DEPORTES

Selección Argentina utiliza tecnología criogénica para el Mundial 2026

El plantel nacional incorporó chalecos y botas refrigerantes en sus entrenamientos para combatir el estrés térmico y acelerar la recuperación física de los futbolistas.

Redacción El Capitán 18 de junio de 2026 6 min de lectura
Selección Argentina utiliza tecnología criogénica para el Mundial 2026
Foto: La Nación Deportes

La Selección Argentina implementó el uso de chalecos y botas refrigerantes durante sus entrenamientos previos al segundo compromiso del Mundial 2026, con el objetivo de optimizar la termorregulación de los futbolistas ante las altas temperaturas.

La utilización de estos dispositivos tecnológicos busca mitigar los efectos del calor extremo sobre el rendimiento deportivo de alto nivel. El deportólogo Jorge Franchela explicó que el mecanismo se basa en el uso de geles congelables contenidos en envases específicos dentro de las prendas. Según el especialista, el funcionamiento técnico consiste en que el calor generado por el cuerpo del atleta se transfiere directamente hacia el gel frío por conducción térmica. Este proceso permite que el organismo disipe el calor metabólico de manera mucho más ágil que a través de los mecanismos naturales como la sudoración, actuando esencialmente como un sistema de refrigeración portátil que envuelve el torso y las extremidades inferiores de los jugadores convocados por el cuerpo técnico nacional.

El mantenimiento de la temperatura interna es un factor determinante para la salud y la eficiencia muscular en la alta competencia. El cuerpo humano requiere sostener una estabilidad térmica constante, situada entre los 36 y 37 grados centígrados, sin importar que las condiciones climáticas del entorno sean hostiles o superen los umbrales habituales de confort. Franchela detalló que estos chalecos funcionan de manera similar a una pequeña unidad de refrigeración que rodea el cuerpo, facilitando la autorregulación térmica. Al reducir la carga de trabajo que el sistema cardiovascular debe realizar para enfriar el organismo, se preserva la energía metabólica que el jugador necesita para el despliegue físico en el campo de juego, permitiendo una recuperación significativamente más veloz entre las sesiones de práctica y los partidos oficiales del calendario de la FIFA.

Sin embargo, la aplicación de estas terapias de frío extremo no está exenta de riesgos y requiere una vigilancia estricta por parte del departamento médico de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El especialista advirtió que un descenso brusco de la temperatura corporal puede generar alteraciones inmediatas en la presión arterial de los deportistas. Por este motivo, el uso de los chalecos y las botas aislantes está estrictamente supervisado por profesionales de la salud que monitorean las respuestas fisiológicas de cada integrante del plantel. Franchela comparó esta técnica con procedimientos diagnósticos complejos, como el test de presión de frío, que se utiliza en medicina para evaluar la reacción de las arterias coronarias ante estímulos gélidos, subrayando que estas prácticas no deben realizarse de forma intuitiva o sin respaldo científico profesional.

Contexto

La adopción de tecnología aplicada a la recuperación física no es una novedad absoluta en el deporte de élite, pero su integración sistemática en los entrenamientos de campo marca una evolución en la preparación de la Selección Argentina. Históricamente, los planteles profesionales recurrían a las inmersiones en bañeras con hielo (crioterapia de inmersión) al finalizar los encuentros para reducir la inflamación muscular y el dolor. No obstante, las sedes elegidas para el Mundial 2026 presentan desafíos climáticos particulares, con niveles de humedad y temperatura que exigen soluciones preventivas durante la actividad misma y no solo de forma posterior. Esta transición de la recuperación pasiva a la termorregulación activa refleja la tendencia global de las potencias futbolísticas por minimizar el desgaste físico en torneos de corta duración y alta intensidad.

En competencias anteriores, como el Mundial de Qatar 2022, la gestión de la temperatura fue centralizada a través de sistemas de aire acondicionado en los estadios. Para la actual cita mundialista, la logística se ha desplazado hacia dispositivos individuales que acompañan al jugador en sus traslados y movimientos precompetitivos. El cuerpo médico liderado por Daniel Martínez ha integrado estas herramientas siguiendo protocolos internacionales que ya se aplican en disciplinas como el ciclismo de ruta (Tour de France) y el fútbol americano (NFL), donde el golpe de calor representa una amenaza constante para la integridad de los competidores. La incorporación de estos chalecos con geles específicos es el resultado de un análisis previo sobre el impacto del clima en el rendimiento aeróbico y la fatiga del sistema nervioso central.

Impacto

El impacto directo de esta tecnología se traduce en una mejora medible de la capacidad de resistencia y una disminución del tiempo de recuperación post-esfuerzo. Al evitar que la temperatura corporal alcance niveles críticos que disparen la fatiga prematura, los jugadores pueden mantener una intensidad de juego más alta durante los 90 minutos. Esto resulta vital en un esquema táctico que exige presión constante y transiciones rápidas. Además, el uso de botas refrigerantes ayuda a reducir el edema y la congestión sanguínea en las piernas, una de las zonas más afectadas por el impacto y el esfuerzo repetitivo, lo que permite que los futbolistas lleguen al siguiente encuentro con una menor carga de ácido láctico y procesos inflamatorios controlados.

Desde una perspectiva institucional y estratégica, el uso de estos elementos posiciona a la Argentina a la vanguardia de la medicina deportiva aplicada. La capacidad de adaptación a entornos climáticos diversos es un factor que puede definir la clasificación en las fases de eliminación directa, donde el resto físico suele ser la diferencia entre el éxito y el fracaso. La inversión en estos dispositivos y la capacitación del personal para su uso controlado demuestran una profesionalización que busca blindar la salud de los activos más valiosos de la federación: los jugadores. La supervisión médica constante garantiza que los beneficios de la termorregulación no se vean opacados por efectos secundarios cardiovasculares, asegurando que el plantel esté en condiciones óptimas para afrontar las exigencias del torneo.

Con el esquema de rotación y la intensidad de los entrenamientos definidos, el cuerpo técnico continuará evaluando la respuesta de los futbolistas a estos métodos de enfriamiento controlado. Se espera que el uso de los chalecos se intensifique en las horas previas a los partidos que se disputen en horarios de mayor radiación solar. El próximo paso para el equipo médico será analizar los datos de rendimiento obtenidos tras la implementación de estas medidas para ajustar los tiempos de exposición al frío según el perfil fisiológico de cada jugador, de cara a los cruces decisivos de la fase de grupos.

Fuente: La Nación Deportes

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Información publicada por La Nación Deportes.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias