SOCIEDAD

Cábalas y rituales: el fenómeno social detrás de la pasión mundialista

Los argentinos multiplican sus rituales domésticos y colectivos para intentar influir en los resultados de la Selección, combinando tradiciones familiares con nuevas prácticas virales en redes sociales.

Redacción El Capitán 11 de julio de 2026 5 min de lectura
Cábalas y rituales: el fenómeno social detrás de la pasión mundialista
Foto: La Nación

Miles de argentinos repitieron rituales específicos durante el actual Mundial de fútbol para mitigar la ansiedad y buscar una victoria deportiva, transformando las cábalas en un fenómeno social que atraviesa todas las edades y estratos socioeconómicos del país.

El despliegue de estas prácticas incluye desde la disposición de objetos de la infancia hasta la lectura de textos religiosos en momentos críticos de los partidos. Un caso emblemático ocurrió en San Juan, donde un grupo de adolescentes recurrió a la lectura de la Biblia cuando la Selección perdía ante Egipto. Sofía Fernández, de 17 años y residente de Banfield, relató que decidió abrir la Biblia de su abuela y leer en voz alta al sentir una energía negativa en el arco rival. Tras la remontada del equipo, su testimonio se viralizó, sumándose a otros relatos de jóvenes que adoptaron rezos colectivos como método de apoyo a distancia. Estas acciones, lejos de ser aisladas, se integran en una estructura de comportamiento donde el hincha busca abandonar su rol pasivo para sentirse un agente activo del triunfo.

En el ámbito de las tradiciones grupales, Tomás Teich, un estudiante de periodismo deportivo de 24 años de Beccar, lidera un grupo de amigos que replica exactamente las condiciones de visualización de partidos históricos. El grupo, compuesto por ingenieros, abogados y programadores, se reúne en la casa de un integrante llamado Javi, tal como lo hicieron en el Mundial 2014 durante el encuentro contra Suiza. El ritual incluye la presencia obligatoria de Majo, la madre del anfitrión, quien debe salir a pasear a los perros en un momento determinado del juego. Según Teich, cualquier alteración, como olvidar preparar el mate en el entretiempo o cambiar de asiento, es percibida como un riesgo para el resultado final, lo que demuestra la rigidez de estos sistemas de creencias informales.

Contexto

La relación entre el fútbol argentino y las cábalas tiene antecedentes históricos profundos, vinculados a figuras como Carlos Bilardo y el Mundial de 1986. Francisco P., de 45 años, ejemplifica esta continuidad generacional al colocar tres autitos de su infancia sobre el televisor, orientados hacia la derecha. Esta práctica surgió tras descubrir una fotografía familiar de 1986 donde los mismos juguetes aparecían sobre el aparato de su abuela. Al recuperar esos objetos de la casa de su madre, Francisco busca recrear las condiciones materiales del último gran éxito deportivo. A este altar doméstico se sumó un muñeco de Lionel Messi perteneciente a su hijo Joaquín, quien además mantiene el álbum de figuritas abierto en la página de Argentina frente a la pantalla durante los 90 minutos de juego.

Desde una perspectiva científica, el decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, Guillermo Durán, aborda este fenómeno desde la probabilidad matemática. A través de la plataforma 301060 —denominada así por la fecha de nacimiento de Diego Maradona—, un equipo de especialistas utiliza modelos estadísticos para predecir las chances de la Selección. Mientras que el hincha promedio recurre al pensamiento mágico para controlar la incertidumbre, la academia intenta cuantificarla. Sin embargo, ambos enfoques coinciden en la necesidad de procesar la angustia que genera la competencia de alto rendimiento y la falta de control sobre el desempeño de terceros en el campo de juego.

Impacto

El impacto de estas conductas trasciende lo privado y genera vínculos comunitarios inesperados. Claudia Blanco, una docente jubilada de 58 años en Necochea, se convirtió en un amuleto viviente para los empleados de una farmacia local. Tras ingresar al local por una urgencia médica justo en el momento de un gol argentino, fue obligada simbólicamente a permanecer allí por el resto del encuentro. Este evento derivó en su inclusión en el grupo de WhatsApp de los trabajadores, quienes ahora le exigen repetir la misma vestimenta y enviar fotos para “activar” la suerte del equipo. Según el psiquiatra José Abadi, estos rituales funcionan como un pacto de cohesión que otorga un poder ilusorio sobre el futuro, permitiendo que la emoción prevalezca sobre la razón en momentos de alta tensión social.

La institucionalización de la cábala en la cultura argentina actúa como un mecanismo de defensa ante la frustración. Abadi señala que, aunque el resultado real depende del esfuerzo y el trabajo en equipo de los jugadores, el ritual permite al ciudadano común procesar su propia insuficiencia para predecir el destino. La frase “anulo mufa”, repetida sistemáticamente en redes sociales y conversaciones cotidianas, se ha consolidado como el mantra definitivo de esta edición mundialista, funcionando como una barrera psicológica contra el optimismo excesivo que, según la creencia popular, podría atraer la derrota.

Con el avance del torneo, la presión sobre el cumplimiento de estos rituales tiende a intensificarse. Los protagonistas de estas historias aseguran que mantendrán sus prácticas sin alteraciones hasta el final de la competencia, mientras que las plataformas de datos como la de la UBA continuarán actualizando sus probabilidades tras cada jornada. La tensión pendiente reside en si la efectividad percibida de estas cábalas logrará sostenerse frente a la realidad del campo de juego en las instancias decisivas que definirán el futuro de la Selección en el certamen.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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