El conductor Darío Barassi protagonizó un incidente de seguridad en el piso de su ciclo televisivo tras casi colisionar con una cámara técnica mientras intentaba sentarse durante el segundo duelo del día frente a la participante Lucía.
El episodio se produjo en un momento de distensión que rápidamente se transformó en alarma para el equipo de producción y los presentes en el estudio. Barassi, quien habitualmente conduce de pie, decidió tomar asiento debido a un agotamiento físico derivado de un juego previo y una molestia muscular específica. Según indicaron fuentes de la producción, el conductor no advirtió el desplazamiento coordinado de una de las cámaras robóticas que bajaba hacia la plataforma principal. El impacto no llegó a concretarse por escasos centímetros, pero la reacción defensiva del animador fue inmediata, cubriéndose el rostro con el brazo y manifestando su sorpresa ante el riesgo de un golpe frontal. “Casi me muero, no vi la cámara bajar”, expresó el conductor una vez recuperada la compostura, mientras el equipo técnico ajustaba los parámetros de seguridad en el set para evitar una colisión real que podría haber derivado en lesiones cervicales o faciales.
La dinámica del programa se vio interrumpida brevemente mientras Barassi, apelando a su habitual registro humorístico para descomprimir la situación, interactuaba con la participante del puesto siete. La jugadora, identificada como Lucía, mostró signos visibles de estupefacción ante el movimiento brusco del conductor. En un intercambio que buscó normalizar el clima en el estudio, Barassi bromeó sobre la necesidad de medicación sublingual para el estrés, a lo que la participante respondió señalando a un integrante del equipo de producción, apodado Ricardo, como el responsable indirecto del susto. Operadores del mercado televisivo señalan que este tipo de incidentes, aunque infrecuentes en producciones de alto presupuesto, ponen de manifiesto los riesgos operativos en estudios donde conviven estructuras móviles pesadas y desplazamientos humanos no ensayados. La escena captada por las cámaras de respaldo mostró la vulnerabilidad del conductor ante un elemento técnico de gran porte en movimiento descendente.
Contexto
Este incidente ocurre en un período de alta exposición para Darío Barassi, quien ha consolidado su posición como una de las figuras centrales del entretenimiento en la grilla nacional. El conductor, que es padre de dos hijas, Emilia e Inés, junto a su esposa Lucía Gómez Centurión, suele compartir aspectos de su vida privada que humanizan su labor profesional. Recientemente, Barassi conmemoró el séptimo cumpleaños de su hija mayor, Emilia, a través de una publicación que alcanzó una alta repercusión en plataformas digitales. En dicho mensaje, el animador repasó la trayectoria vital de la menor desde su nacimiento en la sala de parto hasta la actualidad, destacando la solidez del vínculo familiar. Este trasfondo personal, sumado a la reciente pérdida de su madre hace casi tres años —a quien también recordó en sus redes sociales—, configura un presente emocionalmente intenso para el comunicador, lo que explica su reacción de alivio tras el susto en el set.
La relación de Barassi con su equipo técnico y de producción ha sido históricamente cercana, lo que permite que este tipo de errores operativos se resuelvan mediante el diálogo y el humor en cámara. Sin embargo, los antecedentes de accidentes en sets de televisión en Argentina han llevado a que las aseguradoras de riesgos del trabajo (ART) exijan protocolos cada vez más estrictos. El hecho de que el conductor decidiera sentarse por una molestia física —un movimiento fuera de su rutina habitual— alteró el esquema de desplazamientos previsto por los camarógrafos. Fuentes institucionales del canal indicaron que se realizará una revisión de los ángulos de giro de las cámaras para garantizar que, ante cambios imprevistos en la posición de los conductores, los sensores de proximidad o la visión directa de los operadores impidan cualquier contacto físico.
Impacto
El impacto de este suceso trasciende lo meramente anecdótico y se instala en la discusión sobre la seguridad laboral en los estudios de televisión en vivo. Para la producción del programa, el incidente representa una señal de alerta sobre la coordinación entre el área de técnica y el desempeño de los talentos frente a cámara. Analistas de medios sugieren que la capacidad de Barassi para transformar un riesgo físico en un momento de contenido viral es una de las claves de su éxito, aunque advierten que la integridad del conductor es el activo más valioso de la productora. El susto de la participante Lucía también refleja la tensión que se vive en los estudios cuando los protocolos de seguridad fallan, afectando potencialmente el rendimiento de los concursantes que no están habituados al entorno de grabación.
Desde el punto de vista de la audiencia, el episodio reforzó el vínculo de cercanía con el conductor, quien no ocultó su vulnerabilidad ni su cansancio físico. La mención a su esposa, Lucía Gómez Centurión, debido a la coincidencia de nombre con la participante, sirvió para reconectar el incidente con la narrativa familiar que Barassi construye diariamente. Este tipo de momentos, donde la realidad del vivo irrumpe sobre la estructura planificada del juego, suelen generar picos de rating y una mayor interacción en redes sociales, aunque obligan a los coordinadores de piso a extremar las precauciones en las grabaciones subsiguientes para evitar que un blooper se transforme en un accidente con consecuencias legales o de salud.
Tras el incidente, la grabación continuó con normalidad, aunque con una atención redoblada sobre los movimientos de la maquinaria técnica en el estudio. Se espera que en las próximas emisiones se mantengan los protocolos de distancia mínima entre la plataforma de conducción y el recorrido de las cámaras grúa. La tensión pendiente queda sujeta a la evolución de la molestia física manifestada por Barassi, que fue el detonante del cambio de posición que casi provoca el choque.