INTERNACIONAL

Zelensky coordina con enviados de Trump el reinicio del diálogo con

El presidente de Ucrania mantuvo conversaciones con Steve Witkoff y Jared Kushner para reactivar la vía diplomática, previo a la cumbre clave entre Marco Rubio y Serguéi Lavrov en Filipinas.

Redacción El Capitán 22 de julio de 2026 6 min de lectura
Zelensky coordina con enviados de Trump el reinicio del diálogo con
Foto: Infobae

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, dialogó este miércoles con los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, para coordinar una estrategia diplomática que permita reactivar las negociaciones de paz con la Federación Rusa.

La comunicación telefónica se estableció en la antesala de un encuentro determinante que mantendrán el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en Manila. Según informaron fuentes de la oficina presidencial ucraniana, el objetivo central de Kiev es establecer una hoja de ruta común con la administración de Donald Trump antes de que Washington y Moscú retomen el contacto directo de alto nivel en el marco de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Zelensky calificó el intercambio como un paso relevante para acercar posiciones y destacó que los equipos técnicos de ambos países mantienen una colaboración permanente para destrabar el conflicto que se extiende desde febrero de 2022. El mandatario subrayó la necesidad de alcanzar una paz digna que garantice la integridad y seguridad de su nación, agradeciendo el apoyo personal de los emisarios estadounidenses en este proceso de mediación internacional.

En paralelo a las gestiones políticas, la cooperación militar entre Washington y Kiev sumó nuevos capítulos técnicos. Horas antes de su contacto con los enviados de Trump, Zelensky se reunió con Matthew Whitaker, embajador de Estados Unidos ante la OTAN, para supervisar proyectos de defensa estratégica. De acuerdo con datos del Ministerio de Defensa de Ucrania, las conversaciones incluyeron el avance de la licencia otorgada por la Casa Blanca para que Ucrania fabrique misiles Patriot en su propio territorio, además de un convenio para la producción conjunta de drones de última generación. Estas iniciativas buscan fortalecer la posición de Kiev en el terreno mientras se exploran las opciones en la mesa de negociaciones. Fuentes diplomáticas indicaron que la administración Trump busca equilibrar el apoyo logístico con una presión creciente para que ambas partes cedan en sus pretensiones máximas y acepten un cese al fuego que detenga el desgaste humano y económico en la región del Donbás y otras zonas en disputa.

Contexto

El escenario actual de las negociaciones está marcado por el estancamiento absoluto de los contactos directos entre Kiev y Moscú, situación que se profundizó tras el estallido de la crisis en Medio Oriente entre Israel e Irán, que desvió la atención de las principales potencias. El antecedente más inmediato de este acercamiento se remonta a agosto de 2025, cuando Donald Trump y Vladimir Putin se reunieron en Alaska en lo que el Kremlin denomina el “espíritu de Anchorage”. Según operadores del Ministerio de Exteriores ruso, en aquella oportunidad se discutió un plan de 27 puntos entregado previamente por Steve Witkoff en Moscú, el cual contemplaba el congelamiento de las líneas del frente actuales y el control ruso sobre sectores específicos del Donbás. No obstante, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, bajo la conducción de Marco Rubio, ha negado sistemáticamente la existencia de un acuerdo vinculante o compromisos definitivos derivados de aquel encuentro en Alaska, calificando las versiones rusas como interpretaciones unilaterales que no reflejan la postura oficial de Washington.

La tensión sobre lo discutido en 2025 es el eje que dominará la reunión en Manila. Lavrov confirmó su participación en el encuentro con Rubio afirmando que es preferible obtener respuestas directas sobre la posición estadounidense antes que continuar con especulaciones públicas. Para el gobierno ruso, la validez del plan de 27 puntos es la base sobre la cual se debería construir cualquier salida diplomática, mientras que para la administración Trump, la prioridad es establecer nuevas condiciones que no impliquen una capitulación ucraniana pero que reconozcan la realidad operativa en el campo de batalla. Este cruce de versiones ha generado una parálisis que Zelensky intenta romper mediante el contacto directo con el círculo íntimo del presidente estadounidense, buscando asegurar que los intereses de Ucrania no sean relegados en una negociación bilateral entre las dos superpotencias nucleares. La historia reciente muestra que sin el aval explícito de Kiev, cualquier acuerdo de paz corre el riesgo de ser inaplicable en el terreno, dada la resistencia de las fuerzas armadas ucranianas a ceder soberanía territorial sin garantías de seguridad internacional.

Impacto

La reactivación de estos canales diplomáticos tiene un impacto directo en la estabilidad de los mercados internacionales y en la configuración de las alianzas dentro de la OTAN. Según analistas de política exterior, un eventual acuerdo de paz o un congelamiento del conflicto permitiría a Estados Unidos reorientar sus recursos estratégicos hacia el Indo-Pacífico, una prioridad declarada de la gestión de Marco Rubio. Para Ucrania, el éxito de estas gestiones determinará no solo la recuperación de su infraestructura crítica, sino también su viabilidad económica a largo plazo. La posibilidad de fabricar misiles Patriot bajo licencia estadounidense representa un cambio de paradigma en la relación bilateral, pasando de la asistencia directa a la integración industrial militar, lo que otorgaría a Kiev una autonomía defensiva inédita frente a futuras amenazas. Sin embargo, el costo político interno para Zelensky es elevado, ya que cualquier concesión territorial en el Donbás para cumplir con el plan discutido en Anchorage podría generar fisuras en su coalición de gobierno y en el apoyo popular.

Por otro lado, la reunión en la cumbre de la ASEAN servirá como termómetro para medir la capacidad de la administración Trump de imponer condiciones a Rusia. Si Rubio logra desestimar formalmente los 27 puntos del supuesto acuerdo de Alaska sin romper el diálogo con Lavrov, Washington recuperará la iniciativa diplomática que Moscú reclama como propia desde mediados de 2025. El impacto también se sentirá en la Unión Europea, donde los líderes de Francia y Alemania observan con cautela los movimientos de los enviados de Trump, temiendo que un acuerdo inconsulto debilite la seguridad colectiva del continente. La resolución de este conflicto no solo afecta las fronteras de Ucrania, sino que redefine las reglas de juego de la diplomacia global en un momento de máxima fragmentación geopolítica, donde la mediación de figuras como Kushner y Witkoff vuelve a poner el sello del personalismo diplomático en la resolución de crisis internacionales de gran escala.

El próximo paso decisivo ocurrirá este jueves en Manila, cuando Rubio y Lavrov se sienten cara a cara por primera vez en meses. De ese intercambio surgirá la claridad necesaria para saber si el plan de paz tiene posibilidades reales de avanzar o si las diferencias sobre lo pactado en Alaska son insalvables. Mientras tanto, los equipos técnicos de Ucrania y Estados Unidos continuarán puliendo los detalles del acuerdo de drones y misiles, asegurando que, en caso de que la diplomacia falle, la capacidad de disuasión de Kiev permanezca intacta. La tensión pendiente radica en la letra chica de la soberanía del Donbás, un punto donde ni Rusia ni Ucrania han mostrado, hasta el momento, una voluntad real de ceder terreno sin obtener contraprestaciones que la otra parte considera inaceptables.

Fuente: Infobae

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Fuente

Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias