El Ejército de Israel capturó este jueves la histórica fortaleza de Beaufort en el sur del Líbano, tras una ofensiva terrestre y aérea que permitió a la Brigada Golani izar nuevamente su bandera en este enclave estratégico.
La operación militar, confirmada por el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, se produjo en el marco de una ampliación de la ofensiva ordenada por el primer ministro Benjamín Netanyahu. Según informaron fuentes del Ministerio de Defensa, las tropas de la Brigada Golani lograron cruzar el río Litani y tomar la cresta del Beaufort, un punto geográfico de valor incalculable para el control de la región. Durante el avance sobre la cresta adyacente al castillo medieval, las fuerzas israelíes identificaron a dos operativos armados de Hezbollah a una distancia de 150 metros. El reporte oficial detalló que un tanque de la Brigada de Combate Golani inició el ataque de forma inmediata, mientras que unidades de la Fuerza Aérea completaron la neutralización de los objetivos mediante el uso de drones tácticos. Este movimiento representa uno de los hitos más significativos de la campaña actual, dado que Beaufort domina visual y militarmente amplias zonas del sur libanés y los asentamientos del norte de Galilea.
El despliegue en las inmediaciones de Nabatieh, considerado un bastión central de la estructura de Hezbollah, fue coordinado por el portavoz militar, coronel Avichay Adraee. Desde el mando central de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) indicaron que el levantamiento del secreto militar sobre esta operación específica se realizó una vez asegurada la zona para evitar que el enemigo obtuviera datos sensibles sobre el movimiento de las tropas. Katz enfatizó que la toma de este activo estratégico es un mensaje directo hacia Teherán y sus aliados, subrayando que cualquier amenaza contra la seguridad de los ciudadanos israelíes resultará en la pérdida sistemática de posiciones clave. Los videos difundidos por el Ejército muestran el avance de los blindados y la precisión de los ataques aéreos en una zona caracterizada por su geografía escarpada y la presencia de túneles y depósitos de armamento pertenecientes a la organización chiíta respaldada por el régimen iraní.
En términos operativos, la captura de Beaufort no solo implica un avance territorial, sino también una mejora sustancial en la protección de las fuerzas propias que operan en el terreno. Operadores del mercado de defensa y analistas de inteligencia militar señalaron que la posesión de la cresta permite a Israel establecer sistemas de vigilancia avanzada y artillería con línea de visión directa sobre los corredores de suministro de Hezbollah. La directriz de Katz fue clara al señalar que la misión principal es garantizar el retorno seguro de los residentes del norte de Israel a sus hogares, quienes han sido desplazados por los constantes ataques con cohetes. La ofensiva se mantiene activa y las autoridades militares confirmaron que las fuerzas están listas para ampliar el radio de acción según las circunstancias del terreno y las órdenes del gabinete de seguridad nacional, manteniendo la presión sobre los centros logísticos en Nabatieh.
Contexto
La fortaleza de Beaufort posee una carga histórica y simbólica profunda para el Estado de Israel, vinculada directamente con la Guerra de la Paz del Galilea. Hace exactamente 44 años, en 1982, soldados de la Brigada Golani protagonizaron una batalla feroz en este mismo sitio contra miembros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Aquel enfrentamiento dejó un saldo de decenas de muertos y seis bajas israelíes, marcando el inicio de una ocupación del castillo que se extendió por 18 años. Desde 1982 hasta la retirada definitiva en el año 2000, Beaufort funcionó como la base militar más emblemática de Israel en territorio libanés, siendo un punto de observación crítico durante casi dos décadas de conflicto fronterizo. El regreso de las tropas a este punto ocurre en una fecha de conmemoración de los caídos, lo que añade un componente moral y político a la victoria militar actual.
La escalada bélica contemporánea tiene su origen más cercano el 2 de marzo, cuando Hezbollah inició un lanzamiento masivo de cohetes contra el norte de Israel. Esta acción fue una respuesta directa a un ataque conjunto previo realizado por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Teherán dos días antes. Desde esa fecha, la frontera se convirtió en un frente de guerra abierta, rompiendo el equilibrio precario que se mantenía desde conflictos anteriores. A pesar de los intentos diplomáticos, incluyendo un reciente acuerdo de alto el fuego discutido en Washington entre delegados israelíes y libaneses, la realidad en el terreno ha sido de hostilidades permanentes. Aquel acuerdo preliminar contemplaba la creación de “zonas piloto” bajo control exclusivo del Ejército de Beirut con apoyo estadounidense, pero la persistencia de los ataques de Hezbollah llevó al mando israelí a profundizar la incursión terrestre más allá de las líneas inicialmente previstas.
Impacto
La toma de Beaufort altera drásticamente el equilibrio de poder en el sur del Líbano al privar a Hezbollah de un puesto de observación natural que permitía monitorear los movimientos en la Alta Galilea. Según fuentes del Ministerio de Economía y analistas de riesgo, la prolongación del conflicto y la captura de nuevos territorios implican un costo financiero creciente para el Estado, pero también una necesidad de seguridad para reactivar la economía del norte del país, hoy paralizada. El impacto inmediato se traduce en una mayor libertad de movimiento para las FDI en el valle del Litani, facilitando la interrupción de las líneas de comunicación de los grupos insurgentes. Para la población civil libanesa en Nabatieh, la cercanía de las tropas israelíes supone un desplazamiento masivo hacia el norte, mientras que para los ciudadanos israelíes representa la posibilidad teórica de alejar la artillería enemiga de la frontera internacional.
A nivel regional, la consolidación de Israel en Beaufort debilita la narrativa de resistencia de Hezbollah, que ha utilizado históricamente la retirada israelí del año 2000 como su mayor triunfo propagandístico. La presencia de la Brigada Golani en la cima de la fortaleza es un golpe psicológico para la organización liderada por Naim Qassem, sucesor de Hassan Nasrallah. De acuerdo con informes de inteligencia, la pérdida de este activo estratégico obligará a Hezbollah a reconfigurar sus defensas en el sector central del sur del Líbano, posiblemente replegándose hacia zonas urbanas más densas para intentar compensar la pérdida de las alturas dominantes. La comunidad internacional observa con preocupación si este avance es el preludio de una ocupación prolongada o si Israel utilizará Beaufort como moneda de cambio en futuras negociaciones de paz definitivas.
El próximo paso de la campaña militar dependerá de la capacidad de las fuerzas libanesas para tomar el control de las áreas evacuadas por Hezbollah, tal como se discutió en las mesas de diálogo en Washington. Sin embargo, la tensión permanece alta mientras las FDI continúan operando en las inmediaciones de Nabatieh y consolidan sus posiciones en la cresta de Beaufort. El gobierno de Netanyahu ha dejado claro que no habrá un repliegue total hasta que se verifique la ausencia de infraestructura terrorista en la zona. La comunidad diplomática espera que en las próximas semanas se defina si el acuerdo de “zonas piloto” puede implementarse efectivamente o si la captura de activos estratégicos como Beaufort marca el inicio de una nueva fase de control territorial de largo plazo por parte de Israel.