El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el Ministerio de Seguridad nacional desplegarán este domingo un operativo con mil efectivos policiales y cortes totales de tránsito en el centro porteño por la final del Mundial 2026.
La planificación estratégica diseñada por las autoridades de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires busca contener a una multitud que, según estimaciones oficiales basadas en registros históricos, podría superar los cinco millones de personas en el área metropolitana. El dispositivo de seguridad contará con la participación activa de agentes de Orden Urbano, la División Despliegue de Intervenciones Rápidas (DIR), el Grupo de Acción Motorizada y brigadas especializadas de la Superintendencia de Investigaciones. Además, se sumará personal de las comisarías vecinales 1B y 1D para cubrir el perímetro del microcentro. El objetivo central, según indicaron fuentes del Ministerio de Seguridad porteño, es garantizar la integridad física de los asistentes, proteger el patrimonio público y asegurar corredores sanitarios despejados para el desplazamiento de ambulancias y servicios de emergencia ante cualquier eventualidad durante la jornada deportiva.
En términos de infraestructura preventiva, el Gobierno porteño ya inició la instalación de paneles fenólicos de alta resistencia alrededor de la base del Obelisco para evitar daños en el monumento histórico. El esquema de cortes de tránsito será dinámico y se monitoreará en tiempo real desde el Centro de Monitoreo Urbano (CMU), que cuenta con un sistema de cámaras de alta definición distribuidas en toda la traza de la Avenida 9 de Julio y la Avenida Corrientes. Los voceros oficiales confirmaron que, una vez finalizado el encuentro entre Argentina y España, se procederá al cierre total de vallados en puntos estratégicos del centro. Esta medida se complementará con la presencia de agentes de tránsito que desviarán el flujo vehicular hacia las avenidas periféricas, buscando evitar el colapso de las arterias principales que conducen al epicentro de la celebración en la Plaza de la República.
El transporte público de pasajeros sufrirá alteraciones críticas a partir de las 16:00 horas, momento en que se prevé el inicio de las restricciones más severas. Según informaron desde la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), más de 60 líneas de colectivos suspenderán sus servicios de manera total o parcial para resguardar la seguridad de los choferes y las unidades. Entre las líneas afectadas se encuentran la 7, 8, 9, 20, 21, 24, 25, 28, 31, 32, 44, 50, 51, 56, 57, 60, 71, 74, 76, 78, 79, 80, 84, 87, 91, 100, 101, 106, 107, 108, 115, 117, 127, 128, 130, 134, 135, 146, 150, 158, 161, 164, 177, 188, 216 (que incluye los ramales 166 y 236), 263, 271, 283, 299, 370, 373, 384, 385, 388, 403, 405, 410, 429, 503, 514 y 523. Marcelo Pasciuto, director de Grupo DOTA, explicó que las 180 líneas que administra la empresa operarán con frecuencia de domingo hasta el horario del partido, momento en el cual la circulación quedará supeditada a las condiciones de seguridad en la vía pública.
Contexto
La magnitud de este operativo responde directamente a los antecedentes inmediatos de movilizaciones masivas en la Ciudad de Buenos Aires. El punto de referencia ineludible para las autoridades es el 18 de diciembre de 2022, cuando la obtención del título en Qatar generó una concentración récord de más de cinco millones de personas, desbordando las previsiones iniciales y obligando a una evacuación en helicóptero del plantel nacional. En aquella oportunidad, la saturación de las autopistas de acceso y del centro porteño dejó en evidencia la necesidad de protocolos de cierre preventivo mucho más estrictos. El esquema actual se basa, en gran medida, en el éxito del dispositivo implementado durante la reciente semifinal frente a Inglaterra, donde la coordinación entre las distintas fuerzas de seguridad permitió una desconcentración ordenada y sin incidentes de gravedad en las zonas de mayor afluencia.
A diferencia de torneos anteriores, la final del Mundial 2026 presenta el desafío logístico de una movilización que no solo se concentra en el Obelisco, sino que se ramifica hacia los diversos Fan Fest oficiales y puntos de encuentro barriales. La experiencia de los festejos de 2022, donde se registraron daños materiales en paradas de Metrobus y luminarias públicas, llevó a que la Secretaría de Seguridad porteña decidiera adelantar los vallados y reforzar la presencia de brigadas de la Superintendencia de Investigaciones para prevenir delitos bajo la modalidad de arrebatos en las zonas de mayor densidad de público. La coordinación con Trenes Argentinos y Subterráneos de Buenos Aires S.E. (SBASE) también forma parte de este aprendizaje histórico, buscando evitar que las estaciones subterráneas se conviertan en puntos de encierro peligrosos ante la presión de la multitud.
Impacto
El impacto de estas medidas afectará de manera directa la movilidad de cientos de miles de ciudadanos que no participan de los festejos pero deben circular por la zona metropolitana. La suspensión masiva de líneas de colectivos a partir de las 16:00 horas dejará amplias zonas del conurbano y la capital con opciones de transporte limitadas, obligando a los usuarios a depender exclusivamente de los servicios ferroviarios y de subte, los cuales, aunque mantienen su cronograma dominical, podrían sufrir interrupciones si la operadora Emova o Trenes Argentinos detectan riesgos operativos. Esta situación genera una tensión logística significativa para los trabajadores de servicios esenciales y para el sector gastronómico, que espera una demanda récord pero enfrenta dificultades para el traslado de su personal durante la tarde y noche del domingo.
Desde el punto de vista económico y social, el operativo busca minimizar los costos de reparación de infraestructura urbana que suelen seguir a estas celebraciones masivas. La protección del Obelisco y de los edificios públicos mediante el uso de vallas y presencia policial de Orden Urbano es una respuesta directa a la necesidad de preservar el patrimonio de la Ciudad. Por otro lado, la decisión de las empresas de transporte de retirar unidades de la calle responde a una lógica de preservación de activos, tras los incidentes registrados en años anteriores donde decenas de colectivos terminaron con daños estructurales tras ser utilizados como plataformas de festejo. Este cese de actividades preventivo redefine la dinámica urbana de un domingo que, independientemente del resultado deportivo, marcará un hito en la gestión del espacio público porteño.
Para las próximas horas, se espera que el Ministerio de Seguridad emita un último reporte sobre el estado de los accesos a la Capital Federal, mientras el Centro de Monitoreo Urbano permanece en alerta máxima. La evolución del operativo dependerá estrictamente del flujo de personas que comience a concentrarse tras el pitazo final, momento en el cual se definirá si los cortes de tránsito se extienden a las autopistas de ingreso o si se mantienen restringidos al radio del microcentro porteño.