POLÍTICA

Diputados postergan la interpelación a Adorni a la espera del Senado

Los bloques dialoguistas en la Cámara de Diputados aguardan las definiciones del Senado para avanzar con el pedido de interpelación y moción de censura contra el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, previsto para la próxima semana.

Redacción El Capitán 18 de junio de 2026 6 min de lectura
Diputados postergan la interpelación a Adorni a la espera del Senado
Foto: Infobae

Los bloques dialoguistas en la Cámara de Diputados decidieron postergar definiciones sobre la interpelación al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, hasta conocer el resultado de la votación que el Senado llevará adelante el próximo miércoles sobre el mismo requerimiento.

La estrategia parlamentaria en la Cámara Baja se encuentra en un punto de parálisis operativa mientras los legisladores de la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO observan los movimientos de sus pares en la Cámara Alta. El Senado ya estableció un cronograma preciso: en siete días se votará el llamado a interpelación y una eventual moción de censura impulsada por el peronismo. En Diputados, la oposición solicitó una sesión especial para el martes 23 de junio con el objetivo inicial de emplazar a las comisiones, aunque ahora se debate si es posible votar directamente la fecha de la comparecencia del funcionario nacional. Según fuentes parlamentarias del bloque amarillo, existe un malestar creciente por la falta de coordinación con La Libertad Avanza, que busca desactivar la convocatoria del 23 para trasladarla al miércoles 24, coincidiendo con el tratamiento de proyectos clave como el acuerdo con los holdouts y el denominado “Super RIGI”.

La situación del PRO es particularmente compleja debido a las tensiones internas entre la conducción partidaria de Mauricio Macri y los sectores que integran el Poder Ejecutivo. Mientras el bloque en el Senado mantiene una postura de mayor autonomía, en Diputados la influencia de Diego Santilli, quien se desempeña como ministro del Interior, condiciona el quórum. De acuerdo con operadores del mercado legislativo, el oficialismo apuesta a que la Mesa Política de la Casa Rosada defina una estrategia unificada recién la próxima semana, dado que es improbable que se produzcan reuniones de alto nivel antes del acto del Día de la Bandera en Rosario. La intención del Gobierno es priorizar la agenda económica, que incluye el dictamen obtenido recientemente sobre la deuda externa, por encima del conflicto político que rodea a la figura de Adorni.

En términos reglamentarios, el debate se centra en la naturaleza de la interpelación. Consultas realizadas a especialistas en derecho constitucional, entre ellos Andrés Gil Domínguez, indican que la interpelación para una moción de censura no requiere el trámite parlamentario ordinario de paso por comisiones. Al ser una facultad constitucional operativa de las cámaras para evaluar la responsabilidad política, si la oposición logra reunir el quórum de 129 diputados en el recinto, podría votar la citación de forma directa. Esta interpretación técnica acelera los tiempos y presiona a los bloques intermedios, ya que el procedimiento se vuelve más breve y directo que la sanción de una ley. Fuentes de la oposición aseguran que avanzar antes que el Senado obligaría a los legisladores oficialistas a explicar por qué mantienen posturas divergentes en ambas cámaras sobre la misma figura institucional.

Contexto

El pedido de interpelación a Manuel Adorni surge en un momento de máxima tensión entre el Poder Ejecutivo y el Congreso de la Nación, tras una serie de cruces mediáticos y decisiones administrativas que desgastaron la relación con las provincias. Históricamente, la figura de la moción de censura, introducida en la reforma constitucional de 1994, ha sido escasamente utilizada en la práctica parlamentaria argentina, lo que otorga a este proceso un carácter excepcional. El antecedente inmediato es la presión de los bloques federales por obtener mayores precisiones sobre la ejecución presupuestaria y el reparto de fondos discrecionales, temas que el Jefe de Gabinete debe defender por mandato constitucional cada mes, aunque en la práctica los plazos suelen dilatarse.

A este escenario se suma la interna del PRO, donde Mauricio Macri busca recuperar el control del perfil opositor del partido, diferenciándose de la gestión de La Libertad Avanza en temas institucionales. La coincidencia de este conflicto con el tratamiento del “Super RIGI” (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) no es casual: el oficialismo necesita los votos de los mismos diputados que hoy evalúan censurar a su Jefe de Gabinete. La Casa Rosada ha intentado vincular la aprobación de las leyes económicas a la estabilidad del gabinete, una estrategia que hasta ahora ha generado más resistencia que adhesiones en los sectores dialoguistas de la UCR y el bloque que conduce Miguel Ángel Pichetto.

Impacto

El impacto de una eventual moción de censura contra Adorni alteraría significativamente el equilibrio de poder en el Congreso. Si el Senado o Diputados logran aprobar la interpelación, el funcionario quedaría obligado a comparecer para responder sobre su idoneidad y las políticas del área a su cargo. Una votación adversa no implica la remoción automática, pero representa un golpe político de magnitud que podría forzar cambios en la estructura ministerial. Para el mercado financiero, esta inestabilidad en la Jefatura de Gabinete se traduce en incertidumbre sobre la continuidad de las reformas estructurales que el Gobierno intenta implementar a través de decretos y leyes de emergencia.

Por otro lado, el desenlace de esta disputa definirá la relación de fuerzas dentro de la oposición colaboracionista. Si el PRO y la UCR deciden acompañar el pedido del peronismo, se consolidaría un nuevo eje parlamentario capaz de bloquear la agenda del presidente. En cambio, si el oficialismo logra postergar la sesión o vaciarla de contenido mediante negociaciones por el Super RIGI, Adorni ganaría oxígeno político, aunque a costa de mayores concesiones fiscales a las provincias. La mirada de los gobernadores está puesta en el impacto que esta crisis pueda tener en la transferencia de recursos, fundamentales para el cierre del ejercicio fiscal del primer semestre.

El próximo paso decisivo ocurrirá el sábado durante el acto oficial en Rosario por el Día de la Bandera. La recepción que obtenga la comitiva oficial y el tono del discurso presidencial serán determinantes para inclinar la balanza de los diputados indecisos. El martes 23 de junio se perfila como la fecha clave en la que se sabrá si la oposición cuenta con los 129 legisladores necesarios para abrir el recinto. De concretarse el quórum, el Jefe de Gabinete podría enfrentar un escenario inédito de doble interpelación en semanas consecutivas, lo que paralizaría el resto de la agenda legislativa hasta que se resuelva su situación política.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

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