Un grupo de desconocidos incendió el vehículo de un comerciante y efectuó cinco disparos contra su domicilio en el Barrio 38 Viviendas de Alvear, Corrientes, durante la madrugada del sábado pasado, en un hecho que la justicia investiga como ataque mafioso.
El episodio violento tuvo como blanco a la familia Aguilera, residentes históricos de la localidad fronteriza. Según informaron fuentes de la Unidad Regional V de la Policía de Corrientes, el ataque se produjo cerca de las dos de la mañana, cuando los ocupantes de la vivienda se encontraban descansando. Los agresores utilizaron una modalidad mixta: primero violentaron la parte trasera de un Volkswagen Gol Country estacionado en la vereda para introducir una botella con combustible, lo que generó una explosión inmediata, y posteriormente abrieron fuego contra la fachada de la propiedad. El propietario, quien se desempeña como remisero y comerciante, fue alertado por su hijo mientras el fuego consumía la unidad, que resultó con destrucción total a pesar de la intervención de las dotaciones de bomberos locales.
La gravedad del suceso escaló al amanecer, cuando las pericias iniciales revelaron que no se trataba de un incidente fortuito. Los peritos de criminalística recolectaron vainas servidas y constataron cinco impactos de bala en la puerta principal y la mampostería. De acuerdo con los informes técnicos preliminares, los atacantes emplearon una pistola calibre 9 milímetros, un calibre compatible con las armas reglamentarias de las fuerzas de seguridad. Uno de los proyectiles atravesó una de las paredes frontales e ingresó al dormitorio donde dormía un menor de 9 años, nieto del propietario. La bala impactó y se detuvo a escasos 20 centímetros de la cama del niño, lo que evidencia la letalidad del ataque y la intención de los agresores de causar daños personales directos más allá de la propiedad material.
Aguilera relató ante las autoridades que, en un primer momento, la familia atribuyó el incendio a un cortocircuito del vehículo debido a la confusión del horario nocturno. Sin embargo, la posterior aparición de los restos de proyectiles cambió el eje de la investigación hacia una hipótesis criminal compleja. El damnificado subrayó que la intervención de los vecinos fue determinante para evitar una tragedia mayor, ya que estos comenzaron a arrojar piedras contra las ventanas para despertar a los habitantes mientras las llamas y el humo comenzaban a invadir los ambientes interiores. Según fuentes médicas que asistieron a la familia, la ex esposa de Aguilera y sus nietos sufrieron cuadros leves de intoxicación por monóxido de carbono, situación que pudo haber derivado en una asfixia masiva de no haber mediado la alerta externa.
Contexto
Este tipo de ataques con sello sicario o mafioso no es un fenómeno aislado en la región del Litoral, aunque la localidad de Alvear no registraba antecedentes de esta magnitud en zonas residenciales. La modalidad de combinar incendios intencionales con balaceras a domicilios particulares guarda una estrecha similitud con hechos ocurridos recientemente en otros puntos del país. Hace pocos meses, en la ciudad de Rosario, se registró un atentado de características casi idénticas contra la sede del Sindicato de la Carne en la calle Fausta al 5300. En aquella oportunidad, el edificio fue baleado y, apenas una hora después, se produjo el incendio de un galpón perteneciente al frigorífico Paladini. Aquellos casos fueron derivados a la Unidad de Extorsiones y Balaceras del Ministerio Público de la Acusación, bajo la supervisión del fiscal Lisandro Artacho.
En el caso específico de Alvear, la víctima manifestó no poseer deudas económicas ni conflictos personales que justifiquen una agresión de este calibre. No obstante, los investigadores judiciales barajan una línea de investigación vinculada a la actividad laboral de Aguilera. El hombre se dedica al transporte de pacientes hacia centros de salud de alta complejidad en las ciudades de Santo Tomé y Paso de los Libres. Fuentes judiciales indicaron que se analiza si este servicio de traslados pudo haber interferido con intereses de organizaciones locales o si existe una trama de extorsión no declarada. La falta de colaboración de algunos vecinos, quienes se negaron a entregar los registros de sus cámaras de seguridad privadas por temor a represalias, ha dificultado la identificación de los vehículos utilizados por los sicarios.
Impacto
El impacto de este atentado ha generado un clima de desprotección y temor en el Barrio 38 Viviendas, alterando la dinámica de una comunidad habitualmente tranquila. La familia Aguilera denunció públicamente sentirse desamparada ante la falta de una custodia policial permanente en los días posteriores al ataque. Desde el entorno de las víctimas señalaron que, hasta 72 horas después del suceso, no habían recibido garantías de seguridad por parte del Ministerio de Seguridad provincial ni avances significativos en la causa judicial. Este vacío institucional aumenta la vulnerabilidad de los testigos y de las propias víctimas, quienes temen una repetición del ataque ante la impunidad con la que se movieron los agresores en una zona urbana.
Por otro lado, el uso de armamento calibre 9 milímetros en un barrio civil enciende las alarmas sobre la circulación de armas de fuego y la logística de los grupos criminales en la provincia de Corrientes. La precisión de los disparos y la metodología para incendiar el vehículo sugieren un nivel de profesionalismo que excede al de la delincuencia común. Operadores del sistema judicial advierten que, de no esclarecerse rápidamente, este tipo de metodologías importadas de zonas con alta tasa de criminalidad organizada podrían instalarse como una herramienta de coacción recurrente en el interior provincial, afectando no solo a comerciantes sino a la seguridad pública integral de las localidades fronterizas.
La investigación se encuentra actualmente en una etapa de recolección de pruebas técnicas y testimoniales. Se espera que en las próximas horas la Fiscalía de Instrucción interviniente ordene el relevamiento exhaustivo de las antenas de telefonía celular de la zona para identificar movimientos sospechosos durante la madrugada del sábado. La familia ha solicitado formalmente ser admitida como querellante en la causa y exige que se les otorgue el botón antipánico y vigilancia en el domicilio. El avance de las pericias sobre las vainas servidas será clave para determinar si el arma utilizada ha sido empleada en otros delitos previos en la región o si pertenece a algún lote de armamento oficial extraviado.