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Manchester United iguala su peor inicio histórico en medio de

El Manchester United cayó 1-0 ante el Manchester City en Old Trafford, sumando apenas cuatro puntos en cuatro fechas e igualando su peor arranque de temporada desde 1992.

Redacción El Capitán 13 de septiembre de 2026 6 min de lectura
Manchester United iguala su peor inicio histórico en medio de
Foto: BBC Sport Football

El Manchester United perdió 1-0 frente al Manchester City en Old Trafford, marcando su peor inicio de temporada en la Premier League desde la campaña 1992-93, mientras miles de aficionados protestaron contra la gestión de Sir Jim Ratcliffe.

La derrota en el derbi número 199 de Manchester dejó al equipo dirigido por Michael Carrick con apenas cuatro puntos tras cuatro jornadas disputadas, una cifra idéntica a la registrada el año pasado bajo el mando de Ruben Amorim. El encuentro estuvo marcado por la polémica decisión del VAR que convalidó el gol de Erling Haaland en el segundo tiempo, a pesar de las airadas quejas de los jugadores locales por un presunto fuera de juego. La caída resulta especialmente dolorosa para la estructura deportiva liderada por el director ejecutivo Omar Berrada, quien en septiembre de 2024 había trazado el ambicioso objetivo de conquistar el título de liga para el año 2028, una meta que hoy parece lejana ante el rendimiento del plantel profesional.

En las tribunas y en las inmediaciones del estadio, el clima fue de absoluta hostilidad hacia la cúpula dirigencial. Sir Jim Ratcliffe, quien en la Navidad de 2023 desembolsó 1.250 millones de libras por una participación minoritaria del club, presenció el encuentro junto al copresidente Avram Glazer. La presencia de ambos no pasó desapercibida para los grupos organizados de hinchas, como The 1958 Group y The Red Army (TRA), quienes coordinaron movilizaciones masivas. Los manifestantes utilizaron bengalas y banderas con consignas críticas, destacando un cartel sobre el túnel de vestuarios que rezaba: “La forma en que nos tratan es una desgracia”. Según fuentes del club, el malestar se intensificó tras una investigación interna sobre la reventa de entradas que derivó en la suspensión de cientos de abonos.

La situación financiera del club también aporta una carga de presión significativa sobre la gestión de INEOS. De acuerdo con los registros contables al 31 de marzo, el Manchester United arrastra una deuda total de 1.300 millones de libras, cifra que incluye pagos pendientes por transferencias de jugadores. Recientemente, la institución debió refinanciar bonos por un valor de 425 millones de dólares (314 millones de libras) a tasas de interés más elevadas que las anteriores, además de tomar un crédito adicional de 125 millones de dólares cuyo destino aún no ha sido aclarado oficialmente. Operadores del mercado financiero londinense advierten que la publicación de las cuentas anuales, prevista para el próximo 23 de septiembre, podría revelar un escenario de pérdidas operativas aún mayor al proyectado inicialmente.

Contexto

El conflicto entre la hinchada y la propiedad del Manchester United no es un fenómeno reciente, sino que se remonta a la adquisición apalancada realizada por la familia Glazer en 2005, la cual cargó una deuda de 600 millones de libras sobre un club que hasta entonces estaba saneado. A pesar de la llegada de Ratcliffe como socio estratégico para manejar el área futbolística, los aficionados sostienen que las políticas institucionales se han vuelto más restrictivas y alejadas de la base social trabajadora. Durante el último mercado de pases, el club invirtió 148 millones de libras en refuerzos, una cifra que muchos sectores consideran insuficiente para competir con la élite europea, especialmente tras haber logrado un tercer puesto en la temporada anterior bajo la conducción interina de Carrick.

A este panorama se suma la controversia por la auditoría de tickets iniciada en el verano europeo. El club informó oficialmente que 685 cuentas de aficionados fueron prohibidas, mientras que otras 464 recibieron sanciones o advertencias formales. Si bien la dirigencia admitió haber subestimado la cantidad de socios que comparten sus datos de acceso por razones legítimas y resolvió 468 casos sin medidas adicionales, el daño en la relación con los abonados parece irreversible. Steve Compton, referente del 1958 Group, expresó que la llegada de Ratcliffe prometía “devolver Manchester al Manchester United”, pero que en la práctica las medidas han afectado la salud y el bienestar de los seguidores regulares, a quienes se les suspendieron beneficios sin pruebas claras de infracción.

Impacto

La crisis deportiva y social tiene consecuencias directas en la estabilidad del proyecto a largo plazo. La incapacidad de aprovechar la superioridad numérica en el campo —el Manchester City jugó con diez hombres desde la mitad del primer tiempo tras la expulsión de Phil Foden— refleja una crisis de identidad futbolística que pone en duda la viabilidad del plan de Berrada para 2028. Analistas deportivos en Inglaterra señalan que el United no solo está perdiendo terreno frente a sus rivales directos en la tabla, sino que está sufriendo una erosión acelerada de su cultura de grada. La decisión de The Red Army de no ingresar sus banderas habituales y dejar únicamente la cartelería oficial del club es un gesto simbólico de la desconexión total entre la institución y su motor anímico.

Desde el punto de vista económico, el estancamiento deportivo dificulta la generación de ingresos comerciales necesarios para cumplir con las normativas de Fair Play Financiero de la Premier League. Con una deuda que supera los 1.300 millones de libras y compromisos de pago inmediatos, la falta de resultados positivos en el campo limita la capacidad de maniobra para futuras ventanas de transferencias. La tensión acumulada sugiere que, a menos que exista una apertura real hacia el diálogo con los grupos de socios, las protestas continuarán escalando en los próximos partidos de local, afectando potencialmente los acuerdos de patrocinio y la imagen global de la marca Manchester United.

El entrenador Michael Carrick reconoció la gravedad del momento tras el pitazo final, asegurando que entiende el dolor de los seguidores y que el equipo no ha sumado los puntos esperados. El próximo 23 de septiembre será una fecha clave, no solo por lo que suceda en el césped, sino por la transparencia que exigen los inversores y la masa societaria ante la presentación del balance anual. La presión sobre Ratcliffe y los Glazer se encuentra en su punto más alto desde la venta parcial de las acciones, con una afición que ya no acepta promesas de reconstrucción a largo plazo mientras el presente deportivo se desmorona.

Fuente: BBC Sport Football

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Información publicada por BBC Sport Football.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias