INTERNACIONAL

Asesinan a un ingeniero argentino en Madrid por un presunto móvil

Facundo Rico, experto en energías renovables de 37 años, fue hallado con 13 puñaladas en su departamento del barrio de Las Tablas tras un ataque vinculado a una sospecha de infidelidad.

Redacción El Capitán 23 de julio de 2026 5 min de lectura
Asesinan a un ingeniero argentino en Madrid por un presunto móvil
Foto: La Nación

El ingeniero argentino Facundo Rico, de 37 años, fue asesinado el pasado martes en su residencia de Madrid por un hombre de 65 años que sospechaba que su pareja mantenía una relación sentimental con la víctima.

El hallazgo del cuerpo se produjo en el sexto piso de un edificio ubicado en la calle de Cirauqui número 4, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, luego de que los vecinos alertaran a las autoridades por un olor químico penetrante que emanaba de la vivienda. Según informaron fuentes de la Policía Nacional de España, los efectivos de seguridad y bomberos debieron ingresar por una ventana a las 9:50 de la mañana, encontrando a Rico tendido en el suelo de la cocina con 13 heridas de arma blanca distribuidas en el abdomen, la espalda y el omóplato. A pesar de que los servicios de emergencia realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar durante 45 minutos, el profesional argentino falleció en el lugar debido a la gravedad de las lesiones y un paro cardiorrespiratorio irreversible.

Las pericias iniciales en la escena del crimen revelaron la presencia de gas pimienta en el ambiente y en las paredes, lo que sugiere que el atacante utilizó este químico para neutralizar a Rico antes de proceder con la agresión física. En el domicilio se incautó un cuchillo de 20 centímetros, presunta arma homicida. Los investigadores del Grupo V de Homicidios identificaron al agresor como A.J., un hombre que, según las pesquisas judiciales, estaba obsesionado con la idea de que su esposa de 50 años le era infiel. La investigación determinó que la mujer y el ingeniero asistían al mismo gimnasio, dato que el victimario habría obtenido tras realizar un seguimiento privado de los movimientos de su pareja, quien tenía intenciones de separarse de él. Sin embargo, el proceso judicial enfrentó un giro determinante cuando se confirmó que el atacante se suicidó apenas 24 horas después de cometer el asesinato.

Contexto

Facundo Rico era un profesional destacado en el sector de la tecnología sustentable que residía en España desde hacía más de una década. Tras una etapa inicial en la comunidad autónoma de Extremadura, se asentó en Madrid hace aproximadamente cuatro años para consolidar su carrera académica y laboral. Según registros de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Rico obtuvo un doctorado especializado en la optimización de la limpieza de plantas fotovoltaicas, un campo crítico para la eficiencia energética en Europa. Su formación incluía además dos másteres que lo posicionaron como un referente técnico en el mercado internacional, habiendo liderado proyectos eólicos y solares en geografías tan diversas como Uzbekistán. Su perfil profesional era el de un experto de alto nivel, con ingresos acordes a su especialización, lo que le permitía mantener un estándar de vida elevado en una de las zonas residenciales más modernas de la capital española.

El ingeniero se encontraba en un momento de ascenso profesional significativo al momento de su muerte. Apenas dos meses antes del trágico suceso, Rico había cambiado de empleo para asumir nuevos desafíos en el área de energías renovables, expresando públicamente su entusiasmo por esta nueva etapa laboral. Sus allegados y el portero del edificio en Las Tablas lo describieron como una persona reservada y dedicada íntegramente a su trabajo, que solía viajar con frecuencia por compromisos corporativos. Esta dinámica de vida explicaba por qué, a pesar de vivir varios años en el bloque E de la urbanización de la calle Cirauqui, no mantenía un vínculo estrecho con el resto de los propietarios, quienes solo notaron su presencia ante la emergencia química reportada el martes pasado.

Impacto

El asesinato de Rico generó una fuerte conmoción tanto en la comunidad de expatriados argentinos en Madrid como en el sector de las energías renovables, donde era considerado un cuadro técnico de gran proyección. El impacto del caso trasciende lo policial para instalarse en el debate sobre la seguridad y la violencia derivada de conductas de acoso y celotipia. Fuentes institucionales del consulado argentino en España indicaron que se brindó asistencia a los familiares de la víctima, quienes se trasladaron a la península para organizar las honras fúnebres. Los restos del ingeniero fueron trasladados finalmente al tanatorio de Fuengirola, en Málaga, donde su círculo íntimo realizó el último adiós cuatro días después del crimen, en un clima de profundo hermetismo y dolor.

Desde el punto de vista judicial, el suicidio del principal sospechoso, A.J., plantea un escenario de cierre administrativo de la causa penal, aunque las autoridades españolas mantienen abierta la recolección de pruebas para reconstruir con exactitud las últimas horas de la víctima. El uso de gas pimienta y la planificación del ataque demuestran, según los peritos criminalistas, una premeditación que descarta cualquier hipótesis de altercado fortuito. La tragedia pone de relieve la vulnerabilidad de ciudadanos ante situaciones de acoso de terceros, incluso en entornos de alta seguridad como las urbanizaciones privadas de Madrid. La pérdida de Rico representa, además, un golpe para la innovación tecnológica en el ámbito fotovoltaico, dado que sus investigaciones en la UCM eran seguidas de cerca por empresas del sector energético europeo.

El caso queda ahora bajo la órbita de los tribunales madrileños, que deberán certificar la extinción de la responsabilidad penal por el fallecimiento del agresor, mientras la familia de Rico evalúa posibles acciones legales adicionales para esclarecer si existieron fallas en la detección previa de las amenazas que el atacante habría proferido contra su propia esposa y el entorno de esta. La resolución final del expediente dependerá de los informes toxicológicos y del análisis de los dispositivos electrónicos secuestrados en la vivienda del homicida, los cuales podrían confirmar el grado de vigilancia que ejerció sobre el ingeniero argentino antes del ataque final.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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