Un equipo internacional de paleontólogos presentó formalmente al Nagatitan chaiyaphumensis, el dinosaurio de cuello largo más grande hallado en el sudeste asiático, tras completar excavaciones en la provincia tailandesa de Chaiyaphum durante la última temporada seca.
El descubrimiento de este gigante prehistórico, cuyos restos fueron localizados inicialmente por un vecino en las cercanías de un estanque, representa un hito para la paleontología regional. Según los datos técnicos publicados en la revista Scientific Reports, el espécimen medía 27 metros de largo —una dimensión comparable a tres autobuses escolares en fila— y alcanzaba un peso estimado de entre 25 y 28 toneladas. Esta masa corporal equivale a nueve elefantes asiáticos adultos, lo que posiciona al Nagatitan como el máximo exponente de su tipo en la zona, superando por más de 10 toneladas al Phuwiangosaurus, que hasta ahora ostentaba el récord de tamaño en Tailandia. El estudio fue el resultado de una colaboración entre la Universidad Mahasarakham, la Universidad Suranaree de Tecnología, el Museo Sirindhorn y el Colegio Universitario de Londres.
Las tareas de recuperación de los fósiles se extendieron entre los años 2016 y 2019, aunque la campaña de excavación final y el procesamiento de los datos concluyeron en 2024. Durante este proceso, los especialistas lograron rescatar piezas fundamentales como vértebras, costillas, fragmentos de la pelvis, un húmero y un fémur casi completo. El análisis morfológico detallado reveló características anatómicas inéditas, como la presencia del hiposfeno, una cuña ósea que conecta las vértebras, que en el caso del Nagatitan presenta dos formas diferenciadas a lo largo de su columna vertebral. Estos rasgos permitieron a los científicos realizar un estudio filogenético exhaustivo utilizando una matriz de 153 especies y 570 características, confirmando que este animal no posee un parentesco directo con otros saurópodos conocidos de la región, como el Tangvayosaurus.
Desde el punto de vista evolutivo, el Nagatitan pertenece a la familia Euhelopodidae, un linaje de saurópodos que se desarrolló exclusivamente en el continente asiático. A diferencia de los gigantes sudamericanos como el Patagotitan o el Argentinosaurus, estos ejemplares evolucionaron bajo condiciones de relativo aislamiento geográfico. Los investigadores sostienen que el crecimiento desmedido de estos herbívoros durante el Cretácico medio, hace aproximadamente 125 millones de años, estuvo directamente vinculado a factores climáticos. El aumento global de las temperaturas y la expansión de ecosistemas áridos habrían favorecido la proliferación de estas especies de gran porte, capaces de procesar grandes volúmenes de vegetación en ambientes cambiantes.
Contexto
La Formación Khok Kruat, donde se produjo el hallazgo, es reconocida por ser la capa de roca más joven con presencia de fósiles del Mesozoico en Tailandia. Históricamente, los restos de saurópodos encontrados en esta zona eran fragmentarios y carecían de una clasificación taxonómica precisa. Tailandia cuenta con apenas cuatro décadas de investigación paleontológica sistemática, pero en ese lapso ha logrado identificar 14 especies de dinosaurios, consolidándose como uno de los polos de mayor diversidad fósil en Asia. El doctor Sebastián Apesteguía, investigador del Conicet y la Fundación Félix de Ázara, explicó que los titanosauriformes se distinguían por sus brazos robustos y cuellos de porte oblicuo o vertical, una adaptación que les permitía alimentarse de vegetación alta, a diferencia de otros grupos como el Diplodocus que comían al ras del suelo.
La distribución global de estos animales se explica porque su origen es anterior a la fragmentación de los supercontinentes Laurasia y Gondwana. Esto permitió que sus descendientes se dispersaran por lo que hoy es Norteamérica, Europa, África y Asia. En el caso específico de los euhelopódidos asiáticos, su evolución independiente fue impulsada por la existencia de un mar interior que limitó las conexiones terrestres con el resto del mundo desde el período Jurásico. Mientras tanto, en América del Sur, grupos emparentados daban origen a especies emblemáticas en las provincias de Neuquén y Chubut, como el Ligabuesaurus y el Chubutisaurus, marcando una era de gigantismo que dominó el Cretácico Inferior hace 120 millones de años.
Impacto
La identificación del Nagatitan chaiyaphumensis no solo redefine el mapa de la biodiversidad prehistórica en Asia, sino que también proporciona datos críticos sobre la resiliencia y adaptación de los titanosauriformes ante cambios climáticos extremos. Para la comunidad científica internacional, este hallazgo es una pieza clave para completar el árbol genealógico de los saurópodos, permitiendo diferenciar con mayor precisión las ramas evolutivas que operaron en el hemisferio norte frente a las del hemisferio sur. La magnitud del espécimen obliga a los geólogos y paleontólogos a revisar las capacidades de carga de los ecosistemas del Cretácico en el sudeste asiático, sugiriendo que la región contaba con una biomasa vegetal mucho más rica de lo que se estimaba anteriormente para sostener a animales de casi 30 toneladas.
A nivel institucional, el éxito de esta investigación refuerza la posición del Museo Sirindhorn como centro de referencia para la custodia de patrimonio fósil. Thitiwoot Sethapanichsakul, investigador principal y coautor del estudio, señaló que el objetivo primordial es elevar el reconocimiento internacional de los descubrimientos realizados en esta parte del mundo. La descripción técnica del Nagatitan sirve como base para futuras comparaciones con nuevos especímenes que aún aguardan ser clasificados. El impacto se extiende también al ámbito educativo y turístico de la provincia de Chaiyaphum, que ahora se posiciona como un sitio de interés científico global, atrayendo inversiones para la preservación de yacimientos paleontológicos que antes pasaban desapercibidos para la administración pública.
Hacia adelante, el equipo de investigadores tiene previsto continuar con las excavaciones en la Formación Khok Kruat, donde ya se han localizado otros restos de saurópodos que podrían corresponder a especies aún no descritas por la ciencia. La descripción formal de estos ejemplares pendientes promete revelar nuevos detalles sobre la transición de estos gigantes hacia el final del Cretácico. La tensión científica actual se centra en determinar si existieron corredores biológicos que permitieran algún intercambio genético tardío entre los euhelopódidos asiáticos y los titanosaurios del resto del mundo antes de la extinción masiva provocada por el impacto de un asteroide.