Un empleado de un kiosco en Mar del Plata evitó un robo el pasado jueves a las 19:24 tras golpear a un delincuente con una botella de vino en un local ubicado en la avenida Fortunato de la Plaza al 5700.
El incidente, que tuvo lugar en el barrio El Progreso, fue registrado íntegramente por las cámaras de seguridad del establecimiento. Según fuentes policiales de la Comisaría 3ra de la ciudad balnearia, el asaltante ingresó al comercio con el rostro cubierto y, tras un saludo inicial, exigió de manera inmediata el dinero de la recaudación. Bruno, el empleado que se encontraba en el mostrador, reaccionó de forma instintiva al tomar una botella de vino que estaba al alcance de su mano para repeler la agresión. El trabajador relató que el delincuente se acercó y le dijo directamente: “dame toda la guita”. Ante la amenaza, Bruno decidió no ceder y comenzó a golpear al sospechoso hasta lograr desplazarlo hacia el exterior del local, donde la confrontación continuó sobre la vereda.
La secuencia física se extendió durante varios segundos fuera del alcance del mostrador. De acuerdo con el testimonio del empleado, logró sujetar al delincuente de la campera y lo llevó hasta el piso en medio de la vía pública. Durante el forcejeo, ambos cayeron sobre el pavimento, donde se había derramado el contenido de la botella utilizada como defensa. “En la vereda quiso salir corriendo y lo hago chocar con un tablero. Antes de caernos le pego el botellazo en la nuca, pero se rompe en el piso. Nos caímos, nos resbalamos y se me escapó”, detalló el trabajador en declaraciones a medios locales. A pesar del esfuerzo por retenerlo hasta la llegada de los efectivos de la Policía Bonaerense, el sospechoso logró zafarse y huir del lugar a pie, perdiéndose en las calles internas del barrio antes de que las patrullas pudieran interceptarlo.
El análisis posterior de las imágenes de seguridad permitió determinar que el asaltante no portaba armas de fuego ni elementos cortopunzantes al momento del intento de robo. Bruno manifestó que su decisión de enfrentar al sujeto se basó en la percepción de inseguridad que mostraba el delincuente. Según su evaluación en el momento del hecho, el hombre parecía indefenso y no realizó ademanes de extraer ningún objeto que pudiera lastimarlo. “Si tenía algo, me lo iba a mostrar. Como no sacó nada, reaccioné”, explicó el empleado, quien además señaló que el sospechoso ya es una figura conocida en el ámbito delictivo de la zona. Vecinos y otros comerciantes del sector indicaron que el mismo individuo habría intentado realizar maniobras similares en otros locales cercanos, afectando principalmente a empleadas mujeres del barrio El Progreso.
Contexto
Este hecho no representa un evento aislado para el comercio de la avenida Fortunato de la Plaza. Según registros internos del local y testimonios del personal, el establecimiento ya había sido blanco de la delincuencia en mayo pasado. En aquella oportunidad, las cámaras captaron a un hombre de características físicas similares que ingresó al kiosco portando una pistola. Durante ese asalto, el delincuente logró sustraer parte de la recaudación antes de que la cajera de turno comenzara a gritar pidiendo auxilio, lo que provocó la fuga del atacante. La recurrencia de estos episodios en un radio de apenas tres meses ha generado un estado de alerta permanente entre los trabajadores de la zona sur de Mar del Plata, quienes denuncian una zona liberada durante las horas del atardecer.
La situación de inseguridad en los barrios periféricos de General Pueyrredón ha mostrado un incremento en la modalidad de robos a comercios de cercanía. De acuerdo con datos de cámaras empresariales locales, los kioscos y almacenes son los puntos más vulnerables debido a su horario extendido y la disponibilidad de efectivo. En el caso específico del barrio El Progreso, los comerciantes señalan que la falta de patrullaje preventivo en las avenidas principales facilita la huida de los delincuentes hacia los asentamientos cercanos. La repetición de los rostros de los sospechosos en las grabaciones de seguridad sugiere que se trata de delincuentes que operan habitualmente en la misma jurisdicción, aprovechando el conocimiento del terreno y la demora en la respuesta policial ante los llamados al 911.
Impacto
El accionar de Bruno ha reavivado el debate sobre la justicia por mano propia y los riesgos que asumen los ciudadanos ante la falta de seguridad estatal. Aunque el robo fue evitado y no se registraron heridos de gravedad, especialistas en seguridad ciudadana advierten sobre el peligro de enfrentar a delincuentes sin conocer si estos poseen armas ocultas. El propio empleado reconoció que recibió advertencias de su entorno cercano sobre la temeridad de su conducta. “Todos me dijeron que me arriesgué mucho, que no tenía que haberlo hecho”, admitió el trabajador, quien sin embargo no descartó volver a actuar de la misma manera ante una situación de estrés similar. Esta postura refleja el agotamiento de los trabajadores frente a la repetición de hechos delictivos que afectan su integridad y su fuente laboral.
Desde el punto de vista legal, el caso se encuadra inicialmente como una tentativa de robo, aunque la identificación del sospechoso es prioritaria para evitar nuevos ataques en la zona. La difusión de los videos busca que otros comerciantes puedan reconocer al individuo y aportar datos a la fiscalía de turno. El impacto psicológico en el personal del kiosco es evidente, ya que la sospecha de que el mismo delincuente regresó al lugar después de tres meses genera una sensación de vulnerabilidad constante. La gerencia del local evalúa reforzar las medidas de seguridad física, como la instalación de rejas o la restricción de ingreso en determinados horarios, medidas que terminan afectando la dinámica comercial del barrio y el acceso de los vecinos a los servicios básicos.
La investigación continúa abierta bajo la órbita de la fiscalía de instrucción en turno de Mar del Plata, que ha solicitado el relevamiento de otras cámaras de seguridad públicas y privadas en las inmediaciones de la avenida Fortunato de la Plaza. Se espera que en las próximas horas se realicen peritajes sobre los restos de la botella de vino y otros elementos hallados en la vereda para intentar obtener rastros genéticos del sospechoso. Mientras tanto, la policía ha intensificado las recorridas en el barrio El Progreso durante el horario de cierre de los comercios, aunque los vecinos reclaman soluciones de fondo ante una escalada de violencia que parece no encontrar techo en la ciudad balnearia.