El Gobierno de Mendoza reglamentó el Registro y Programa de Acceso a Cannabis Medicinal para Pacientes Veterinarios (REPROVET), convirtiéndose en la primera provincia argentina en establecer un marco legal específico para el uso terapéutico de esta planta en animales.
La medida, oficializada a través de resoluciones que reglamentan la Ley Provincial 9.617, establece un sistema de trazabilidad que abarca desde el cultivo hasta la administración del producto. Según informaron desde el Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, el programa regula el acceso, la producción controlada y el seguimiento clínico de los tratamientos, siempre bajo la supervisión de médicos veterinarios habilitados. Para garantizar la transparencia del sistema, se creó el Registro de Médicos Veterinarios Prescriptores (REMVEP), donde los profesionales deben acreditar formación específica en medicina cannabinoide y mantener su matrícula vigente para poder indicar estos tratamientos. Los veterinarios inscriptos tendrán la obligación de registrar historias clínicas detalladas, diagnósticos y dosis exactas, con una habilitación que deberá renovarse cada tres años.
En cuanto a la capacidad operativa de producción, la normativa mendocina fija límites estrictos para el autocultivo y el cultivo solidario destinado a fines veterinarios. Los médicos veterinarios autorizados a cultivar podrán tener hasta 16 plantas anuales en exterior (en superficies de hasta 20 metros cuadrados) o hasta 35 plantas por ciclo en cultivos de interior, con un máximo de cuatro ciclos anuales. Por su parte, las asociaciones civiles y fundaciones vinculadas al bienestar animal cuentan con topes más elevados, alcanzando las 32 plantas anuales en exterior y hasta 70 plantas por ciclo en interior. Estas entidades deben designar obligatoriamente a un director médico veterinario y a un responsable técnico de cultivo, además de presentar balances periódicos sobre la nómina de animales bajo tratamiento ante las autoridades de fiscalización provincial.
El esquema de control se complementa con el funcionamiento del Registro Provincial de Cannabis Medicinal (REPRO-MENDOZA), una plataforma digital que comenzó a operar el 8 de junio. Este sistema permite la inscripción de pacientes, tutores responsables, terceros cultivadores y proyectos de investigación. De acuerdo con fuentes del área de salud y desarrollo productivo, la trazabilidad es el eje central de la norma: todos los derivados destinados al uso veterinario deben ser analizados en laboratorios acreditados para determinar su perfil cannabinoide exacto. El incumplimiento de estas pautas o la falta de informes de georreferenciación de los cultivos puede derivar en sanciones severas, que incluyen desde suspensiones temporales hasta la revocación definitiva de los permisos de producción y prescripción.
Contexto
La implementación del REPROVET se da en el marco de la Ley 9.617, sancionada para regular la cadena de valor del cannabis medicinal y el cáñamo industrial en territorio mendocino. Hasta la aparición de esta reglamentación, el uso de cannabis en animales en Argentina se encontraba en un vacío legal o dependía de interpretaciones extensivas de la Ley Nacional 27.350, que originalmente estaba enfocada exclusivamente en humanos. Mendoza decidió avanzar con una legislación propia para dar respuesta a una demanda creciente de tutores de mascotas y profesionales veterinarios que ya utilizaban estos derivados para tratar patologías como epilepsia refractaria, dolores crónicos y afecciones oncológicas, pero que carecían de un marco de seguridad jurídica y sanitaria para hacerlo de manera formal.
Históricamente, los veterinarios argentinos enfrentaron dificultades para prescribir cannabis debido a la falta de registros oficiales que los validaran como prescriptores ante los organismos de control. Con la creación del Comité Consultivo Honorario Veterinario, que integra a sectores científicos, académicos y productivos, Mendoza busca estandarizar los protocolos de atención. Esta decisión se alinea con la estrategia provincial de diversificación económica, que ve en el cannabis y el cáñamo una oportunidad de inversión genuina. La provincia ya contaba con antecedentes en la regulación de la industria para uso humano, pero la inclusión del sector veterinario completa el ecosistema productivo y sanitario que el Ejecutivo local pretende liderar a nivel regional.
Impacto
El impacto inmediato de esta reglamentación es la formalización de un mercado que funcionaba en la informalidad, lo que garantiza que los productos utilizados en animales cuenten con controles de calidad y no contengan contaminantes peligrosos. Para los propietarios de animales, el Certificado Oficial de Registro (COR) funciona como un instrumento habilitante que otorga seguridad jurídica frente a posibles conflictos legales por la tenencia de plantas o aceites. Desde el punto de vista profesional, los veterinarios ganan un respaldo institucional para su práctica clínica, permitiendo que la ciencia veterinaria avance en la investigación de dosis y cepas específicas para diferentes especies, sin el riesgo de sanciones ético-profesionales por falta de marco regulatorio.
En términos económicos, la medida fortalece la industria del cannabis en Mendoza al ampliar el universo de usuarios legítimos. Natalio Mema, ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, destacó que la iniciativa busca generar inversión y empleo mediante la innovación tecnológica aplicada al agro y la salud. Al exigir que los productos pasen por laboratorios locales y que los cultivos estén georreferenciados, se fomenta la creación de una red de proveedores especializados y servicios técnicos. Además, la fiscalización permanente mediante auditorías presenciales y remotas asegura que el sistema no sea desviado hacia fines no terapéuticos, manteniendo el estándar de seguridad que requiere una industria de grado médico.
La puesta en marcha de esta plataforma digital y la conformación del comité consultivo marcan el inicio de una etapa de recolección de datos clínicos que será fundamental para futuras actualizaciones de la norma. Se espera que, en los próximos meses, otras provincias analicen el modelo mendocino para replicar la estructura del REPROVET en sus propias jurisdicciones. El próximo paso clave será la integración total de los laboratorios provinciales en la cadena de certificación de los aceites producidos por las asociaciones civiles, lo que permitirá estandarizar la oferta de tratamientos disponibles en las veterinarias habilitadas de toda la provincia.