DEPORTES

Leonardo Senatore criticó la falta de homenaje de Los Pumas a Maradona tras su fallecimiento

El exintegrante del seleccionado nacional de rugby cuestionó la decisión institucional de no realizar un tributo formal al astro futbolístico durante el encuentro frente a los All Blacks en 2020.

Redacción El Capitán 21 de mayo de 2026 5 min de lectura
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Foto: La Nación

Leonardo Senatore, exjugador de Los Pumas, cuestionó públicamente la ausencia de un homenaje institucional a Diego Armando Maradona tras su fallecimiento en noviembre de 2020, durante un programa de negocios en la ciudad de Rosario.

El exforward rosarino, quien se retiró de la actividad profesional en 2020 y actualmente se desempeña en el rubro gastronómico, rompió el silencio sobre uno de los episodios más polémicos en la historia reciente del rugby argentino. Según fuentes cercanas a la Unión Argentina de Rugby (UAR), la decisión de no realizar un acto conmemorativo de magnitud durante el partido contra los All Blacks en el Tri Nations generó una fractura interna y una condena social que, según Senatore, terminó por manchar la imagen de todo el deporte. El exjugador de 42 años recordó con precisión el vínculo estrecho que el plantel mantenía con el astro del fútbol mundial, especialmente tras su visita durante el Mundial de Inglaterra 2015, lo que hace que la omisión resulte, a su criterio, incomprensible para quienes compartieron vestuario con el ídolo.

Durante su intervención, Senatore detalló la experiencia vivida el 4 de octubre de 2015 en el King Power Stadium de Leicester, cuando Maradona presenció el triunfo de Los Pumas ante Tonga. El exjugador describió cómo la presencia de Diego en las pantallas del estadio durante el himno nacional generó un impacto emocional inmediato en los jugadores. Posteriormente, en la intimidad del vestuario, Maradona tomó un micrófono y un parlante para dirigirse al equipo, destacando que estaban logrando que un país netamente futbolero se volcara masivamente al rugby gracias a su entrega y estilo de juego. Aquella jornada culminó con el plantel cantando “La Mano de Dios” de Rodrigo Bueno junto al Diez, en un clima de euforia que contrastó drásticamente con la frialdad institucional mostrada cinco años después en Australia.

La crítica de Senatore apunta directamente a la gestión de la crisis por parte de las autoridades de la UAR y el cuerpo técnico de aquel entonces. En noviembre de 2020, apenas tres días después de la muerte de Maradona, Los Pumas saltaron a la cancha para enfrentar a Nueva Zelanda portando únicamente un precario brazalete de cinta aisladora negra. La situación se tornó más incómoda cuando el seleccionado neozelandés, en un gesto de respeto global, desplegó una camiseta negra con el número 10 y el nombre de Maradona antes de realizar el tradicional haka. Para Senatore, este contraste dejó expuesta a la delegación argentina, atribuyendo la falta de reacción a una decisión de “unos pocos” que terminó afectando la reputación de todo el grupo de jugadores que sí sentían una profunda admiración por el exfutbolista.

Contexto

Para comprender la magnitud del reclamo de Senatore, es necesario remontarse a la relación histórica de Diego Maradona con el deporte nacional. El capitán de la selección campeona del mundo en 1986 fue un asistente recurrente a eventos de diversas disciplinas, desde el tenis y el básquetbol hasta el hockey y el polo. En el caso específico del rugby, su apoyo no se limitó a las tribunas de los mundiales; durante su residencia en Dubái, Maradona visitó frecuentemente a los jugadores del seleccionado de Seven en las etapas del circuito mundial. Esta cercanía construyó un lazo de afecto genuino con los atletas, quienes lo consideraban el “hincha número uno” de la camiseta celeste y blanca en cualquier rincón del planeta.

El episodio de 2020 ocurrió en un momento de extrema sensibilidad social y deportiva. Los Pumas venían de lograr un triunfo histórico ante los All Blacks apenas dos semanas antes, lo que había colocado al equipo en un pedestal de reconocimiento público. Sin embargo, la falta de un tributo acorde a la figura de Maradona, sumada a la posterior filtración de tuits polémicos de algunos integrantes del plantel, como el entonces capitán Pablo Matera, desencadenó una crisis de imagen institucional sin precedentes para la UAR. Aunque el plantel luego ensayó un pedido de disculpas a través de un video, la sensación de una oportunidad perdida para honrar a un referente del deporte nacional persistió en el tiempo.

Impacto

Las declaraciones de Senatore reabren un debate sobre la identidad y los valores del rugby argentino en relación con la cultura popular del país. De acuerdo con analistas deportivos y fuentes institucionales, el hecho de que un referente de la trayectoria de Senatore —quien debutó en Gimnasia y Esgrima de Rosario a los 19 años y tuvo pasos destacados por el rugby de Francia e Inglaterra— exprese su dolor por lo ocurrido, valida el malestar que muchos jugadores sintieron pero no manifestaron en su momento por disciplina interna. El impacto de este silencio institucional no solo afectó la relación con el público general, sino que también generó una tensión duradera entre la dirigencia y la base de seguidores del deporte.

En términos prácticos, este suceso marcó un antes y un después en la comunicación de la UAR. Desde aquel incidente, el organismo ha intentado mostrar una mayor apertura y sensibilidad ante eventos de relevancia nacional, buscando despegarse de la etiqueta de elitismo que se profundizó tras la muerte de Maradona. La reflexión de Senatore, quien enfrentó una infancia difícil tras quedar huérfano a los 17 años y encontró en el rugby un refugio, aporta una mirada humanizada que cuestiona las decisiones burocráticas que se toman por encima del sentimiento de los protagonistas en el campo de juego.

El testimonio del exforward rosarino funciona como un cierre simbólico para una herida que todavía permanece abierta en el seno del seleccionado. Mientras Los Pumas continúan su preparación para los próximos compromisos internacionales, las palabras de Senatore sirven como recordatorio de la importancia de la representación simbólica en el deporte de alto rendimiento. La tensión pendiente reside en cómo la dirigencia actual y futura del rugby argentino logrará reconciliarse plenamente con los íconos populares, evitando que decisiones administrativas vuelvan a opacar el vínculo emocional entre los atletas y sus referentes nacionales.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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