Estados Unidos intensificó este jueves sus operaciones militares contra Irán mediante bombardeos en las proximidades de Teherán y otras provincias estratégicas, mientras las fuerzas iraníes respondieron con misiles y drones contra bases norteamericanas en Bahréin y Kuwait.
La escalada bélica alcanzó niveles críticos durante la madrugada cuando las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ejecutaron una serie de ataques coordinados que, por primera vez en este conflicto, golpearon áreas cercanas a la capital iraní. Según reportes de la Guardia Revolucionaria y fuentes militares regionales, los impactos se localizaron en la provincia de Semnan, un punto neurálgico para la República Islámica donde operan centros de producción de misiles balísticos y se desarrolla su programa espacial. El despliegue estadounidense no se limitó al norte; en el sur, la ciudad portuaria de Bandar Abbas y la isla Greater Tunb fueron blanco de municiones de precisión destinadas a desarticular radares de vigilancia costera y emplazamientos de misiles de crucero que amenazan el tráfico comercial en el estrecho de Ormuz.
En el plano naval, la Casa Blanca endureció el bloqueo al interceptar al buque petrolero Belma, de bandera de Curazao, que se dirigía a la terminal de la isla de Jarg. De acuerdo con voceros del Pentágono, la embarcación ignoró reiteradas advertencias de las patrullas estadounidenses antes de que una aeronave disparara un misil contra su chimenea, dejándola inhabilitada en pleno Golfo Pérsico. Simultáneamente, en la provincia de Sistán y Baluchistán, un ataque contra el cuartel de la 388ª Brigada de Infantería Mecanizada resultó en la muerte de al menos siete militares iraníes, entre reclutas y oficiales de carrera, según confirmó la televisión estatal de Irán. El balance provisorio de las autoridades de Teherán estima que las incursiones de los últimos días ya causaron más de 35 víctimas fatales y unos 300 heridos en territorio persa.
La respuesta de Teherán fue inmediata y se materializó antes del amanecer con una ofensiva de saturación sobre instalaciones militares en Bahréin y Kuwait, países que albergan una importante presencia de tropas de Estados Unidos. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que su país está preparado para una confrontación militar total si Washington no respeta los términos de los entendimientos previos. Por su parte, la Guardia Revolucionaria amenazó con paralizar por completo las exportaciones energéticas de todo Medio Oriente si el bloqueo naval persiste. En este escenario de máxima tensión, el presidente Donald Trump sostuvo ante la Escuela de Guerra del Ejército en Pensilvania que Irán desea negociar debido a la presión ejercida, aunque no descartó continuar con la ofensiva hasta “completar la labor” militar.
Contexto
Esta nueva fase de hostilidades directas rompe con el frágil equilibrio que se había alcanzado tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Durante meses, un acuerdo provisional había logrado contener los enfrentamientos directos entre las potencias, limitando las fricciones a escaramuzas menores o ataques a través de terceros actores regionales. Sin embargo, el endurecimiento de las sanciones económicas y la decisión de Washington de establecer un bloqueo naval efectivo en el estrecho de Ormuz —por donde circula el 20% del petróleo mundial— dinamitaron los canales diplomáticos que permanecían abiertos en Omán y Qatar.
Históricamente, la provincia de Semnan y el puerto de Bandar Abbas han sido considerados por la inteligencia occidental como las “líneas rojas” de la defensa iraní. El hecho de que Estados Unidos haya decidido atacar estas ubicaciones indica un cambio de doctrina, pasando de la contención periférica a la degradación directa de las capacidades industriales y militares en el corazón de Irán. Fuentes diplomáticas señalan que este movimiento responde a informes sobre un avance acelerado en la tecnología de misiles hipersónicos por parte de Teherán, lo que habría forzado al Pentágono a actuar antes de que dichas armas fueran desplegadas operativamente en las islas del Golfo.
Impacto
El impacto inmediato de esta ofensiva se refleja en la volatilidad de los mercados energéticos globales y en la seguridad de las rutas comerciales. La inhabilitación del petrolero Belma y las amenazas de la Guardia Revolucionaria sobre el estrecho de Ormuz plantean un riesgo sistémico para el suministro de crudo a Europa y Asia. Analistas del sector energético advierten que un cierre prolongado del paso marítimo o una guerra abierta en el Golfo podría llevar el precio del barril de petróleo por encima de los 150 dólares, afectando directamente las tasas de inflación en las principales economías occidentales, incluida la Argentina por el costo de importación de combustibles.
En términos geopolíticos, el ataque a bases en Bahréin y Kuwait coloca a las monarquías del Golfo en una posición sumamente delicada. Estos países, aliados históricos de Estados Unidos, ven ahora cómo su territorio se convierte en el campo de batalla de una guerra que amenaza su estabilidad interna y sus infraestructuras críticas. La represalia iraní demuestra que Teherán posee la capacidad técnica para vulnerar los sistemas de defensa aérea Patriot desplegados en la región, lo que obliga a una reevaluación urgente de la estrategia de seguridad colectiva en el Consejo de Cooperación del Golfo. La ruptura del acuerdo del 28 de febrero deja a la diplomacia internacional sin una hoja de ruta clara para evitar una conflagración regional de escala impredecible.
El próximo paso crítico se dará en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde se espera una sesión de emergencia para intentar restablecer el cese al fuego. Mientras tanto, el Comando Central de Estados Unidos mantiene en alerta máxima a sus portaaviones en la zona, a la espera de una posible segunda oleada de drones iraníes. La tensión pendiente radica en si Irán cumplirá su amenaza de bloquear totalmente el flujo de energía, lo que transformaría un conflicto regional en una crisis económica de alcance global en las próximas 48 horas.