La inflación de abril se ubicó en el 2,6% en Argentina, lo que representó una desaceleración respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) tras una postergación técnica.
El dato oficial, que marca la primera baja en el ritmo de precios tras diez meses de ascensos ininterrumpidos, convive con una controversia técnica sobre la metodología de medición. Según estimaciones de la consultora Equilibra, si se hubiera aplicado el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, la inflación del mes pasado habría sido del 3%. Esta diferencia de 0,4 puntos porcentuales se explica principalmente por la estructura de ponderadores: en el índice actualizado, la nafta tiene un peso casi tres puntos superior al actual. Dado que los combustibles treparon un 11,2% mensual en abril, su incidencia en el costo de vida es mayor bajo la nueva metodología que el Gobierno decidió postergar, decisión que coincidió con el desplazamiento de Marco Lavagna de la conducción del organismo estadístico.
Bajo la medición vigente, el IPC de abril estuvo traccionado por un incremento del 2,5% en los bienes y del 2,6% en los servicios. El análisis pormenorizado de los datos oficiales revela que la dinámica inflacionaria respondió con mayor fuerza a los componentes regulados, que avanzaron un 4,7% en el periodo, mientras que los productos estacionales no registraron variaciones significativas. Entre los rubros que lideraron las subas se destacaron Transporte con un 4,4%, Educación con un 4,2% y Comunicación con un 4,1%. En el extremo opuesto, el sector de Alimentos y bebidas no alcohólicas mostró una marcada desaceleración al posicionarse en el 1,5%, beneficiado por una menor presión en los precios de la carne, mientras que Cultura y Recreación apenas subió un 1%.
Desde el Poder Ejecutivo, el presidente Javier Milei analizó las cifras con cautela y ratificó el rumbo de su programa económico. En declaraciones a Neura, el mandatario afirmó que el único dato que traería alivio real sería una inflación de cero y advirtió que la lucha contra el aumento de precios no ha terminado. Milei recordó que, según experiencias internacionales, los procesos de estabilización pueden demandar entre 7 y 12 años para completarse de forma definitiva. El jefe de Estado atribuyó la aceleración inflacionaria iniciada en el segundo semestre de 2025 a lo que calificó como un ataque especulativo contra la moneda nacional, motivado por sectores políticos interesados en desestabilizar el plan de ajuste fiscal y monetario que lleva adelante la Casa Rosada.
Contexto
La postergación del nuevo IPC se produce en un momento de alta sensibilidad política y económica para la gestión actual. El sistema de medición que el INDEC utiliza actualmente se basa en hábitos de consumo que han quedado desactualizados frente a la realidad de los hogares argentinos. La implementación de la ENGHo 2017/18 buscaba reflejar con mayor precisión cuánto gastan hoy las familias en servicios digitales, transporte y energía, rubros que han ganado terreno frente a los alimentos básicos en la última década. La salida de Marco Lavagna del instituto puso de relieve las tensiones internas sobre cómo y cuándo transparentar estos cambios metodológicos, ya que la actualización de los ponderadores suele arrojar cifras más altas en contextos de subas de tarifas y combustibles.
Históricamente, la brecha entre la inflación percibida y la medida por el INDEC ha sido motivo de debate técnico. En el primer cuatrimestre del año, la inflación acumulada oficial fue del 12,3%, pero con los nuevos ponderadores esa cifra ascendería al 13%. Esta diferencia no es menor para los contratos indexados, las paritarias y la actualización de jubilaciones. Operadores del mercado financiero y fuentes del Banco Central coinciden en que la inercia inflacionaria sigue siendo el principal desafío, alimentada por mecanismos de indexación en contratos de seguros, medicina prepaga, cuotas de colegios privados y servicios de conectividad como internet y televisión por cable, que ajustan sus valores basándose en la inflación pasada.
Impacto
El impacto de esta desaceleración es dispar según el sector analizado. Para el consumo masivo, el dato del 1,5% en alimentos representa un respiro, aunque analistas de la consultora LCG advierten que las anclas utilizadas por el Gobierno —como la debilidad de la actividad económica, la apertura comercial y la estabilidad del tipo de cambio— podrían ser insuficientes para quebrar la inercia de fondo. La consultora proyecta que la inflación para diciembre de este año se ubicará en un rango de entre el 31% y el 33%, lo que implica que el ritmo de descenso será más lento de lo que el oficialismo proyectaba originalmente en sus planes de metas.
Por otro lado, la decisión de YPF de aplicar aumentos moderados en los combustibles, como el ajuste del 1% tras finalizar un periodo de congelamiento de 45 días, actúa como un factor de contención para los precios mayoristas y la logística. Sin embargo, economistas como Juan Luis Bour, de la fundación FIEL, consideran poco probable que la inflación perfore el piso del 1% o se acerque a cero en la segunda mitad del año. La persistencia de los aumentos en servicios regulados y la necesidad de recomponer precios relativos siguen presionando sobre el nivel general, limitando el margen de maniobra para una baja más agresiva de las tasas de interés por parte de la autoridad monetaria.
Para el mes de mayo, las proyecciones de consultoras como C&T y Aldazabal anticipan que el IPC se ubicará en torno al 2,2%. Este pronóstico se apoya en factores estacionales favorables, como el fin de los picos de aumentos en indumentaria y educación, sumado al impacto del Hot Sale que generó rebajas temporales en diversos rubros de consumo. El próximo paso clave para el Ministerio de Economía será definir si finalmente se avanza con la actualización metodológica del INDEC en el segundo semestre o si se mantiene el índice actual para evitar que el peso de los combustibles y las tarifas empañe la narrativa de desaceleración de precios.