SOCIEDAD

La fibra vegetal se consolida como clave para reducir el colesterol

Especialistas destacan el consumo de fibra vegetal y el uso de estatinas para combatir el colesterol elevado, una condición que afecta al 40% de los adultos en Argentina.

Redacción El Capitán 7 de julio de 2026 5 min de lectura
La fibra vegetal se consolida como clave para reducir el colesterol
Foto: La Nación

El consumo diario de entre 20 y 30 gramos de fibra vegetal y el tratamiento farmacológico con estatinas resultan fundamentales para controlar el colesterol elevado en Argentina, según indicaron especialistas del Hospital de Clínicas y la Universidad de Harvard.

La prevalencia de la hipercolesterolemia en el país alcanzó niveles críticos, afectando a casi cuatro de cada diez adultos. De acuerdo con datos de la 4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, aproximadamente el 40% de la población mayor de 18 años presenta niveles de colesterol total por encima de los parámetros saludables. Esta situación impulsó a la comunidad médica a reforzar las recomendaciones sobre el consumo de macronutrientes específicos. Los alimentos de origen vegetal, particularmente aquellos con altos niveles de fibra, se posicionan como la herramienta nutricional más eficaz para proteger el organismo y facilitar la eliminación de toxinas. Entre los productos más destacados por los especialistas se encuentran las verduras de hojas verdes, los granos integrales, los frutos secos, las legumbres, las frutas y las crucíferas, como el brócoli y el coliflor. Estos alimentos actúan como un filtro natural que ayuda a atenuar la absorción de grasas en el torrente sanguíneo.

Sin embargo, la dieta por sí sola no siempre es suficiente para revertir cuadros clínicos complejos. El cardiólogo Jorge Tartaglione explicó que el 30% del colesterol proviene de la alimentación, mientras que el resto es producido de manera endógena por el hígado, muchas veces debido a factores genéticos. Esta distinción es vital para entender por qué incluso personas con dietas vegetarianas estrictas pueden presentar niveles altos de LDL. En este escenario, las estatinas aparecen como el recurso farmacológico de mayor consenso científico. Según describió Tartaglione, estos medicamentos actúan bloqueando una enzima específica en el hígado, lo que reduce drásticamente la fabricación de colesterol. El especialista enfatizó que este tratamiento no solo regula los valores en sangre, sino que disminuye de forma directa el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la demencia.

La comunidad médica también manifestó su preocupación por la desinformación que circula en plataformas digitales respecto a los tratamientos cardiovasculares. Tartaglione advirtió que cerca del 50% de las noticias médicas que se consumen en redes sociales son falsas, muchas de ellas cuestionando la seguridad de las estatinas. Aunque el fármaco puede presentar efectos adversos como dolores musculares en apenas el 1% de los casos, los beneficios en la prevención de eventos fatales superan ampliamente los riesgos. Los parámetros de control son estrictos y varían según el perfil del paciente: una persona sana debería mantener su LDL por debajo de 116 mg/dL, mientras que un fumador o hipertenso debe aspirar a menos de 100 o 70 mg/dL. Para aquellos pacientes con antecedentes de enfermedades cardíacas previas, la meta es aún más exigente, situándose por debajo de los 50 mg/dL.

Contexto

El aumento de los casos de colesterol alto en Argentina no es un fenómeno aislado, sino que responde a cambios estructurales en los hábitos de consumo y el sedentarismo de las últimas décadas. Históricamente, el sistema de salud pública se enfocó en la detección tardía, pero las nuevas guías internacionales proponen un cambio de paradigma hacia la prevención temprana. La doctora Analía Aquieri, médica cardióloga del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), señaló que, ante la ausencia de síntomas inmediatos, es necesario realizar el primer control clínico entre los 6 y 11 años de edad, repitiéndolo entre los 17 y 21 años. Este enfoque preventivo busca detectar predisposiciones genéticas antes de que el daño arterial sea irreversible, especialmente en familias con antecedentes de enfermedad cardiovascular prematura.

La acumulación de colesterol LDL, conocido popularmente como “malo”, es el principal precursor de la aterosclerosis, un proceso donde las grasas se depositan en las paredes de las arterias hasta obstruirlas. Este proceso silencioso puede derivar en patologías graves que van desde la angina de pecho —caracterizada por un dolor opresivo y dificultad para respirar— hasta la enfermedad arterial periférica, que provoca dolor constante en las extremidades inferiores al caminar. En casos visibles, la acumulación de lípidos puede manifestarse a través de xantomas, que son pequeñas manchas amarillentas cerca de los párpados. La detección de estos signos físicos, sumada a los análisis de laboratorio periódicos, constituye la base del diagnóstico actual en los centros de salud de todo el país.

Impacto

La importancia de abordar el colesterol radica en la reducción directa de la mortalidad por causas evitables. Un control efectivo de los niveles de lípidos impacta no solo en la calidad de vida individual, sino también en la sostenibilidad del sistema sanitario nacional. Al reducir la incidencia de ACV e infartos, se disminuye la demanda de internaciones de alta complejidad y tratamientos de rehabilitación a largo plazo. La implementación de guías alimentarias que prioricen la fibra vegetal, junto con el acceso garantizado a medicación validada, permite que pacientes con alto riesgo cardiovascular puedan llevar una vida normal. Además, la educación sobre los mitos médicos ayuda a que la población no abandone tratamientos crónicos por temor a efectos secundarios infrecuentes, asegurando una mayor adherencia a las prescripciones de los profesionales.

Hacia adelante, el desafío de las autoridades sanitarias argentinas será incrementar la tasa de diagnóstico en la población joven y combatir la proliferación de consejos médicos sin sustento científico en internet. Se espera que en los próximos meses se intensifiquen las campañas de concientización sobre la importancia de la actividad física combinada con la dieta mediterránea o vegetal. La tensión pendiente reside en la capacidad del sistema para realizar seguimientos anuales a partir de la cuarta década de vida en pacientes de bajo riesgo, tal como recomiendan las guías de la UBA. El éxito de estas medidas determinará si la curva de enfermedades cardiovasculares en Argentina comienza a descender en la próxima década.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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