CULTURA

Margery Fish: el legado de la pionera que revolucionó el paisajismo

La reedición de la obra de Margery Fish recupera la historia de East Lambrook Manor, el jardín que transformó el estilo cottage inglés en un referente mundial del naturalismo moderno.

Redacción El Capitán 19 de junio de 2026 5 min de lectura
Margery Fish: el legado de la pionera que revolucionó el paisajismo
Foto: La Nación

La editorial Gallo Negro reeditó recientemente “Hicimos un jardín”, la obra fundamental de Margery Fish que documenta la creación de East Lambrook Manor en Somerset, Inglaterra, consolidando su legado como pionera del paisajismo naturalista y el estilo cottage.

La obra, publicada originalmente en 1965, funciona como un registro histórico y técnico sobre la transformación de una propiedad rural degradada en un referente botánico internacional. Según registros de la organización English Heritage, el predio fue distinguido en 1992 con el Grado 1 de herencia inglesa, la máxima categoría para sitios de valor histórico. El relato de Fish detalla cómo, tras adquirir la propiedad en 1937 ante la inminencia de la Segunda Guerra Mundial, ella y su marido, Walter Fish, reconvirtieron una estructura edilicia medieval y un terreno selvático en un ecosistema controlado que rompió con la rigidez del diseño francés predominante en la época. Los datos técnicos aportados por especialistas en paisajismo destacan que la propuesta de Fish se basó en la utilización de plantas nativas y una estructura de bajo mantenimiento, conceptos que hoy rigen la jardinería sustentable contemporánea.

El desarrollo del jardín no estuvo exento de desafíos técnicos y logísticos. De acuerdo con las crónicas de la época, la pareja debió enfrentar la ausencia de servicios de recolección de residuos, lo que los obligó a realizar tareas de limpieza de escombros, hierros y muros de piedra de forma manual. Margery Fish, quien se desempeñó durante dos décadas en revistas especializadas y fue corresponsal en Estados Unidos, aplicó un enfoque pragmático frente a la escasez de mano de obra durante la posguerra. En sus escritos, la autora describe con precisión técnica errores comunes de la época, como la falta de sistemas de drenaje en suelos arcillosos y pesados, o la importancia de no nivelar terrenos sin retirar previamente la capa superior de tierra fértil. Estas observaciones, según analistas del sector botánico, convirtieron a su manual en una pieza de consulta obligatoria para el diseño de espacios verdes en climas templados.

Contexto

Para comprender la relevancia de Margery Fish es necesario analizar su trayectoria previa a la mudanza a Somerset. Nacida en Hackney, Londres, se formó como secretaria y desarrolló una carrera de 20 años en el ámbito editorial antes de casarse en 1933 con Walter Fish, quien fuera editor del diario Daily Mail. La decisión de trasladarse al campo en 1937 respondió a una necesidad de escape del paisaje industrial londinense y a la percepción de un conflicto bélico cercano. En aquel entonces, la jardinería de alto nivel estaba dominada por el estilo victoriano, que dependía de grandes dotaciones de personal y un mantenimiento intensivo de especies exóticas. La propuesta de Fish surgió en un momento de quiebre social donde las “atareadas amas de casa”, como ella misma describía, debían asumir las tareas domésticas y el cultivo de alimentos, lo que impulsó la integración de la huerta cerca de la cocina por razones estrictamente funcionales.

Tras la muerte de su marido en 1947, Fish profundizó su investigación sobre especies específicas, publicando títulos fundamentales como “Una flor para cada día” (1958) y “Jardinería en la sombra” (1964). Su enfoque se centró en la experimentación con plantas herbáceas perennes y arbustos que aportaran solidez visual durante todo el año. Según fuentes del sector editorial, la traducción actual de Blanca Gago permite rescatar la voz de una mujer que, sin ser una especialista académica, logró influir en la estética de los jardines europeos mediante la observación directa y la prueba de ensayo y error. Su jardín en East Lambrook se convirtió en un laboratorio vivo donde especies como las prímulas, margaritas y salvias esclarea (Salvia sclarea) fueron estudiadas en su comportamiento natural, lejos de los parterres geométricos tradicionales.

Impacto

La influencia de Margery Fish en el paisajismo actual es determinante por su defensa del naturalismo y la biodiversidad. Su enfoque de “jardín ideal” —aquel que no pide disculpas y luce acogedor los 365 días del año— sentó las bases para el movimiento New Perennial. Operadores del mercado de viveros e insumos botánicos señalan que las técnicas de Fish, como el descabezado de flores marchitas para estimular nuevas floraciones y el uso de arbustos para dar estabilidad a los canteros, siguen siendo recomendaciones estándar en la formación de paisajistas profesionales. Además, su visión sobre la combinación de colores, priorizando los tonos pastel para evitar disonancias visuales, influyó en la estética de los espacios públicos urbanos de la segunda mitad del siglo XX.

Hoy en día, Manor House funciona no solo como un museo histórico de 600 años con arquitectura Tudor, sino como un centro de formación activa. El impacto económico y cultural se extiende al vivero de la propiedad, donde se comercializan variedades que la propia Fish cultivaba y dividía manualmente. Según informaron desde la administración del sitio histórico, la preservación de estas especies permite mantener un banco genético de plantas que definieron el estilo cottage inglés. La integración de una casa de té y la apertura al público han convertido a East Lambrook en un motor turístico para la región de Somerset, demostrando que el diseño de jardines puede ser una herramienta de conservación patrimonial y desarrollo local sostenible.

El próximo paso para la consolidación del legado de Fish será la digitalización de sus archivos personales y la expansión de los programas de pasantías en East Lambrook Manor. Se espera que estas iniciativas atraigan a una nueva generación de paisajistas interesados en la resiliencia climática y el uso de especies nativas, principios que Margery Fish defendió décadas antes de que se convirtieran en tendencia global. La tensión entre la preservación del diseño original y la adaptación a los nuevos desafíos ambientales marcará la agenda del jardín en los próximos años.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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