En las últimas seis semanas, Argentina ha experimentado un alarmante crecimiento de coqueluche o tos convulsa, doblando los registros diagnósticos en comparación con el mismo periodo del año pasado. Con una preocupante dispersión territorial, se confirmaron casos en 19 provincias de la nación.
Cifras recientes indican la lamentable defunción de siete niños menores de dos años. Si el escenario epidemiológico se mantiene, podría cerrarse el año con el número más alto de contagios de los últimos tiempos.
Es responsabilidad de todos tomar conciencia de la gravedad de la situación y actuar en consecuencia para revertir el curso preocupante de este brote de coqueluche. La baja en el índice de vacunación es uno de los principales factores que contribuyen a este aumento sostenido en los casos.
Es esencial para evitar nuevas muertes y minimizar la propagación de la enfermedad, mejorar las prácticas de vacunación y promover una comunicación efectiva sobre los riesgos de no inmunizarse contra estas enfermedades evitables.
