El Complejo Ambiental Norte III del Ceamse fue señalado como el relleno sanitario con mayores emisiones de metano a nivel mundial, según un informe de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) publicado en abril pasado.
La investigación, elaborada por el departamento jurídico de la universidad estadounidense, utilizó registros satelitales de la organización Carbon Mapper y datos de la NASA, específicamente del satélite Tanager-1 y el instrumento EMIT de la Estación Espacial Internacional. Los registros detectaron 15 plumas de gas metano en distintos puntos del predio ubicado en Campo de Mayo entre enero de 2025 y abril del mismo año. Según los cálculos de la UCLA, la planta emite 7,6 toneladas de metano por hora, lo que representa unas 182,4 toneladas diarias, una cifra que equivale aproximadamente al peso del Obelisco porteño. Este volumen sitúa al complejo argentino por encima de otros 24 sitios de disposición final localizados en India, Malasia, Chile y Arabia Saudita.
Desde la conducción del Ceamse, presidida por Claudio “Chiqui” Tapia, rechazaron las conclusiones del informe calificándolas como “técnicamente insostenibles”. Leonardo Maceiras, director de Operaciones del organismo, sostuvo que si bien no cuestionan el número absoluto, la metodología satelital es “errónea” para evaluar la eficiencia de la gestión. Según indicaron desde la empresa estatal, el estudio se basa en mediciones puntuales que no reflejan la variabilidad de las emisiones. Además, argumentaron que el volumen total de gas es una consecuencia directa de la escala de la operación: el predio recibe 18.000 toneladas de residuos diarios, lo que representa el 45% de la basura generada en todo el país y lo convierte en el relleno más grande de América Latina.
Para contrarrestar la imagen de ineficiencia, el Ceamse presentó un reporte técnico donde asegura que, al prorratear las emisiones por tonelada de residuo procesado, la central desciende al décimo puesto global en términos de impacto relativo. Maceiras detalló que el sitio recibe el equivalente a “dos torres Eiffel diarias” de basura, mientras que los otros rellenos comparados en el estudio de la UCLA operan con volúmenes sensiblemente menores, de entre 1.700 y 10.500 toneladas por día. La empresa estatal enfatizó que los estándares de trabajo cumplen con regulaciones internacionales y que la concentración de residuos en un solo punto geográfico distorsiona la comparación con plantas de menor envergadura.
Contexto
El señalamiento del Complejo Ambiental Norte III como un “superemisor” no es un hecho aislado en la literatura científica reciente. A finales del año pasado, la revista Nature publicó un estudio sobre 151 sitios de disposición final donde también se identificó a la planta argentina con las emisiones promedio más altas del planeta. Previamente, en 2022, una investigación en Science Advances había advertido que este complejo contribuía al 50% de las emisiones totales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estos antecedentes coinciden en que las mediciones satelitales suelen arrojar valores que duplican los reportes oficiales de los gobiernos, una brecha que la comunidad científica atribuye a la detección directa de fugas en los frentes de avance donde el residuo orgánico aún no ha sido cubierto.
La problemática del metano es crítica para la agenda climática global debido a que este gas, producto de la descomposición de materia orgánica como carnes y vegetales, tiene un poder de retención de calor entre 27 y 30 veces superior al dióxido de carbono. Aunque su permanencia en la atmósfera es más breve —unos 20 años—, su impacto inmediato en el calentamiento global es severo. Giselle Munno, abogada y directora de la consultora Aurora Ambiental, advirtió además que el metano puede descomponerse en ozono al interactuar con rayos ultravioleta, lo que genera riesgos directos para la salud humana y obliga a controles estrictos de la calidad del aire en las zonas aledañas a Campo de Mayo.
Impacto
La controversia pone de manifiesto la tensión entre la gestión operativa de residuos a gran escala y los compromisos ambientales internacionales de reducción de gases de efecto invernadero. Para los especialistas, el impacto no solo es ambiental sino también regulatorio, ya que la falta de reportes públicos actualizados —ausentes desde 2023 según denuncias de consultoras privadas— genera incertidumbre sobre el cumplimiento de las metas de descarbonización. La UCLA defendió su postura argumentando que los datos satelitales son herramientas eficaces para impulsar acciones concretas, citando como ejemplo iniciativas en Brasil donde el Ministerio de Medio Ambiente ya utiliza esta tecnología para mitigar emisiones en el sector de residuos.
En términos operativos, el Ceamse anunció un cambio de enfoque para el periodo 2025-2026, incorporando drones para mediciones precisas y reforzando la infraestructura de desgasificación. El plan incluye la captura de entre 16.000 y 30.000 metros cúbicos por hora de metano para su posterior incineración o transformación en energía. Según proyecciones de la Dirección de Operaciones, hacia finales de este año se prevé aumentar la producción de biogás de 23 a 30 megavatios de potencia, capacidad suficiente para abastecer de energía eléctrica a unas 350.000 familias, transformando un pasivo ambiental en un recurso energético estratégico.
El próximo paso clave para descomprimir la carga ambiental del Norte III será la apertura de dos nuevos rellenos sanitarios en las zonas Oeste y Sur de la provincia de Buenos Aires durante el próximo año. Esta descentralización busca reducir la recepción diaria de 18.000 a 12.000 toneladas, lo que evitaría el tránsito de 7.200 camiones mensuales y disminuiría la huella de carbono derivada del transporte. No obstante, las autoridades advierten que la solución definitiva requiere una reducción de residuos en el origen, dado que el 50% de lo que llega al complejo es material orgánico que podría ser gestionado previamente por municipios y ciudadanos.