La Policía Federal Argentina ejecutó este martes 30 allanamientos por orden del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N°2 para desarticular una red transnacional dedicada al lavado de activos y contrabando de divisas en Las Vegas.
El operativo, supervisado por el juez Pablo Yadarola y la secretaria Lucía Kenny, puso al descubierto una sofisticada estructura criminal liderada por Maximiliano Palermo, hijo de Juan Carlos Palermo. Según la investigación judicial, la organización utilizaba como fachada una clínica médica con sedes en Villa Crespo y Vicente López para ocultar sus movimientos financieros. Los agentes del Departamento de Inteligencia contra el Crimen Organizado y el Departamento de Investigaciones Especiales lograron identificar a 48 personas vinculadas a la maniobra, de las cuales 23 se encuentran bajo investigación directa. Durante los procedimientos, se secuestraron sumas millonarias: $47.425.590, U$S 518.735, €7.975 y diversas monedas extranjeras como libras esterlinas, reales y pesos chilenos. Además, se incautaron 11 vehículos, entre ellos una ambulancia utilizada para el traslado de caudales, 113 tarjetas bancarias, 53 celulares, 18 notebooks y un arma de fuego con 65 municiones.
La modalidad delictiva consistía en el reclutamiento de personas con visa vigente para viajar a Estados Unidos, preferentemente figuras con perfil público como el periodista Quique Felman y los exfutbolistas Norberto Ortega Sánchez, Sergio “Bruja” Berti, Sergio “Ratón” Zárate y José “Turu” Flores. De acuerdo con fuentes de la Fiscalía Nacional en lo Penal Económico N°3, a cargo de Emilio Guerberoff, la banda ofrecía viajes con todos los gastos pagos y un pago fijo a cambio de que los reclutados abrieran cuentas bancarias en el exterior y solicitaran líneas de crédito en casinos como el Resorts World Las Vegas. Una vez obtenido el dinero, los jugadores eran obligados a apostar bajo supervisión constante y entregar cualquier ganancia a los líderes. Si perdían, la deuda quedaba registrada a nombre del reclutado, generando un mecanismo de extorsión y dependencia financiera que permitía a la organización fugar capitales hacia paraísos fiscales o reingresarlos al mercado informal argentino mediante cuevas financieras.
La logística de la organización incluía una etapa de entrenamiento previo en Argentina, donde los reclutados practicaban Baccarat y Blackjack en mesas profesionales instaladas por la banda. Según indicaron fuentes institucionales vinculadas a la investigación, a los apostadores se les entregaba un manual de instrucciones detallado para no levantar sospechas ante las autoridades migratorias y los controles de los casinos. Una vez en Nevada, los hoteles Hilton, Conrad y Crockfords servían de base operativa. La organización no solo se quedaba con los premios obtenidos, sino que utilizaba las tarjetas de débito y los tokens de las cuentas abiertas por los damnificados para mover fondos de origen ilícito. Se estima que más de 200 personas fueron captadas bajo esta modalidad entre 2024 y 2025, siendo utilizadas como engranajes de un sistema que inyectaba dinero negro en los rubros gastronómico, inmobiliario y financiero local.
Contexto
El origen de esta investigación se remonta a febrero pasado, cuando el periodista Quique Felman fue detenido en Estados Unidos tras acumular una deuda de 300.000 dólares en el casino Resorts World. Las autoridades estadounidenses lo acusaron inicialmente de lavado de dinero y emisión de cheques sin fondos, lo que activó las alarmas de la justicia federal argentina. Felman, tras recuperar su libertad, aportó datos clave sobre la operatoria de los Palermo, quienes ya tenían antecedentes por maniobras similares detectadas en 2023 en otros resorts de la ciudad de Nevada. La reiteración del esquema y la escala de los montos involucrados permitieron a los detectives establecer que no se trataba de casos aislados de ludopatía, sino de una red de ingeniería financiera diseñada para evadir los controles del Banco Central y la AFIP.
Históricamente, el uso de casinos para el lavado de activos ha sido una preocupación constante para los organismos internacionales como el GAFI. Sin embargo, la particularidad de este caso reside en la utilización de “mulas de juego” con alto perfil mediático, lo que facilitaba el acceso a créditos de alto valor en los establecimientos de Las Vegas. La organización aprovechaba la reputación de los exfutbolistas y comunicadores para sortear los perfiles de riesgo que los casinos suelen aplicar a apostadores extranjeros. Este antecedente marca un cambio en las tácticas de las organizaciones criminales locales, que han pasado de las tradicionales cuevas de la City porteña a esquemas de triangulación internacional mucho más complejos y difíciles de rastrear sin la cooperación de agencias externas como el FBI o el Departamento del Tesoro.
Impacto
El desbaratamiento de esta red tiene un impacto directo en la comprensión del flujo de divisas ilegales que salen de Argentina hacia centros de juego internacionales. Según analistas del sector financiero, este tipo de maniobras contribuye a la presión sobre el mercado cambiario informal, ya que el dinero reingresado suele alimentar la oferta en las denominadas “cuevas”. Para los involucrados, las consecuencias legales son severas: además de las causas penales en Argentina por lavado y contrabando, enfrentan la inhabilitación permanente para ingresar a Estados Unidos y posibles pedidos de extradición si se comprueba que las deudas contraídas en los casinos forman parte de un esquema de fraude bancario federal en territorio norteamericano.
Desde el punto de vista institucional, el caso pone bajo la lupa los controles de las entidades de salud y el uso de vehículos de emergencia para fines delictivos. El secuestro de una ambulancia equipada para el transporte de dinero evidencia una falla en la fiscalización de las flotas de servicios médicos privados. Asimismo, el impacto reputacional para las figuras del deporte y el periodismo involucradas es significativo, ya que la justicia busca determinar si actuaron con pleno conocimiento de la ilegalidad de los actos o si fueron víctimas de una estafa procesal. La incautación de 17 relojes de lujo y joyas durante los allanamientos refuerza la hipótesis de que la organización no solo buscaba la fuga de capitales, sino también el atesoramiento de bienes suntuarios como método de resguardo de valor fuera del sistema bancario regulado.
La causa continuará con el peritaje de los 53 teléfonos celulares y las 26 computadoras secuestradas, material que los investigadores consideran fundamental para identificar a los nexos de la banda en el exterior. Se espera que en las próximas semanas el juez Yadarola cite a indagatoria a los 23 principales sospechosos, mientras se tramitan exhortos internacionales para obtener los registros bancarios de las cuentas abiertas en Las Vegas. La tensión ahora se centra en la posible aparición de nuevos nombres de la política o el espectáculo que podrían haber participado de los viajes organizados por los Palermo bajo la promesa de ganancias rápidas y turismo de lujo.