El Tribunal Penal de Basilea-Campiña condenó a cadena perpetua a Marc Rieben por el asesinato y profanación del cadáver de su esposa, la exmodelo Kristina Joksimovic, ocurrido el 13 de febrero de 2024 en su residencia de Binningen.
La sentencia, dictada por el juez Daniel Schmid en la localidad de Muttenz, puso fin a un proceso judicial que conmocionó a la sociedad suiza por la extrema crueldad de los hechos. Según los peritajes forenses presentados ante el tribunal, Rieben estranguló a Joksimovic, de 38 años, para luego desmembrar su cuerpo utilizando una sierra de calar, tijeras de podar y un cuchillo de cocina. El fallo judicial ratificó que el acusado actuó con una “necesidad de control, resentimiento y venganza desmedida”, descartando la versión del imputado, quien alegó haber actuado en defensa propia tras un supuesto ataque con un cuchillo por parte de la víctima. Los investigadores confirmaron que el hombre utilizó una batidora doméstica para triturar restos de la mujer y empleó diez litros de desinfectante para intentar borrar las huellas del crimen en el lavadero de la vivienda familiar.
Durante las audiencias, que se desarrollaron bajo estrictas medidas de seguridad y con acceso restringido al público, se revelaron detalles sobre la conducta de Rieben tras el femicidio. Mientras los restos de Joksimovic permanecían en el lavadero, el condenado preparó la cena para sus dos hijas, de cinco y seis años, y mantuvo una conversación normal con sus suegros cuando estos llegaron a la casa preocupados porque la mujer no había retirado a las niñas de la guardería. Fue el padre de la víctima quien, tras una búsqueda desesperada en la propiedad, halló la cabeza de su hija dentro de una bolsa de plástico. La fiscalía subrayó que el acusado poseía rasgos narcisistas y un trastorno obsesivo-compulsivo, y que había realizado búsquedas previas en internet sobre anatomía humana y métodos para deshacerse de cadáveres, lo que demostró una planificación deliberada del ataque.
Contexto
Kristina Joksimovic era una figura reconocida en el ámbito público suizo. Nacida el 16 de abril de 1985, alcanzó la fama tras ganar el título de Miss Noroeste de Suiza en 2003 y llegar a la final de Miss Suiza en 2008. Tras su paso por las pasarelas, se consolidó como una exitosa empresaria al fundar Catwalk Coach, una agencia dedicada al entrenamiento de modelos y ejecutivas. Su carrera profesional incluyó roles como reclutadora en gigantes tecnológicos como Google y la firma ERNI entre 2013 y 2017. En agosto de 2017, contrajo matrimonio con Marc Rieben, con quien se instaló en una zona residencial exclusiva en las afueras de Basilea. A pesar de la imagen de éxito y estabilidad que proyectaban en redes sociales, la relación estaba marcada por episodios de violencia doméstica que habían requerido la intervención policial en el pasado, aunque estos hechos no habían tomado estado público hasta el inicio del juicio.
El detonante del crimen fue la decisión de Joksimovic de finalizar el vínculo matrimonial. Un mes antes del asesinato, la mujer había formalizado la solicitud de divorcio, motivada por el clima de hostilidad creciente. Según testimonios de allegados, la víctima había postergado esta decisión por temor a las amenazas de Rieben, quien aseguraba que utilizaría su poder económico para quitarle la custodia de sus hijas. El día del femicidio, la pareja se encontraba discutiendo los términos de la separación y la manutención de las menores. La negativa de Rieben a ceder en la disputa legal escaló hasta el ataque físico final. La autopsia determinó que la muerte se produjo por estrangulamiento mediante un dispositivo en forma de cinta, sumado a traumatismos contundentes previos que evidenciaron una agonía prolongada antes del fallecimiento.
Impacto
La condena a cadena perpetua representa la pena máxima prevista en el código penal suizo y sienta un precedente sobre la gravedad de la violencia de género en el país europeo. El impacto directo recae sobre las dos hijas de la pareja, quienes fueron declaradas víctimas directas por el tribunal. Las menores quedaron bajo la tutela definitiva de sus abuelos maternos, quienes asumieron su cuidado desde la noche del crimen. Además de la pena de prisión, el juez ordenó indemnizaciones económicas para las niñas y los padres de la víctima. El tribunal también incluyó un cargo específico por profanación de cadáver debido a la extirpación del útero de la víctima durante el proceso de desmembramiento, un acto que la fiscalía calificó como la máxima expresión de odio y deshumanización hacia la mujer.
En términos sociales, el caso Joksimovic ha reabierto el debate sobre la eficacia de las medidas de protección en casos de violencia doméstica en Suiza. Organizaciones de derechos humanos y colectivos feministas señalaron que las denuncias previas en el domicilio de Binningen no fueron suficientes para prevenir el desenlace fatal. La abogada de la familia, Anina Hofer, destacó que el veredicto, aunque no puede reparar la pérdida, valida la importancia de la vida de la víctima y expone la peligrosidad de los perfiles manipuladores en entornos de alta capacidad adquisitiva. El rechazo de la apelación de libertad por parte del Tribunal Federal de Suiza antes del juicio ya anticipaba la severidad con la que el sistema judicial abordaría un crimen que el propio magistrado Schmid describió como un hecho que superó los límites de la ficción.
Tras la lectura de la sentencia en Muttenz, la defensa de Marc Rieben no confirmó si apelará el fallo ante instancias superiores, aunque la contundencia de las pruebas forenses y los testimonios psicológicos reducen el margen de maniobra legal. El condenado deberá cumplir su pena en un establecimiento penitenciario de máxima seguridad, mientras la comunidad de Binningen intenta procesar el horror ocurrido en una de sus zonas más tranquilas. El próximo paso administrativo será la liquidación de los activos de la sociedad conyugal para garantizar el fondo de manutención de las hijas de Joksimovic, quienes, según las palabras de su abuela ante el tribunal, enfrentan ahora el desafío de crecer marcadas por la ausencia de su madre y la brutalidad de su padre.