INTERNACIONAL

Rusia lanza el mayor ataque contra Kiev en cuatro años con 731 proyectiles

Moscú ejecutó un bombardeo masivo con 675 drones y 56 misiles que dejó cinco muertos y decenas de heridos, rompiendo la frágil tregua impulsada por Donald Trump.

Redacción El Capitán 21 de mayo de 2026 5 min de lectura
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Foto: La Nación

Rusia lanzó este jueves un ataque masivo contra Kiev con 675 drones y 56 misiles, provocando la muerte de al menos cinco personas y decenas de heridos en lo que representa la mayor ofensiva aérea en cuatro años.

El impacto de la ofensiva rusa se tradujo en la destrucción de más de 20 sitios estratégicos y civiles dentro de la capital ucraniana, afectando directamente a edificios residenciales, una escuela, una clínica veterinaria y diversas infraestructuras de servicios básicos. Según datos proporcionados por la Fuerza Aérea de Ucrania, las unidades de defensa antiaérea lograron interceptar 652 de los drones y 41 de los misiles balísticos y de crucero lanzados por las fuerzas del Kremlin. Sin embargo, el volumen de fuego superó las capacidades de contención en puntos críticos de la ciudad, generando incendios y derrumbes que obligaron a un despliegue de emergencia de los equipos de rescate. Desde el Ministerio de Defensa de Rusia se alegó que los objetivos estaban limitados a estructuras energéticas y militares, aunque los reportes en el terreno confirmaron daños severos en áreas densamente pobladas sin valor estratégico aparente.

La respuesta política desde Kiev fue inmediata y cargada de reclamos hacia la comunidad internacional. El presidente Volodimir Zelensky calificó la embestida como una prueba de que Moscú no tiene intenciones reales de negociar una salida pacífica al conflicto. Por su parte, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, vinculó temporalmente el ataque con la agenda diplomática global, señalando que la ofensiva ocurrió mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encontraba en China para reunirse con Xi Jinping. Sybiha instó a ambos mandatarios a utilizar su influencia política para forzar a Vladímir Putin a detener la invasión, subrayando que solo la presión coordinada de las potencias mundiales podrá frenar la escalada de violencia que ya se extiende por más de cuatro años desde el inicio de las hostilidades a gran escala.

Contexto

Este recrudecimiento de los combates se produce inmediatamente después de una tregua de 72 horas, vigente entre el 9 y el 11 de mayo, que había sido gestionada personalmente por Donald Trump en un intento por establecer un canal de diálogo entre las partes. Durante ese breve período, si bien los enfrentamientos no cesaron por completo, se registró una disminución notable en la intensidad de los bombardeos sobre los centros urbanos. No obstante, la fragilidad del acuerdo quedó expuesta cuando el Kremlin endureció sus condiciones el miércoles pasado, exigiendo que Ucrania se retire totalmente de la región del Donbás como requisito previo para cualquier mesa de negociación. Esta demanda fue rechazada de forma tajante por la administración de Zelensky, que la considera una capitulación inaceptable y una violación a su integridad territorial reconocida internacionalmente.

La historia reciente de la guerra muestra que Rusia suele utilizar ataques de saturación —lanzamiento simultáneo de una gran cantidad de proyectiles para desbordar los sistemas de defensa— en momentos de alta tensión diplomática. Desde la invasión iniciada en febrero de 2022, la capital ucraniana ha sido el blanco principal de estas campañas, pero la magnitud de este último evento, con más de 700 vectores de ataque involucrados, marca un nuevo pico de agresividad. La situación se ve agravada por las denuncias de países vecinos; la presidenta de Moldavia, Maia Sandu, denunció formalmente que proyectiles rusos violaron nuevamente su espacio aéreo durante la trayectoria hacia los objetivos ucranianos, lo que eleva el riesgo de un incidente que involucre a naciones que no son parte directa del conflicto bélico.

Impacto

La consecuencia inmediata de este ataque es el colapso de las expectativas de paz a corto plazo que se habían generado tras la mediación estadounidense. La comunidad europea reaccionó con dureza: el presidente francés Emmanuel Macron denunció la “hipocresía” de Moscú al negociar una tregua para luego ejecutar el bombardeo más feroz en años contra civiles. Este escenario obliga a los aliados occidentales a revisar sus cronogramas de asistencia militar. El secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, confirmó que Londres acelerará la entrega de sistemas de defensa antiaérea para intentar blindar el cielo de Kiev ante la posibilidad de nuevas oleadas de misiles balísticos que la tecnología actual ucraniana todavía tiene dificultades para interceptar en su totalidad.

En términos geopolíticos, el ataque debilita la posición de quienes dentro de la OTAN y el bloque europeo abogaban por una salida negociada rápida que implicara concesiones territoriales por parte de Ucrania. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue enfática al señalar que Moscú se burla de los esfuerzos internacionales, lo que refuerza la postura de mantener y profundizar las sanciones económicas contra el régimen de Putin. Para la población civil, el impacto se traduce en un retorno a la vida en refugios y la interrupción de servicios críticos, ya que la infraestructura energética dañada tardará semanas en ser reparada, afectando el suministro de agua y electricidad en varios distritos de la capital en un momento de alta vulnerabilidad logística.

El futuro del conflicto queda ahora supeditado a los resultados de las conversaciones en Beijing y a la capacidad de la administración Trump para ejercer una presión real sobre el Kremlin. Mientras Kiev solicita formalmente que se trate la seguridad internacional como un tema prioritario en la agenda de las grandes potencias, Rusia mantiene su postura de máxima presión militar para forzar una rendición. La tensión pendiente se centra en la próxima reunión de los líderes del G7, donde se espera que Ucrania presente un nuevo pedido de armamento de largo alcance para golpear las bases de lanzamiento dentro de territorio ruso, una medida que hasta ahora ha contado con restricciones por temor a una escalada nuclear, pero que tras este bombardeo masivo vuelve a estar sobre la mesa de discusión de los estados mayores occidentales.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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