestionar la transición hacia 2030 sin generar una masa de trabajadores obsoletos. La tensión pendiente se centra en si los sistemas educativos podrán reformar sus currículos a la velocidad que impone la industria tecnológica o si la brecha entre la formación académica y las necesidades del mercado continuará expandiéndose. El próximo paso clave será la primera evaluación de resultados del Observatorio de la UNESCO, prevista para finales de este año, que determinará el nivel de efectividad de las políticas de formación docente implementadas en el Cono Sur.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

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