El académico Jeffrey Mehlman falleció el pasado domingo en una clínica de Newton, Massachusetts, a los 82 años, como consecuencia de complicaciones respiratorias, según confirmaron allegados a la familia y autoridades de la Universidad de Boston, donde ejerció como profesor emérito.
Nacido en Nueva York en 1944, Mehlman se consolidó como una de las figuras más influyentes en el estudio de la literatura francesa y la historia de las ideas en los Estados Unidos. Su labor no se limitó a la docencia en instituciones de prestigio como Yale, Johns Hopkins y la Universidad de Boston, sino que fue el puente fundamental para que el pensamiento estructuralista de las décadas de 1950 y 1960 cruzara el Atlántico. A través de sus traducciones y ensayos, introdujo a autores de la talla de Jacques Derrida, Jacques Lacan, Roland Barthes y Michel de Certeau en el currículo académico estadounidense, transformando la crítica literaria contemporánea con un rigor que combinaba la erudición europea con la claridad analítica anglosajona.
La trayectoria de Mehlman estuvo marcada por una producción bibliográfica prolífica y diversa. Entre sus obras más destacadas figuran “Un estudio estructural de la autobiografía: Proust, Leiris, Sartre” (1974) y “Revolución y repetición: Marx, Hugo, Balzac” (1977), publicada por la University of California Press. También exploró figuras complejas en “Walter Benjamin para niños: un ensayo sobre sus años de radio” (1993) y analizó las tensiones políticas en “Legados de antisemitismo en Francia” (1983). Sin embargo, uno de sus trabajos con mayor repercusión fue “Émigré New York”, un estudio exhaustivo sobre la élite intelectual y artística europea que buscó refugio en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, donde el autor desplegó su característica ironía para narrar las penurias y contradicciones de los exiliados.
Contexto
El vínculo de Mehlman con la Argentina fue profundo y se extendió durante décadas, originado por su matrimonio con la escritora y académica argentina Alicia Borinsky. Borinsky, nacida en Buenos Aires, debió emigrar a los Estados Unidos durante la última dictadura militar, un período en el que la actividad intelectual era perseguida sistemáticamente. En Boston, ambos compartieron la docencia en la misma universidad, ella enfocada en la literatura latinoamericana y él en la francesa. Esta unión personal derivó en una conexión cultural constante: el matrimonio viajaba anualmente a Buenos Aires por periodos de más de un mes, acompañados por delegaciones de estudiantes estadounidenses que buscaban sumergirse en la cultura local.
Durante estas estancias en la capital argentina, Mehlman no solo se desempeñaba como un observador académico, sino que participaba activamente de la vida social porteña. Según testimonios de colegas y alumnos, el profesor dominaba el español con fluidez y era un asiduo concurrente a las milongas de la ciudad. Junto a Borinsky, practicaba el tango con una destreza que sorprendía a sus pares, integrando la danza y la literatura como partes de un mismo universo intelectual. Su última obra, “Adventures in the French Trade. Fragments toward a life”, funciona como un testamento literario donde dedica capítulos enteros a ciudades como Nueva York, Boston y París, cerrando su recorrido vital con una “Coda en Buenos Aires”, reafirmando su pertenencia a este sur global.
Impacto
La desaparición física de Mehlman representa una pérdida significativa para el campo de las humanidades, especialmente en un momento donde los estudios comparados y la traducción crítica enfrentan nuevos desafíos tecnológicos. Su capacidad para desglosar textos complejos de autores como Georges Bataille o Jean Laplanche sin caer en la pedantería académica lo convirtió en un referente para generaciones de críticos. Fuentes del ámbito universitario destacan que su enfoque no solo permitió entender el estructuralismo, sino que también ofreció nuevas herramientas para analizar la relación entre la política, la historia y la ficción, tal como lo demostró en su análisis sobre Diderot en el ensayo “Catarata” (1979).
Para la comunidad académica argentina, Mehlman fue un embajador informal que facilitó el intercambio cultural entre Boston y Buenos Aires. Su labor docente in situ permitió que cientos de estudiantes extranjeros comprendieran la realidad argentina más allá de los libros de texto, fomentando un diálogo directo con maestros de tango y referentes de la literatura local. Esta metodología de enseñanza, que combinaba la alta teoría con la experiencia urbana, dejó una marca indeleble en la formación de hispanistas en los Estados Unidos. La elegancia de su escritura, descrita por sus allegados como la sabiduría del “no se nota”, seguirá siendo un modelo de estilo para los ensayistas contemporáneos.
El legado de Jeffrey Mehlman continuará siendo objeto de estudio en los departamentos de lenguas romances y literatura comparada. Se espera que en los próximos meses la Universidad de Boston realice un acto conmemorativo en honor a su trayectoria, mientras que en Buenos Aires, diversos círculos literarios preparan homenajes para recordar al hombre que, entre la teoría francesa y el abrazo del tango, supo construir un puente intelectual inquebrantable entre dos mundos.