ECONOMÍA

El Gobierno redujo retenciones a granos y biocombustibles por decreto

A través del Decreto 423/2026, el Poder Ejecutivo oficializó una baja escalonada en los derechos de exportación para soja, girasol, maíz, trigo y biodiésel con el objetivo de fomentar la liquidación de divisas.

Redacción El Capitán 3 de junio de 2026 5 min de lectura
El Gobierno redujo retenciones a granos y biocombustibles por decreto
Foto: Infobae

El Gobierno nacional oficializó este martes la reducción de las alícuotas de los Derechos de Exportación (D.E.) para los principales complejos agroindustriales y biocombustibles, mediante la publicación del Decreto N° 423/2026 en el Boletín Oficial.

La normativa establece un esquema de rebajas diferenciadas y escalonadas que alcanzan a las cadenas de la soja, el girasol, el maíz, el sorgo, el trigo y la cebada. Según explicaron fuentes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, la medida busca incentivar la inversión en un momento crítico del calendario agrícola, particularmente para los cultivos de invierno cuya siembra es inminente. El nuevo cuadro tarifario contempla que una parte de los productos comience a tributar las nuevas alícuotas desde el 4 de junio, mientras que para otros sectores se aplicará un cronograma de reducción mensual. Este mecanismo de gradualismo fiscal pretende equilibrar la necesidad de ingresos del Tesoro con el reclamo de competitividad del sector primario, permitiendo que el impacto en la recaudación sea absorbido de manera progresiva por las cuentas públicas nacionales.

En el segmento de los biocombustibles, el decreto introduce cambios significativos para el biodiésel derivado de aceites de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa. Las alícuotas para estos productos se equipararon a los niveles vigentes para la exportación de aceites crudos, una decisión técnica que apunta a diversificar la matriz exportadora y abrir mercados internacionales que demandan combustibles de baja huella de carbono. De acuerdo con operadores del mercado de granos, esta equiparación elimina asimetrías que castigaban el valor agregado en origen. El texto oficial argumenta que la transformación de la política económica requiere optimizar los recursos estatales para acompañar el programa de estabilización macroeconómica, manteniendo el superávit fiscal como ancla del sistema mientras se desmantelan los tributos considerados distorsivos por la actual administración central.

Contexto

Esta decisión administrativa se inscribe en una secuencia de reformas iniciadas el año pasado para desregular el comercio exterior argentino. Los antecedentes inmediatos se encuentran en los Decretos Nros. 526/25 y 877/25, los cuales ya habían establecido reducciones permanentes en los derechos de exportación para los subproductos de las principales oleaginosas y cereales. Históricamente, las retenciones han sido el principal punto de fricción entre las administraciones nacionales y las entidades rurales, funcionando como un mecanismo de transferencia de recursos desde el sector productivo hacia el Estado. Sin embargo, el actual Poder Ejecutivo sostiene que estos gravámenes deben desaparecer en la medida en que la solvencia fiscal lo permita. La implementación de este nuevo esquema ocurre en un escenario donde el ingreso de divisas es fundamental para fortalecer las reservas del Banco Central y sostener la paridad cambiaria en el mercado oficial y los financieros.

El diseño de los anexos I, II y III del decreto responde a una lógica de ciclos productivos que el Ministerio de Economía coordinó con los representantes de las cámaras exportadoras. Mientras que los cultivos de invierno como el trigo y la cebada reciben un alivio inmediato para asegurar la intención de siembra, los cultivos de verano como la soja y el maíz entrarán en el esquema de reducción mensual. Fuentes del Palacio de Hacienda indicaron que este cronograma fue diseñado para que, al momento de los grandes embarques de la cosecha gruesa, las alícuotas ya se encuentren en los niveles más bajos previstos por la norma. Esta previsibilidad es la que el Gobierno intenta vender como un cambio de paradigma respecto a las modificaciones imprevistas que caracterizaron la política agropecuaria de la última década en la República Argentina.

Impacto

El impacto directo de la medida se sentirá en la rentabilidad neta de los productores, quienes enfrentaban un escenario de precios internacionales volátiles y costos de insumos en dólares que amenazaban los márgenes de la campaña 2026/2027. Al reducir la presión impositiva en el puerto, se espera una mejora en el precio FAS (Free Alongside Ship) que reciben los agricultores, lo que podría derivar en un aumento del área sembrada y, consecuentemente, en una mayor producción total de granos. Para el sector de los biocombustibles, la medida representa un oxígeno vital para las plantas procesadoras, muchas de las cuales operaban con capacidad ociosa debido a la falta de incentivos para la exportación frente a la competencia de subsidios en otros países productores como Estados Unidos o Brasil.

Desde el punto de vista macroeconómico, la reducción de las retenciones plantea un desafío para el cumplimiento de las metas de recaudación de la AFIP. No obstante, el Gobierno apuesta a que la mayor actividad económica y el incremento en el volumen de exportaciones compensen la caída en la tasa impositiva por unidad exportada. Analistas de consultoras privadas coinciden en que la señal de certidumbre es positiva para el clima de negocios, aunque advierten que la efectividad de la medida dependerá de la estabilidad del tipo de cambio y de la eliminación de otras trabas burocráticas que aún persisten en la cadena logística. La apuesta oficial es consolidar al agro como el motor de la recuperación económica, utilizando la baja de impuestos como la principal herramienta de estímulo para la generación de empleo genuino en las economías regionales.

Hacia adelante, el éxito de este esquema gradual estará atado a la evolución de las cuentas públicas durante el segundo semestre del año. El decreto ya fue enviado a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso para su revisión, donde se espera un debate técnico sobre las facultades delegadas y el impacto en las provincias que perciben fondos relacionados con la actividad agroindustrial. El próximo hito para el sector será el inicio de la cosecha fina en diciembre, momento en el cual se podrá verificar si la reducción de alícuotas efectivamente se tradujo en un mayor volumen de ventas al exterior. Por ahora, el mercado reaccionó con cautela pero con expectativas positivas ante lo que consideran el primer paso firme hacia la eliminación total de los derechos de exportación prometida en la campaña electoral.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

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