La Justicia derivó al fuero de Responsabilidad Penal Juvenil la investigación por el asesinato del oficial Alan Fabián Molina, ocurrido el pasado sábado en el barrio Ejército de los Andes, tras identificar a un adolescente como principal sospechoso.
El cambio de competencia judicial marca un punto de inflexión en el expediente que inicialmente tramitaba la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°7 del Departamento Judicial San Martín. Según confirmaron fuentes judiciales, la causa quedó ahora bajo la órbita de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N°1, dirigida por el fiscal Raúl Mateo Guidoni. Esta decisión se fundamenta en el hallazgo de indicios sólidos que señalan a un menor de edad como el autor material de los disparos que terminaron con la vida del agente de la Fuerza Barrial de Aproximación (FBA). Los investigadores trabajan en el análisis de cámaras de seguridad y testimonios recolectados en las inmediaciones del Nudo 01, donde se produjo el ataque, para consolidar la imputación contra el sospechoso, quien todavía no ha sido formalmente detenido pero se encuentra individualizado por las autoridades policiales.
El hecho se registró el 18 de junio en horas de la tarde, específicamente cerca de la Avenida Militar 2949, en el sector conocido popularmente como Fuerte Apache. Molina, de 30 años, se encontraba realizando tareas de prevención como caminante cuando intentó identificar a dos individuos que actuaban de manera sospechosa. Ante la presencia policial, los sujetos emprendieron una huida a pie, lo que motivó una persecución inmediata. De acuerdo con el reporte de los peritos de la Policía Científica, el oficial Molina se distanció aproximadamente 30 metros de sus compañeros de binomio al ingresar a un sector de pasillos y escaleras donde los sospechosos buscaron refugio. Fue en ese punto ciego donde el agente fue emboscado y atacado a corta distancia con un arma de fuego, recibiendo dos impactos críticos que resultaron fatales.
Los proyectiles alcanzaron al oficial en zonas vulnerables que no estaban protegidas por el equipamiento de seguridad estándar. Uno de los disparos impactó en la axila derecha y el segundo en la zona de la cintura, ambos sectores fuera de la cobertura del chaleco antibalas reglamentario provisto por el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Tras el ataque, los agresores aprovecharon el conocimiento del terreno para escapar entre los monoblocks del complejo habitacional. A pesar de que sus compañeros solicitaron asistencia inmediata a través del sistema 911, Molina llegó al Hospital Ramón Carrillo en estado de inconsciencia. Los médicos del centro asistencial confirmaron su fallecimiento pocos minutos después de su ingreso, debido a que las heridas afectaron órganos vitales y provocaron una hemorragia interna masiva imposible de revertir en el quirófano.
Contexto
El oficial Alan Fabián Molina representaba el perfil de los nuevos egresados de la fuerza provincial que son destinados a las zonas más conflictivas del conurbano bonaerense. Molina se había graduado en febrero de este año y, a pesar de residir en la ciudad de Tres Arroyos, fue asignado a la base de la Fuerza Barrial de Aproximación en Tres de Febrero. Esta situación lo obligaba a realizar traslados diarios de casi 500 kilómetros para cumplir con sus turnos de servicio, una dinámica que afecta a miles de efectivos que viven en el interior de la provincia pero prestan funciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Además de su reciente ingreso a la policía, Molina había sido padre recientemente, lo que ha generado una fuerte conmoción interna dentro de la institución policial y entre sus allegados en su ciudad natal.
La Fuerza Barrial de Aproximación, unidad a la que pertenecía la víctima, fue creada con el objetivo de establecer una presencia policial permanente y de proximidad en barrios con altos índices de criminalidad y conflictividad social. El despliegue de estos efectivos como “caminantes” busca disuadir el delito de pequeña escala y el tráfico de estupefacientes en los pasillos de los complejos habitacionales, donde el acceso de patrulleros es limitado o nulo. Sin embargo, este tipo de operativos expone a los agentes a situaciones de vulnerabilidad extrema, como quedó demostrado en el ataque del sábado. Fuentes del Ministerio de Seguridad indicaron que se están revisando los protocolos de persecución en zonas de alta densidad poblacional para evitar que los efectivos queden aislados de sus compañeros durante los procedimientos de identificación.
Impacto
El traspaso de la causa al fuero juvenil reabre el debate técnico y social sobre la imputabilidad y el tratamiento de los delitos graves cometidos por menores de edad en territorio bonaerense. Al quedar bajo la competencia del fiscal Guidoni, el proceso seguirá las pautas de la Ley 13.634, que establece un régimen especial de responsabilidad penal para quienes no han alcanzado la mayoría de edad. Esto implica que, de ser capturado y hallado culpable, el sospechoso enfrentará escalas penales diferenciadas y un régimen de detención en centros especializados, lejos de las cárceles comunes. Operadores del sistema judicial señalaron que este cambio de fuero suele generar tensiones con las fuerzas de seguridad, que reclaman penas más severas y procedimientos más ágiles ante el asesinato de un funcionario público en ejercicio de sus funciones.
Desde el punto de vista operativo, el crimen de Molina ha derivado en un refuerzo de la seguridad en el Barrio Ejército de los Andes. El Ministerio de Seguridad dispuso el envío de unidades adicionales de la Infantería y del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) para custodiar los ingresos y egresos del Nudo 01, mientras se realizan los allanamientos solicitados por la fiscalía juvenil. La muerte de un oficial con apenas cuatro meses de servicio también pone bajo la lupa la formación y el equipamiento entregado a los nuevos agentes, especialmente en lo que respecta a la protección lateral de los chalecos antibalas y la capacitación para enfrentar situaciones de emboscada en entornos urbanos hostiles. La comunidad de Tres Arroyos, por su parte, ha manifestado su dolor y reclamo de justicia, destacando el sacrificio personal que realizaba el agente para sostener a su familia.
La investigación se centra ahora en localizar el paradero del adolescente identificado y determinar si contó con apoyo de terceros para ocultarse tras el homicidio. Se espera que en las próximas horas el fiscal Guidoni solicite formalmente la orden de detención al Juzgado de Garantías del Joven en turno. La tensión en Fuerte Apache permanece elevada, mientras las fuerzas federales y provinciales mantienen un cerco perimetral en busca de pruebas adicionales, como el arma utilizada en el ataque, que todavía no ha sido recuperada. El próximo paso procesal será la declaración indagatoria del sospechoso, una vez que se logre su aprehensión, lo que permitirá definir su situación procesal y el avance hacia un eventual juicio oral bajo el régimen penal juvenil.