SOCIEDAD

Masiva movilización en Caseros tras el triunfo argentino ante

Miles de vecinos de Tres de Febrero colmaron el túnel de avenida San Martín y Urquiza para celebrar la clasificación argentina, transformando la zona oeste en un epicentro de festejos populares tras la victoria mundialista.

Redacción El Capitán 15 de julio de 2026 5 min de lectura
Masiva movilización en Caseros tras el triunfo argentino ante
Foto: La Nación

Miles de hinchas argentinos desbordaron este sábado la intersección de avenida San Martín y Urquiza, en la localidad bonaerense de Caseros, para celebrar el triunfo de la Selección Nacional ante Inglaterra en los cuartos de final del Mundial.

La concentración, que comenzó minutos después del pitazo final, transformó el tradicional túnel que cruza las vías del Ferrocarril San Martín en un anfiteatro de euforia colectiva. Según estimaciones de las fuerzas de seguridad locales y organizadores espontáneos, la multitud ocupó varias cuadras a la redonda, consolidando a este punto geográfico del partido de Tres de Febrero como el principal centro de reunión del conurbano oeste. La presencia de músicos autoconvocados, liderados por un trombonista cuya convocatoria se viralizó en redes sociales tras el partido previo contra Suiza, marcó el ritmo de una jornada donde no faltaron bengalas, redoblantes y cánticos dirigidos tanto al rival histórico como a la próxima instancia del torneo.

El despliegue sonoro fue uno de los ejes centrales de la tarde. Al trombonista original se sumaron otros dos intérpretes del mismo instrumento y varios trompetistas, quienes se instalaron en la entrada del paso bajo nivel para coordinar la batucada. La intensidad del festejo llevó a que decenas de personas treparan a los techos de los quioscos de diarios, semáforos y ventanas de instituciones educativas linderas, como el colegio ubicado en la esquina de Urquiza. Entre la multitud, se destacaron elementos simbólicos como un ataúd de cartón de tamaño real forrado con la bandera británica, el cual fue trasladado por los hinchas mientras entonaban estrofas referidas a la soberanía de las Islas Malvinas y advertencias deportivas hacia España, posible rival en las semifinales.

Las historias personales dentro de la marea humana reflejaron la tensión vivida durante los noventa minutos. Roxana Recalde, docente de 53 años, expresó que el sufrimiento previo potenció el disfrute del resultado final mientras celebraba junto a su nieta frente a la sede de la Iglesia Universal. En otro sector de la plaza, Leandro Rabinovich y Eliana Pacheco relataron un episodio de salud derivado del estrés del encuentro: su hijo Valentín, de 9 años, sufrió un desvanecimiento momentáneo tras el segundo gol argentino. Según explicaron sus padres, la carga emocional provocó una descompensación que requirió asistencia inmediata en su domicilio antes de decidir trasladarse al centro de Caseros para continuar los festejos junto a los abuelos del menor, Sergio y Adriana.

Contexto

La rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra posee antecedentes que trascienden lo estrictamente deportivo, anclados en el conflicto bélico de 1982 y en encuentros históricos en copas del mundo anteriores. Esta carga simbólica fue mencionada por asistentes como Gianella, empleada de una firma extranjera, quien destacó que el partido no fue una instancia más del calendario debido a la historia compartida entre ambas naciones. La victoria argentina no solo paralizó la actividad comercial en la zona —donde fábricas y locales cerraron sus puertas anticipadamente para seguir el juego— sino que también reactivó una mística barrial que se venía gestando desde el inicio de la competencia en Qatar.

El fenómeno de Caseros como punto de encuentro no es aislado. Desde el inicio de la fase de grupos, la esquina de San Martín y Urquiza ha reemplazado para muchos vecinos del oeste la necesidad de trasladarse hasta el Obelisco porteño. La acústica del túnel ferroviario y la facilidad de acceso mediante el transporte público han convertido a este nodo en un símbolo de la identidad local. La viralización de los festejos en plataformas digitales durante los partidos contra México, Polonia y Suiza generó un efecto llamada que culminó en la masividad observada este sábado, superando ampliamente los registros de asistencia de las rondas previas del certamen internacional.

Impacto

El impacto social de la victoria se manifestó en la alteración de la agenda civil de los vecinos. Un caso testigo es el de Lourdes Ponce, de 27 años, y Gabriel Clemente, de 28, quienes tienen programado su casamiento en el Registro Civil de Caseros para este domingo a las 11:40. La pareja, que asistió a los festejos con su hija Martina de un mes y medio, confirmó que debieron suspender las celebraciones familiares posteriores a la boda ante la posibilidad de que una nueva victoria argentina coincida con sus planes personales. Este tipo de decisiones refleja cómo el éxito deportivo condiciona la vida cotidiana, el consumo y la organización familiar en los centros urbanos del Gran Buenos Aires.

Desde el punto de vista económico, el triunfo generó un cese de actividades productivas durante la tarde del sábado. Martín Briguori, dueño de una fábrica en la zona, confirmó que la totalidad de su personal solicitó el cierre del establecimiento para seguir las alternativas del encuentro. Este patrón se repitió en la mayoría de los comercios minoristas de Tres de Febrero, que solo retomaron una actividad parcial tras el final del partido, volcándose mayoritariamente al rubro gastronómico y de expendio de bebidas para abastecer a la multitud concentrada en el túnel. La seguridad ciudadana también debió ser reforzada ante la presencia de personas en estructuras de altura no aptas para el tránsito peatonal.

La jornada cerró sin incidentes de gravedad reportados por las autoridades sanitarias, a pesar de la extrema densidad de personas en el paso bajo nivel. La expectativa ahora se traslada al próximo compromiso de la Selección, donde los vecinos de Caseros ya planean una logística de mayor escala. La convicción de los hinchas, como la pequeña Roma Alles de 8 años que predijo el resultado exacto de 2 a 1, alimenta una atmósfera de confianza que promete volver a colmar las calles del oeste bonaerense en la instancia de semifinales, manteniendo al túnel de la avenida San Martín como el epicentro de la liturgia mundialista regional.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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