La décima audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona en el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro terminó en escándalo este martes, luego de que el neurocirujano Leopoldo Luque exhibiera imágenes de la autopsia.
El incidente se desencadenó cuando Luque, uno de los principales imputados en la causa, solicitó ampliar su declaración indagatoria ante los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani. El objetivo del médico era responder a puntos técnicos planteados previamente por el testigo Mario Schiter, un especialista en terapia intensiva que asistió al exfutbolista en el año 2000 y participó como veedor en la necropsia. Sin embargo, al iniciar su exposición, el neurocirujano reprodujo fragmentos de la filmación del examen post mortem del cuerpo de Maradona, lo que generó una reacción inmediata y violenta entre los presentes en la sala de audiencias. Gianinna Maradona, hija del astro y testigo en la causa, sufrió una crisis de nervios y debió ser asistida tras increpar duramente al acusado antes de abandonar el recinto en medio de gritos e insultos dirigidos hacia el banquillo de los imputados.
La situación escaló rápidamente cuando los representantes de la querella y familiares exigieron el cese inmediato de la reproducción audiovisual. Según operadores judiciales presentes en San Isidro, la tensión alcanzó su punto máximo cuando Gianinna Maradona calificó a Luque de manera despectiva antes de intentar retirarse del salón. Su abogado, Fernando Burlando, intervino para solicitar asistencia médica urgente, señalando que la exposición de tales imágenes representaba un acto de violencia innecesaria para los deudos. Aunque el médico clínico Pedro Di Spagna, también imputado en el proceso, se ofreció voluntariamente para brindar los primeros auxilios a la joven, la defensa de la familia Maradona rechazó la colaboración, profundizando la fractura entre las partes. Luque intentó disculparse públicamente manifestando que no fue su intención provocar ese daño, pero el tribunal decidió interrumpir la sesión de forma abrupta para garantizar la integridad de los asistentes.
Contexto
Este proceso judicial busca determinar las responsabilidades penales de ocho profesionales de la salud en el fallecimiento de Diego Maradona, ocurrido el 25 de noviembre de 2020 en una vivienda de Tigre. La causa está caratulada como homicidio simple con dolo eventual, una figura que contempla penas de entre 8 y 25 años de prisión, bajo la premisa de que los acusados representaron la posibilidad del deceso y no hicieron nada para evitarlo. El juicio actual es el resultado de una extensa instrucción que incluyó una junta médica de 22 peritos, la cual concluyó que el desempeño del equipo de salud fue temerario, deficiente y abandonó a su suerte al paciente. Los antecedentes inmediatos de esta audiencia incluyen el testimonio de Mario Schiter, quien recordó las crisis de salud previas de Maradona en Punta del Este y Cuba, aportando una perspectiva histórica sobre la fragilidad cardiovascular del ídolo.
Es necesario recordar que este debate oral ya había sufrido un revés significativo el año pasado, cuando el proceso fue declarado nulo tras un conflicto institucional que involucró a la entonces jueza Julieta Makintach. Aquella anulación obligó a reiniciar las actuaciones desde cero con la conformación del actual tribunal integrado por Gaig, Rolón y Ortolani. La carga emocional del caso se ha mantenido elevada debido a la constante presencia de las hijas del Diez, Dalma y Gianinna, quienes han mantenido una postura confrontativa contra el entorno médico liderado por Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov. La filtración de audios y mensajes de WhatsApp durante la etapa de investigación ya había predispuesto un clima de hostilidad que finalmente cristalizó en el episodio de este martes dentro de los tribunales de San Isidro, marcando un hito de conflictividad en lo que va del debate.
Impacto
El impacto de lo ocurrido trasciende lo meramente procesal y pone en duda la estrategia de defensa de los imputados, quienes ahora enfrentan un cuestionamiento ético por la utilización de material sensible en audiencias abiertas. Fuentes del Ministerio de Justicia indicaron que la exhibición de imágenes de una autopsia sin previo aviso a las partes damnificadas podría ser considerada una revictimización, lo que eventualmente derivaría en sanciones disciplinarias o nuevas presentaciones por parte de la querella. Para el desarrollo del juicio, este escándalo implica una demora en el cronograma de testimonios y peritajes, afectando la celeridad que el tribunal pretendía imprimirle a la causa. Además, la descompensación de una de las herederas directas refuerza la presión social y mediática sobre los magistrados, quienes deben equilibrar el derecho de defensa de los acusados con el respeto a la dignidad de las víctimas y sus familiares.
Desde el punto de vista jurídico, la ampliación de la indagatoria de Luque quedó trunca y su credibilidad ante el tribunal podría verse afectada por lo que el abogado Fernando Burlando calificó como una falta de decencia procesal. El hecho de que un imputado intente utilizar evidencia forense visual para deslindar responsabilidades técnicas es una herramienta válida, pero la forma en que se ejecutó este martes ha generado un rechazo unánime entre los abogados de las víctimas. Este episodio también resalta la precariedad de los protocolos de contención en juicios de alta exposición pública, donde la sensibilidad de la evidencia recolectada durante la instrucción choca directamente con la presencia física de los familiares en la sala, obligando al TOC N°7 a replantear las condiciones de seguridad y acceso para las próximas jornadas de debate.
Tras el cuarto intermedio dictado por el juez Alberto Gaig, se espera que la actividad judicial se reanude el próximo martes. En esa jornada, además de concluir la accidentada exposición de Leopoldo Luque, está prevista la declaración del psicólogo Carlos Díaz, otro de los profesionales señalados por la fiscalía como responsable de la deficiente atención domiciliaria que recibió Maradona en sus últimos días. La defensa de la familia Maradona analiza realizar una presentación formal para limitar el uso de material visual sensible durante el resto del juicio, mientras que los peritos médicos de parte continúan analizando las contradicciones entre los testimonios de Schiter y los registros de la autopsia. La tensión en los tribunales de San Isidro permanece en niveles críticos, con una resolución que todavía parece lejana en el tiempo.