Sebastián Daniel Bonafe, de 36 años, fue detenido este miércoles en un cañaveral de Pergamino tras asesinar a Mercedes Errapan en Junín y secuestrar a su hija de siete años, quien fue rescatada ilesa por la policía bonaerense.
El operativo de captura se desencadenó luego de una reconstrucción minuciosa realizada por la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) y la Unidad Funcional de Instrucción N°1. Según los registros fílmicos incorporados a la causa, Bonafe ingresó a la vivienda de Errapan, de 32 años, a las 5:11 de la madrugada saltando un paredón perimetral. Tras permanecer casi tres horas en el interior de la finca, donde ejecutó a la mujer de un disparo en el baño, el agresor abandonó el lugar a las 7:59. Las cámaras de seguridad urbana lo captaron caminando a paso firme por las calles de Junín, vistiendo un buzo negro y llevando de la mano a la menor, en una secuencia que marca el inicio de una huida planificada que se extendió por más de 90 kilómetros hacia el norte de la provincia de Buenos Aires.
La investigación judicial, encabezada por la fiscal Fernanda Sánchez, determinó que el femicida no actuó de forma impulsiva, sino que siguió un plan trazado con antelación. Durante el allanamiento en el domicilio de Bonafe, los efectivos policiales secuestraron una serie de cartas manuscritas donde el imputado detallaba el crimen, las rutas de escape y los métodos para evadir los controles camineros. En uno de los textos, el hombre mencionaba específicamente el uso de una motocicleta y su intención de ocultarla una vez que se agotara el combustible. “A la moto, cuando se termine la nafta, la entierro porque me llevé el pico para eso”, rezaba uno de los escritos hallados por los peritos, lo que confirma la premeditación del ataque y la logística posterior para desaparecer del radar de las autoridades provinciales.
El trayecto de la fuga incluyó diversos medios de transporte y el uso de vías alternativas para sortear los operativos de saturación. A las 10:34, Bonafe fue registrado circulando en la motocicleta por la Ruta Nacional 188 en dirección a Pergamino. Sin embargo, al quedarse sin combustible, el acusado y la niña continuaron el trayecto haciendo dedo sobre la calzada. Fuentes de la investigación confirmaron que un docente, desconociendo la situación, los levantó en la ruta y los trasladó hasta el centro de la ciudad de Pergamino. Nuevos registros de cámaras de seguridad privada mostraron al sospechoso ingresando a un kiosco en la avenida de Mayo, lo que permitió a la policía circunscribir el área de búsqueda a las zonas rurales y periféricas de dicha localidad, donde finalmente fue localizado por las patrullas rurales y el personal de la DDI local.
Contexto
El femicidio de Mercedes Errapan se inscribe en un escenario de violencia de género que, según datos del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, ha mostrado una persistencia alarmante en las zonas del interior bonaerense durante el último bienio. Junín, una ciudad que históricamente mantiene índices de criminalidad moderados, se vio sacudida por la frialdad con la que Bonafe ejecutó el plan. Los antecedentes del caso revelan que el atacante conocía los movimientos de la víctima y había estudiado los puntos ciegos de la vigilancia policial en la zona. La utilización de cartas manuscritas como hoja de ruta para un crimen es un elemento que los peritos psiquiátricos de la asesoría pericial departamental analizarán para determinar el grado de comprensión de la criminalidad del acto por parte del detenido.
Este hecho ocurre en un momento de especial sensibilidad social respecto a la seguridad de los menores en contextos de violencia intrafamiliar. La desaparición de la niña de siete años activó protocolos de búsqueda inmediata, similares a los utilizados en casos de alta prioridad nacional, movilizando recursos de múltiples jurisdicciones. La coordinación entre las cámaras de monitoreo municipal de Junín y Pergamino fue fundamental para trazar la línea de tiempo que permitió dar con el paradero del agresor antes de que pudiera internarse en zonas de difícil acceso o cruzar los límites provinciales hacia Santa Fe, una posibilidad que también barajaban los investigadores debido a la cercanía geográfica y la logística que el imputado parecía poseer.
Impacto
La resolución del caso tiene un impacto directo en la jurisprudencia local, ya que Bonafe enfrenta cargos por femicidio seguido de rapto, una calificación que contempla la pena de prisión perpetua en el Código Penal Argentino. Para la comunidad de Junín, el hecho representa un quiebre en la percepción de seguridad, obligando a las autoridades municipales a revisar los tiempos de respuesta ante denuncias de ruidos molestos o disparos en zonas residenciales. Desde el ámbito judicial, la fiscalía busca establecer si existieron denuncias previas por violencia de género que no fueron debidamente procesadas, lo que podría derivar en investigaciones administrativas sobre el desempeño de las comisarías locales en la prevención de este tipo de delitos graves.
Por otro lado, el rescate de la menor ilesa evitó una tragedia aún mayor, dado que al momento de la detención en el cañaveral, Bonafe utilizó a la niña como escudo humano. Según fuentes policiales presentes en el operativo, el agresor le apoyó un cuchillo en el cuello y amenazó con quitarle la vida si los efectivos no se retiraban. La intervención exitosa del personal policial, que logró reducir al sujeto sin que se produjeran heridos, es destacada por el Ministerio de Seguridad como un ejemplo de manejo de crisis en situaciones de toma de rehenes. El hallazgo de un bolso azul con prendas de vestir y herramientas como un pico o martillo en el lugar de la detención refuerza la hipótesis de que el acusado pretendía establecerse en una zona rural de forma clandestina por un tiempo prolongado.
Bonafe permanece alojado en una dependencia policial de máxima seguridad a la espera de su traslado a la sede judicial de Junín. Está previsto que este jueves sea indagado por la fiscal Fernanda Sánchez, quien presentará las pruebas recolectadas, incluyendo los videos de las cámaras de seguridad y los manuscritos incriminatorios. La menor, por su parte, se encuentra bajo la tutela de organismos de niñez y adolescencia, recibiendo asistencia psicológica tras el trauma vivido durante las horas de cautiverio y el asesinato de su madre. El caso queda ahora a la espera de las pericias balísticas sobre el arma utilizada y el análisis final de los elementos secuestrados en el cañaveral.