Andrés Ibarra, ex gerente general de Boca Juniors y referente de la oposición, confirmó su intención de competir por la presidencia del club en los comicios de 2027 tras la derrota electoral sufrida ante Juan Román Riquelme en diciembre pasado.
El dirigente, que integró la fórmula junto a Mauricio Macri en la última contienda electoral, sostuvo que la actual administración carece de un manejo profesional en el área futbolística y administrativa. Según Ibarra, la institución atraviesa un proceso de deterioro que se refleja en la pérdida de socios adherentes y en la falta de resultados deportivos de relevancia. En declaraciones recientes, el ex candidato reconoció errores en la campaña de 2023, admitiendo que la estrategia comunicacional fue tardía y que la judicialización del padrón electoral, que incluía 13.000 casos irregulares, fue capitalizada políticamente por el oficialismo para instalar una narrativa adversa a la oposición.
Uno de los ejes centrales de su propuesta sigue siendo la infraestructura. Ibarra ratificó la vigencia del proyecto “Bombonera Siglo XXI”, que contempla la construcción de un nuevo estadio en los terrenos de Casa Amarilla con capacidad para 105.000 espectadores. Según datos manejados por su equipo técnico, el club ha perdido aproximadamente 50.000 socios adherentes en el último período debido a la imposibilidad de asistir a los partidos. El dirigente cuestionó los anuncios de ampliación del oficialismo, calificándolos de esporádicos y carentes de un plan de financiamiento claro, asegurando que su iniciativa no afectaría las instalaciones actuales como la Bombonerita o los sectores de descanso del plantel.
En cuanto a la estructura deportiva, Ibarra planteó la necesidad de implementar un departamento de inteligencia de datos similar al que utilizan clubes de élite europea como el Manchester City. El objetivo sería evitar la salida de jugadores en condición de libres, mencionando los casos de Cristian Pavón y Mateo Retegui, lo que representó una pérdida patrimonial significativa para la institución. En su visión, la elección de refuerzos y la promoción de juveniles debe estar supeditada a un análisis técnico y no a decisiones personalistas. Aunque en la elección anterior su candidato a director técnico era Martín Palermo, el dirigente destacó también las figuras de Guillermo Barros Schelotto y Carlos Tevez como perfiles adecuados para el futuro del club.
Contexto
La interna política en Boca Juniors se mantiene en niveles de alta tensión desde diciembre de 2023, cuando la fórmula Riquelme-Ameal se impuso con el 65% de los votos sobre el binomio Ibarra-Macri. Aquella elección estuvo marcada por una fuerte disputa judicial que postergó los comicios durante varias semanas debido a irregularidades denunciadas en el padrón de socios activos. La oposición argumentó que el traspaso masivo de socios adherentes a activos no cumplió con los estatutos del club, lo que derivó en una intervención de la Inspección General de Justicia (IGJ) y una orden de la jueza Analía Romero para que esos socios votaran en mesas separadas.
Históricamente, la gestión de Mauricio Macri entre 1995 y 2007 es el espejo en el que se referencia el sector de Ibarra, destacando el orden administrativo y los éxitos internacionales de aquella etapa. Sin embargo, el actual oficialismo ha logrado consolidar un fuerte apoyo en las bases societarias apelando a la identidad del club y rechazando cualquier modelo que se acerque a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), un tema que sobrevoló la campaña anterior y que Ibarra desmiente categóricamente, reafirmando su compromiso con el modelo de asociación civil sin fines de lucro.
Impacto
El adelantamiento de la discusión electoral impacta directamente en la estabilidad política de la actual comisión directiva, obligando al oficialismo a acelerar definiciones sobre la reforma del estadio. La presión por la capacidad de la Bombonera es un tema sensible para la masa societaria, que hoy supera los 300.000 integrantes entre activos y adherentes. La propuesta de un plebiscito tecnológico para decidir el futuro del estadio, sugerida por Ibarra, introduce una nueva variable en la relación socio-dirigente, buscando democratizar una decisión que definirá el patrimonio del club por las próximas décadas.
Por otro lado, la crítica al modelo de gestión del Consejo de Fútbol pone el foco en la eficiencia económica de la institución. Según fuentes del mercado, la salida de jugadores con el pase en su poder ha mermado la capacidad de reinversión en el plantel profesional. La propuesta de una secretaría técnica profesionalizada busca seducir al socio que prioriza la modernización institucional por sobre el personalismo de los ídolos deportivos. Esta división de visiones plantea un escenario de polarización que se profundizará a medida que se acerquen los plazos institucionales de renovación de autoridades.
El próximo paso de la oposición será consolidar su presencia en las peñas del interior del país, un sector que Ibarra identificó como desatendido durante la campaña previa. Se espera que en los próximos meses se presenten actualizaciones técnicas del proyecto del estadio y se formalicen equipos de trabajo en áreas de tecnología y finanzas. Mientras tanto, la gestión de Juan Román Riquelme deberá responder con avances concretos en la infraestructura actual para neutralizar el avance del proyecto opositor de cara al ciclo electoral que culminará en 2027.