El embalse Amutui Quimey, situado en la Bahía de Los Palos dentro del Parque Nacional Los Alerces, Chubut, registró este mes una bajante de 20 metros respecto de su cota máxima, dejando al descubierto antiguas construcciones que permanecían sumergidas.
La drástica reducción del nivel hídrico en esta zona de la Patagonia argentina permitió el hallazgo de restos arquitectónicos, entre los que se destaca una vieja escalera de hormigón y cimientos que, hasta hace pocas semanas, se encontraban a más de dos metros de profundidad. El fenómeno fue documentado y reportado por Marcos Ponce, buzo certificado por CMAS y Cavern Diver SNSI, quien además se desempeña como realizador audiovisual en la región. Ponce, quien habitualmente realiza filmaciones subacuáticas en el área, detectó que sectores que históricamente estaban cubiertos por el agua ahora forman parte de la superficie seca del lecho. Para verificar la magnitud del retroceso, el especialista comparó sus registros actuales con filmaciones obtenidas en el año 2022, evidenciando que estructuras que antes requerían equipo de buceo para ser visualizadas hoy son accesibles a pie. Las imágenes, difundidas a través de su plataforma Fotosub, muestran un contraste absoluto entre el paisaje de hace dos años y la aridez actual de la bahía.
Desde la administración técnica del recurso hídrico, el ingeniero Pablo Belkenoff, gerente de Hidroeléctrica Futaleufú, explicó que la situación responde a una combinación de factores climáticos y operativos. Según el especialista, el sistema atraviesa un ciclo de aportes hídricos extremadamente bajos debido a la escasez de precipitaciones durante el último verano y, fundamentalmente, a la falta de nevadas en la zona alta de la cordillera durante la temporada invernal pasada y la actual. Belkenoff precisó que el manejo de la central hidroeléctrica requiere una gestión técnica del nivel del agua para la generación de energía, pero subrayó que el factor climático es el determinante principal para explicar por qué el embalse se encuentra hoy 20 metros por debajo de los niveles esperados para esta época del año. Los datos técnicos indican que el aporte nival, que funciona como la reserva natural de agua para los meses cálidos, no alcanzó los promedios históricos necesarios para mantener la estabilidad de la cuenca.
Contexto
El embalse Amutui Quimey, cuyo nombre en lengua mapuche significa “belleza perdida”, posee una historia profundamente ligada a la transformación del paisaje patagónico. Su formación se remonta a la década de 1970, cuando la construcción de la presa Futaleufú inundó una cadena de lagos —el Situación, el Quiñé, el Muñiz y el mismo Amutui Quimey— con el objetivo de proveer energía eléctrica a la planta de aluminio Aluar en Puerto Madryn. Este proceso de inundación cubrió bosques de alerces milenarios y diversas construcciones de los antiguos pobladores y guardaparques que residían en el valle. Los restos que emergieron recientemente pertenecen a esa etapa previa a la puesta en marcha del complejo hidroeléctrico, funcionando como un registro arqueológico moderno de lo que el agua reclamó hace medio siglo.
Entre los años 2020 y 2022, los monitoreos realizados por buzos y técnicos locales ya advertían variaciones en el nivel del agua, pero nunca con la severidad registrada en este ciclo. La serie histórica de observaciones de Marcos Ponce permite establecer que, si bien el embalse fluctúa estacionalmente, la exposición total de la escalera y las bases de las viviendas antiguas marca un hito en la retracción del espejo de agua. La recurrencia de inviernos secos en la provincia de Chubut ha generado una preocupación creciente en las autoridades del Parque Nacional Los Alerces, ya que el sistema hídrico de la región es interdependiente y la falta de agua en las cabeceras afecta no solo a la generación eléctrica, sino también a la biodiversidad de las áreas protegidas y al suministro de las localidades río abajo.
Impacto
La bajante histórica impacta directamente en múltiples dimensiones, desde la operativa energética hasta la conservación ambiental. En términos de infraestructura, la menor disponibilidad de agua limita la capacidad de maniobra de la Hidroeléctrica Futaleufú, lo que obliga a una planificación más rígida del despacho de energía hacia el Sistema Interconectado Nacional. Por otro lado, la exposición de sedimentos que estuvieron sumergidos durante décadas altera el ecosistema costero de la Bahía de Los Palos, afectando potencialmente los sitios de desove de especies ícticas y la vegetación subacuática que sirve de refugio a la fauna local. La aparición de estas ruinas también plantea un desafío para la seguridad y la preservación patrimonial dentro del Parque Nacional, ante la posibilidad de que visitantes intenten acceder a zonas del lecho que habitualmente son inaccesibles.
Desde una perspectiva ambiental, el retroceso del Amutui Quimey es interpretado por los expertos como un indicador crítico del cambio climático en la región andino-patagónica. La reducción del aporte nival no es un evento aislado, sino una tendencia que se viene consolidando en el último lustro. Según fuentes del sector hídrico provincial, la falta de nieve en las altas cumbres reduce el “efecto esponja” de la montaña, provocando que los ríos y embalses no reciban el flujo constante de deshielo necesario durante la primavera. Esto genera un estrés hídrico que afecta la humedad del suelo en los bosques de alerces, aumentando el riesgo de incendios forestales y modificando el paisaje visual que es el principal activo turístico de la comarca andina de Chubut.
El escenario actual mantiene en alerta a los operadores de la cuenca y a los especialistas en hidrología, quienes aguardan las mediciones del cierre del invierno para determinar si habrá una recuperación parcial del nivel. Por el momento, las ruinas de la Bahía de Los Palos permanecen como un recordatorio físico de la vulnerabilidad del sistema frente a la variabilidad climática. La tensión pendiente se centra ahora en el pronóstico de precipitaciones para los próximos meses, ya que de no revertirse la tendencia, la cota del embalse podría alcanzar niveles críticos que comprometan tanto la producción eléctrica como el equilibrio ecológico del Parque Nacional Los Alerces.