INTERNACIONAL

Estados Unidos desvió ocho buques por el bloqueo de Irán en el mar

El Pentágono elevó a 37.500 millones de dólares el costo de la guerra tras la undécima ola de bombardeos contra objetivos iraníes y el colapso del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

Redacción El Capitán 22 de julio de 2026 6 min de lectura
Estados Unidos desvió ocho buques por el bloqueo de Irán en el mar
Foto: Infobae

Estados Unidos desvió ocho buques comerciales en el mar Rojo este miércoles tras el recrudecimiento del bloqueo iraní, mientras el Pentágono confirmó una nueva serie de bombardeos estratégicos contra posiciones militares del régimen de Teherán.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ratificó la postura de Washington durante la cumbre de ministros de la ASEAN en Manila, Filipinas, donde aseguró que la administración de Donald Trump mantiene canales de diálogo abiertos, aunque denunció una falta de compromiso sistemática por parte de las autoridades iraníes. Según Rubio, permitir que Irán controle de forma discrecional el estrecho de Ormuz sentaría un precedente jurídico y económico devastador para la seguridad global, ya que habilitaría a cualquier nación-estado a imponer peajes arbitrarios o destruir embarcaciones en vías marítimas internacionales. En este escenario de alta tensión, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ejecutó su undécima incursión aérea consecutiva sobre territorio iraní, buscando neutralizar la capacidad de respuesta de la Guardia Revolucionaria y proteger las rutas de suministro energético que abastecen a los mercados asiáticos y europeos.

La escalada militar se tradujo en un incremento sustancial de las partidas presupuestarias destinadas al conflicto. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, informó ante el Congreso que el costo operativo de la guerra contra el régimen iraní alcanzó los 37.500 millones de dólares desde su inicio el pasado 28 de febrero. Ante la magnitud de la cifra, el Pentágono solicitó recursos adicionales de carácter urgente para sostener el despliegue en el Golfo Pérsico y el Mediterráneo oriental. En el plano diplomático, el presidente Donald Trump manifestó su disposición a entablar conversaciones directas con la organización Hezbollah, siempre que medie una solicitud formal del presidente libanés, Joseph Aoun. Esta estrategia busca destrabar las negociaciones fronterizas entre el Líbano e Israel, en un intento por aislar la influencia de Teherán sobre sus aliados regionales y reducir los focos de conflicto periféricos que desgastan las capacidades logísticas estadounidenses.

En el terreno de las operaciones tácticas, Irán reivindicó un ataque de alta precisión contra la infraestructura de Amazon en Bahréin, alegando que dichas instalaciones funcionan como un nodo central de procesamiento de inteligencia para el ejército estadounidense. De acuerdo con comunicados de la Guardia Revolucionaria, el centro de datos fue alcanzado por misiles de crucero por segunda vez en menos de 24 horas, lo que habría afectado severamente la conectividad militar en el golfo Pérsico. Simultáneamente, la agencia semioficial Tasnim reportó el lanzamiento de drones contra la base de Camp Doha, en Kuwait, apuntando específicamente a depósitos de municiones y centros de mando logístico. Estas acciones se complementan con la parálisis casi total del estrecho de Ormuz, donde el flujo de buques de carga cayó a apenas tres unidades diarias, según datos de la consultora marítima Kpler, evidenciando el éxito parcial de la estrategia de asfixia comercial que intenta imponer el régimen de los ayatolás.

Contexto

El conflicto actual tiene su raíz en la ofensiva iniciada el 28 de febrero, que ha derivado en una guerra de desgaste con un saldo creciente de bajas para las fuerzas norteamericanas. El Departamento de Guerra confirmó recientemente el fallecimiento de un tercer soldado de 28 años tras el ataque iraní a la base aérea de Muwaffaq Salti, en Jordania, ocurrido el 17 de julio. Con este deceso, la cifra oficial de militares estadounidenses muertos en combate asciende a 18 desde el comienzo de las hostilidades. La inestabilidad en la región se ha visto agravada por la actividad de los rebeldes hutíes en Yemen, quienes, respaldados por Teherán, han forzado a petroleros con crudo saudita a retroceder en su ruta hacia Asia al acercarse al estrecho de Bab al-Mandeb. Esta dinámica de bloqueos en puntos de estrangulamiento geográfico (chokepoints) no se veía con tal intensidad desde la denominada “Guerra de los Petroleros” en la década de 1980, lo que obliga a las potencias occidentales a reevaluar sus protocolos de escolta naval.

La situación en el estrecho de Ormuz es particularmente crítica debido a que por esa vía transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo y una parte sustancial del gas natural licuado (GNL). Históricamente, Irán ha utilizado la amenaza de cierre del estrecho como una herramienta de presión diplomática, pero la ejecución de ataques directos contra infraestructura civil y militar en países vecinos como Kuwait y Bahréin marca un cambio de paradigma en la doctrina de defensa de Teherán. La administración Trump, que ha retomado una política de “máxima presión”, se encuentra ahora ante el desafío de mantener la libertad de navegación sin escalar hacia un conflicto regional total que involucre a otros actores de la ASEAN o de la Unión Europea, quienes observan con preocupación el encarecimiento de los fletes marítimos y los seguros de carga.

Impacto

El impacto inmediato de esta crisis se refleja en la volatilidad de los mercados energéticos y la reconfiguración de las rutas comerciales globales. El desvío de buques petroleros y la nula actividad de grandes cargueros (VLCC) en Ormuz generan un cuello de botella que afecta directamente los precios en surtidor y los costos de producción industrial en las economías emergentes. Para Argentina y otros países importadores de energía, la prolongación del conflicto supone una presión adicional sobre las reservas internacionales debido al encarecimiento del GNL. Además, el ataque a centros de datos como el de Amazon en Bahréin introduce una nueva dimensión de riesgo: la vulnerabilidad de la infraestructura de nube (cloud) que sostiene no solo operaciones militares, sino también el comercio electrónico y los servicios financieros globales, lo que podría derivar en una crisis de ciberseguridad a gran escala.

En el ámbito político interno de Estados Unidos, la solicitud de 37.500 millones de dólares adicionales por parte de Pete Hegseth promete abrir un debate intenso en el Congreso sobre la sostenibilidad del financiamiento militar en el extranjero. La oposición y sectores del oficialismo cuestionan el alcance de los objetivos estratégicos en Medio Oriente mientras el número de bajas sigue en aumento. Por otro lado, la posible mediación de Trump con Hezbollah representa un giro pragmático que podría alterar las alianzas tradicionales en la región, obligando a Israel a recalibrar su estrategia de seguridad en la frontera norte. La efectividad de esta diplomacia paralela determinará si el conflicto logra encapsularse o si, por el contrario, la resistencia de Irán a negociar bajo presión militar termina por arrastrar a la región a una conflagración de consecuencias impredecibles para el comercio mundial.

Se espera que en las próximas horas el Consejo de Seguridad de la ONU convoque a una sesión de emergencia para tratar la libertad de navegación en aguas internacionales, mientras el Pentágono evalúa el despliegue de nuevos sistemas de defensa antimisiles en Kuwait y Jordania para proteger a las tropas remanentes. El próximo paso clave será la respuesta del Congreso estadounidense al pedido de fondos adicionales, lo que definirá la capacidad de Washington para sostener una presencia prolongada en el Golfo Pérsico durante el segundo semestre del año.

Fuente: Infobae

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Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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