SALUD

La Asociación Americana del Corazón avala el consumo de café diario

Un nuevo informe de la Asociación Americana del Corazón establece que beber hasta cinco tazas de café diarias es seguro y reduce riesgos cardiovasculares.

Redacción El Capitán 21 de julio de 2026 7 min de lectura
La Asociación Americana del Corazón avala el consumo de café diario
Foto: Infobae

La Asociación Americana del Corazón (AHA) confirmó este martes que el consumo de hasta 400 miligramos de cafeína diarios no representa riesgos para la salud cardiovascular en adultos sanos.

El documento técnico, elaborado por un panel de expertos internacionales, establece que la ingesta moderada de café, equivalente a unas cinco tazas de 8 onzas (aproximadamente 236 mililitros cada una), se asocia con una disminución en las probabilidades de desarrollar insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo 2. Según los datos analizados por la institución, este volumen de cafeína no altera los ritmos cardíacos ni aumenta la presión arterial de manera crónica en la población general, derribando mitos históricos sobre la relación directa entre el grano y las patologías coronarias. El Dr. Gregory Marcus, profesor de medicina en la Universidad de California, San Francisco, y presidente del grupo redactor de la declaración, señaló que para la mayoría de los adultos la ingesta de hasta 400 mg de cafeína al día es segura y no incrementa el riesgo cardiovascular, basándose en la revisión de la investigación científica más reciente disponible hasta la fecha.

Los investigadores hicieron una distinción crítica respecto a la forma de consumo, advirtiendo que los beneficios observados se vinculan estrictamente al café negro. La incorporación de aditivos como azúcares refinados, jarabes saborizados, cremas o leche entera puede neutralizar las propiedades protectoras de la bebida al introducir grasas saturadas y calorías vacías que fomentan procesos inflamatorios. De acuerdo con los especialistas del comité de nutrición, el perfil químico del café incluye antioxidantes y compuestos fenólicos que mejoran la sensibilidad a la insulina y reducen la inflamación sistémica, pero estos efectos se ven comprometidos cuando la bebida se convierte en un vehículo para el exceso de glucosa. Asimismo, el informe diferencia el café de otras fuentes de cafeína, como las bebidas energéticas o los denominados “shots” de energía, los cuales contienen concentraciones mucho más elevadas y aditivos sintéticos que sí han demostrado estar vinculados a episodios de hipertensión aguda y arritmias severas en consumidores jóvenes y adultos.

La variabilidad individual es otro de los pilares del estudio, ya que factores como la genética, la edad y el uso de medicamentos específicos alteran la tasa de metabolización de la cafeína en el hígado. Fuentes del ámbito médico local coinciden en que la enzima CYP1A2 es la responsable de procesar la cafeína y que existen variaciones genéticas que determinan si una persona es un metabolizador “rápido” o “lento”. Esto explica por qué algunos individuos pueden experimentar temblores, ansiedad o insomnio con apenas una taza, mientras que otros mantienen niveles de presión arterial estables tras un consumo mayor. Por este motivo, la recomendación de la AHA subraya la necesidad de una consulta médica personalizada, especialmente en pacientes con condiciones preexistentes como arritmias diagnosticadas o hipertensión no controlada, donde el estímulo del sistema nervioso central podría requerir una moderación más estricta que la sugerida para el promedio de la población.

Contexto

Históricamente, la comunidad médica mantuvo una postura cautelosa respecto al café, asociándolo frecuentemente con el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Durante las décadas de 1980 y 1990, diversos estudios observacionales sugerían una correlación entre el consumo elevado de cafeína y el riesgo de infarto de miocardio, aunque investigaciones posteriores demostraron que muchos de esos sujetos también eran fumadores activos, lo que sesgaba los resultados. Con el avance de la tecnología de análisis clínico y el seguimiento de cohortes a largo plazo, la evidencia comenzó a virar hacia un rol protector del café. En 2021, estudios preliminares ya indicaban que el consumo de café con cafeína estaba relacionado con una reducción del 5% al 12% en el riesgo de insuficiencia cardíaca por cada taza consumida diariamente, en comparación con quienes no bebían café. Este nuevo comunicado de la AHA de julio de 2026 consolida décadas de debate científico, otorgando un marco de seguridad institucional a una de las sustancias psicoactivas más consumidas del planeta.

El cambio de paradigma también responde a una mejor comprensión de los componentes no cafeínicos del grano. El café es una mezcla compleja de más de mil compuestos químicos, incluyendo ácidos clorogénicos y trigonelina, que poseen propiedades neuroprotectoras y hepatoprotectoras. En el contexto argentino, donde el consumo de café en bares y hogares es una práctica cultural profundamente arraigada, la validación de estos beneficios por parte de una entidad de prestigio global como la AHA impacta directamente en las recomendaciones nutricionales de los profesionales locales. Anteriormente, era común que los cardiólogos restringieran el café de forma preventiva ante cualquier síntoma de palpitaciones; sin embargo, la tendencia actual, respaldada por este nuevo consenso, sugiere que la eliminación total de la bebida podría privar al paciente de sus efectos antioxidantes, siempre que no existan contraindicaciones específicas detectadas en estudios de monitoreo como el Holter de 24 horas.

Impacto

El impacto de esta declaración se extiende más allá de la salud individual, influyendo en las políticas de salud pública y en la industria de la alimentación. Al establecer un límite claro de 400 mg de cafeína, los organismos reguladores cuentan con una base científica sólida para exigir un etiquetado más preciso en productos procesados y bebidas estimulantes. Para el sistema sanitario, la potencial reducción en la incidencia de diabetes tipo 2 y accidentes cerebrovasculares representa un alivio en los costos de tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles. Según estimaciones de consultoras de salud, una dieta que incorpore elementos protectores validados puede reducir las internaciones por eventos coronarios menores en un margen significativo a largo plazo. Además, el informe pone el foco en la educación del consumidor: el beneficio no reside en la cafeína como suplemento aislado, sino en el café como alimento integral, lo que desalienta el uso de pastillas de cafeína o polvos concentrados que carecen de los polifenoles del grano natural.

En el mercado local, los cardiólogos y nutricionistas deberán actualizar sus guías de recomendación para diferenciar claramente entre el café filtrado o expreso y las bebidas ultraprocesadas que utilizan la cafeína como aditivo. La advertencia sobre las bebidas energéticas es particularmente relevante para la población adolescente y joven, donde el consumo de estos productos ha crecido exponencialmente en la última década, muchas veces combinado con alcohol. La distinción que hace la AHA entre el café y los “chupitos energéticos” es fundamental para prevenir crisis hipertensivas en guardias médicas. Por otro lado, la industria cafetera podría ver un incremento en la demanda de granos de especialidad y café negro, en detrimento de las mezclas instantáneas con altos contenidos de azúcar, a medida que los consumidores busquen maximizar los beneficios preventivos mencionados en el comunicado científico.

Hacia adelante, la comunidad científica se enfocará en desglosar cómo estos 400 mg de cafeína interactúan con las nuevas terapias farmacológicas para el corazón y la diabetes. Se espera que en los próximos meses se inicien ensayos clínicos más específicos para determinar si el beneficio es igual de robusto en el café descafeinado, lo que permitiría aislar definitivamente el rol de los antioxidantes frente al de la cafeína. Por ahora, la recomendación es clara: el café negro, en dosis moderadas, es un aliado de la salud cardiovascular, pero su preparación y los agregados que se le incorporen determinarán si el resultado final es una medicina o un riesgo para las arterias. El próximo paso para los pacientes será discutir con sus médicos de cabecera su perfil genético y metabólico para ajustar esa cifra de cinco tazas a su realidad biológica particular.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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