SALUD

Parkinson: una nueva técnica de estimulación cerebral no invasiva logra reducir síntomas sin cirugía

Investigadores desarrollaron la estimulación por interferencia temporal transcraneal, un método que aplica corrientes eléctricas desde el exterior del cráneo para tratar regiones profundas del cerebro con un 70% de efectividad.

Redacción El Capitán 23 de mayo de 2026 5 min de lectura
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Foto: Infobae

Investigadores del Instituto Hinda y Arthur Marcus para la Investigación del Envejecimiento presentaron en Boston un tratamiento no invasivo que reduce los síntomas del Parkinson mediante estimulación eléctrica externa, eliminando la necesidad de cirugías cerebrales complejas.

El estudio, publicado en la edición de mayo de la revista eBioMedicine, detalla el funcionamiento de la estimulación por interferencia temporal transcraneal (TI). Esta tecnología utiliza corrientes eléctricas superpuestas que atraviesan el cráneo para alcanzar selectivamente las regiones cerebrales profundas, como el núcleo subtalámico, responsable del control motor. Según indicaron fuentes del equipo de investigación liderado por el Dr. Álvaro Pascual-Leone, director médico del Centro Deanna y Sidney Wolk para la Salud de la Memoria, este enfoque representa un cambio de paradigma en la neuromodulación, ya que permite acceder a objetivos que antes solo eran alcanzables mediante el implante de electrodos permanentes. La precisión del sistema permite que las corrientes se crucen exactamente en el punto deseado, evitando afectar las capas superficiales de la corteza cerebral, lo que reduce drásticamente los riesgos asociados a las intervenciones tradicionales.

Los resultados clínicos obtenidos en una fase de prueba con 30 pacientes en estadios tempranos y medios de la enfermedad arrojaron datos contundentes sobre la eficacia del método. Tras una única sesión de 20 minutos, el 70% de los participantes mostró una mejora clínicamente significativa en su movilidad y coordinación. En contraste, el grupo de control que recibió una terapia simulada (placebo) solo registró mejorías en un 15% de los casos. De acuerdo con los datos recopilados por los especialistas, los síntomas que mejor respondieron a la intervención fueron los temblores y la bradicinesia o lentitud de movimiento. Por el contrario, la rigidez muscular y los problemas de equilibrio presentaron avances menos constantes, lo que sugiere que la técnica podría requerir ajustes específicos según el perfil sintomático de cada individuo. La seguridad del procedimiento fue otro punto destacado, ya que no se reportaron eventos adversos graves, limitándose las reacciones a sensaciones leves de calor o hormigueo en el cuero cabelludo.

Contexto

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico que afecta el sistema nervioso y las partes del cuerpo controladas por los nervios. Según datos de la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del Parkinson, la patología se manifiesta principalmente a través de temblores, rigidez y dificultades crecientes para el equilibrio. Hasta el momento, el estándar de oro para los casos avanzados que no responden adecuadamente a la medicación —como la levodopa— ha sido la Estimulación Cerebral Profunda (DBS, por sus siglas en inglés). Este procedimiento requiere una neurocirugía para perforar el cráneo e insertar cables delgados en el cerebro, conectados a un dispositivo similar a un marcapasos implantado en el pecho. Si bien es altamente efectivo, los riesgos de infección, hemorragia cerebral y las complicaciones propias de una anestesia general limitan su aplicación a un grupo reducido de pacientes que están en condiciones de afrontar el quirófano.

El desarrollo de la técnica TI surge como una respuesta a la necesidad de democratizar el acceso a terapias de neuromodulación. Históricamente, los tratamientos no invasivos, como la estimulación magnética transcraneal, tenían dificultades para llegar a las estructuras subcorticales profundas sin sobreestimular la superficie del cerebro, lo que a menudo provocaba efectos secundarios o falta de eficacia. La innovación presentada en Boston se apoya en décadas de estudios sobre bioelectricidad y neuroanatomía, buscando replicar los beneficios de la DBS pero con la sencillez de un tratamiento ambulatorio. Este avance ocurre en un momento donde la población global de pacientes con Parkinson está en aumento debido al envejecimiento demográfico, lo que presiona a los sistemas de salud para encontrar soluciones menos costosas y de menor riesgo postoperatorio que las cirugías convencionales.

Impacto

La implementación de la estimulación por interferencia temporal transcraneal podría transformar radicalmente el protocolo de atención para los pacientes argentinos y del resto del mundo. Al ser un método externo, se elimina el periodo de recuperación hospitalaria y los costos asociados a las prótesis y el mantenimiento de los electrodos internos. Brad Manor, científico senior en el Instituto Hinda y Arthur Marcus, señaló que uno de los aspectos más prometedores es la capacidad de individualizar la estimulación basándose en la anatomía cerebral específica de cada paciente mediante modelos computacionales. Esto permitiría que la terapia se adapte a la progresión de la enfermedad en tiempo real, ofreciendo una alternativa válida para aquellos que aún no califican para una cirugía o que presentan comorbilidades que la desaconsejan.

Además del beneficio directo en la calidad de vida, el impacto económico en los sistemas de salud pública y privada sería sustancial. La posibilidad de realizar estas sesiones en consultorios externos o centros de rehabilitación reduce la carga sobre las listas de espera de los quirófanos de alta complejidad. Los expertos del sector indican que, de validarse estos resultados en estudios a mayor escala, la técnica TI podría integrarse como una terapia complementaria que potencie el efecto de los fármacos, permitiendo quizás reducir las dosis de medicamentos que, a largo plazo, suelen generar efectos secundarios como las discinesias (movimientos involuntarios). La precisión alcanzada abre también la puerta a investigar su uso en otras patologías neuropsiquiátricas que involucran circuitos profundos, como la depresión resistente o el trastorno obsesivo-compulsivo.

El próximo paso para el equipo de investigación consiste en determinar la durabilidad de los beneficios obtenidos. Los científicos planean iniciar una nueva fase de ensayos clínicos que incluirá múltiples sesiones de estimulación espaciadas en el tiempo para establecer un protocolo de mantenimiento. Se buscará definir con exactitud cuántas aplicaciones son necesarias para sostener la mejora motriz y si existe un efecto acumulativo que pueda ralentizar la progresión de los síntomas. Mientras tanto, la comunidad médica internacional observa con cautela pero optimismo este avance, que promete llevar la tecnología de punta del quirófano a la práctica clínica diaria, mejorando la autonomía de miles de personas que conviven con el Parkinson.

Fuente: Infobae

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Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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