SOCIEDAD

El MARQ consolida su rol cultural en un antiguo tanque ferroviario

El Museo de Arquitectura y Diseño (MARQ) transformó un tanque de agua de 1915 en un centro expositivo de cinco plantas ubicado en Retiro, integrándose al circuito artístico porteño con muestras de joyería y proyectos urbanos.

Redacción El Capitán 19 de julio de 2026 5 min de lectura
El MARQ consolida su rol cultural en un antiguo tanque ferroviario
Foto: La Nación

El Museo de Arquitectura y Diseño (MARQ) consolidó su actividad en el antiguo tanque de agua ferroviario de Retiro, una estructura de 1915 que abastecía a las locomotoras a vapor y hoy funciona como espacio cultural de cinco plantas.

La recuperación de este hito patrimonial, situado en la intersección de Avenida del Libertador y Callao, representa un caso testigo de reconversión urbana en la Ciudad de Buenos Aires. El edificio, que cuenta con una superficie total de 280 metros cuadrados distribuidos en cinco niveles, pasó de ser una infraestructura industrial obsoleta a un centro de referencia para la arquitectura, el diseño y la joyería contemporánea. Según indicaron fuentes de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA), la entidad que administra el predio desde 1997, la intervención arquitectónica permitió rescatar una estructura que se encontraba en un estado de deterioro alarmante, con su subsuelo completamente inundado tras décadas de abandono tras el fin de la era del vapor en el sistema ferroviario nacional.

La transformación del inmueble, originalmente diseñado por la firma Scott & Hume, Engineers and Constructors, fue liderada por el arquitecto Julio Keselman. El proyecto de puesta en valor respetó el lenguaje constructivo inglés de principios del siglo XX, manteniendo intacta su fachada exterior mientras se adaptaba el interior para funciones museológicas. En el año 2007, se llevó a cabo una segunda etapa de ampliación que permitió convertir el tanque propiamente dicho en una nueva sala de exposiciones. Esta obra incluyó la preservación de los contrafuertes de hormigón originales y la incorporación de una hilera de ventanas perimetrales para garantizar el ingreso de luz natural, además de extender el módulo de la escalera para ser utilizado como un espacio de exhibición con identidad propia, de acuerdo con los registros técnicos de la institución.

Desde su apertura, el MARQ ha mantenido una línea curatorial que vincula la historia urbana con las tendencias modernas. Entre sus hitos se encuentran muestras como “Recortes urbanos”, con fotografías de Alejandro Leveratto, y la exhibición de las obras de Horacio Cóppola de 1936 en “Vieja Buenos Aires, adiós”. Recientemente, el museo diversificó su oferta con la Feria de Arte en Pequeño Formato, donde participaron 34 galerías de arte contemporáneo con piezas que no excedían los 50 por 50 centímetros, y la muestra “Poética Material”, dedicada a la joyería de autor. Esta versatilidad permite que un edificio diseñado para funciones técnicas de servicios públicos ahora albergue discusiones sobre la estética y la funcionalidad de la ciudad moderna.

Contexto

El edificio del MARQ es un exponente de la arquitectura ferroviaria inglesa que se expandió en Argentina durante la Revolución Industrial. Construido en 1915, su función original era crítica para la logística del complejo ferroviario de Retiro, ya que las locomotoras de la época dependían del suministro constante de agua para generar vapor. Sin embargo, la transición tecnológica hacia el sistema diésel durante la segunda mitad del siglo XX dejó a estas infraestructuras sin propósito operativo. El tanque permaneció cerrado y sin mantenimiento hasta que el Estado Nacional decidió cederlo a la SCA a finales de la década de 1990, en un momento donde la zona de Retiro y Recoleta comenzaba a revalorizarse como un polo cultural de escala internacional.

La integración del MARQ al circuito de museos del área no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia de consolidación de un corredor artístico que incluye al Museo Nacional de Bellas Artes, el Palais de Glace, el Centro Cultural Recoleta, el Museo Nacional de Arte Decorativo y el Malba. La arquitecta Marta García Falcó, fundadora del museo, explicó que el edificio funciona como un testigo del crecimiento de la metrópolis al ritmo de sus sistemas de transporte. La recuperación del tanque permitió que una pieza de arqueología industrial no fuera demolida, sino reciclada bajo una escala casi doméstica que contrasta con la monumentalidad de la autopista Illia y el Parque Thays que lo rodean.

Impacto

La relevancia de esta reconversión radica en la preservación del patrimonio histórico en un entorno de alta presión inmobiliaria y tránsito vehicular intenso. Al transformar una “caja vidriada” que conserva su identidad original, el MARQ ofrece un modelo de sostenibilidad para otros edificios industriales en desuso en la Ciudad de Buenos Aires. Expertos en urbanismo del Gobierno de la Ciudad señalan que este tipo de intervenciones mejora la calidad del espacio público y ofrece una alternativa educativa gratuita para los ciudadanos, dado que el museo mantiene un régimen de acceso sin costo de lunes a viernes en el horario de 13 a 20.

En términos culturales, el impacto se mide en la visibilidad que otorga a disciplinas que a menudo carecen de espacios específicos de exhibición, como el diseño gráfico, industrial y la arquitectura de autor. La capacidad del museo para albergar tanto dibujos históricos de arquitectos como Alberto Bellucci, Oscar Soler y Horacio Sardin, como muestras internacionales de patrimonio francés o arquitectura rosarina, lo posiciona como un nodo de intercambio técnico y artístico. Para los profesionales del sector, el MARQ funciona como un laboratorio de ideas donde se exponen desde utopías urbanas hasta soluciones habitacionales concretas para la ciudad contemporánea.

El calendario de actividades para el segundo semestre del año refuerza esta posición estratégica. El próximo 30 de julio se inaugurará una muestra dedicada a estudios de arquitectura de la generación intermedia, seguida en agosto por la exhibición de proyectos de tres cátedras del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires. El punto máximo de la agenda anual tendrá lugar en octubre, cuando el edificio se convierta en una de las sedes oficiales de la 20° edición de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, consolidando su rol como espacio de debate sobre el futuro del desarrollo urbano en la región.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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