El presidente Javier Milei ordenó retirar del Senado el pliego de la candidata a jueza María Verónica Michelli, lo que desató una crisis interna en La Libertad Avanza y tensiones con el PRO ante la sesión de este jueves.
La decisión de la Casa Rosada, impulsada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se fundamenta en el vínculo familiar de Michelli, quien es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. Esta determinación provocó una reacción inmediata de la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, quien manifestó su rechazo a cumplir con la instrucción del Ejecutivo. Según fuentes parlamentarias, la resistencia de Bullrich no es un hecho aislado, ya que el senador Francisco Paoltroni también adelantó que no acompañará el veto presidencial, argumentando que la candidata cumplió con todos los pasos legales y que su impugnación carece de sustento institucional sólido. Paoltroni, quien ya había marcado diferencias en las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel Adorni, sostuvo que su postura busca preservar la “moral de política de Estado” sin que ello implique pasar a las filas de la oposición.
En paralelo a la disputa por los pliegos judiciales, el escenario político sumó un nuevo foco de conflicto con la figura de Facundo Leal, exdirector del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA) y actual representante sindical en el directorio de Arsat. La presencia de Leal, vinculado a la gestión de Alberto Fernández, generó cortocircuitos en el entorno de Santiago Caputo, asesor presidencial clave, quien debe lidiar con las internas que agitan el funcionamiento operativo de las agencias estatales. Mientras tanto, desde el PRO, el exministro de Transporte Guillermo Dietrich lanzó una advertencia sobre el futuro de su partido, señalando que si la desaparición de la fuerza liderada por Mauricio Macri es necesaria para la prosperidad del país, sería un costo aceptable. Estas declaraciones reflejan la incertidumbre sobre una posible alianza electoral entre el PRO y La Libertad Avanza de cara a los comicios de 2025, en un clima donde las lealtades se ven puestas a prueba por las decisiones unilaterales del Ejecutivo.
La controversia escaló al plano institucional con el pronunciamiento de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), que expresó su “profunda preocupación” por el retiro del pliego de Michelli. La entidad destacó que la abogada superó satisfactoriamente todas las instancias constitucionales para acceder al cargo en un tribunal oral de La Plata. En la Ciudad de Buenos Aires, el operador Daniel Angelici mantiene negociaciones con Pilar Ramírez, referente de Karina Milei en la Legislatura porteña, intentando blindar la gobernabilidad de Jorge Macri. Sin embargo, Angelici ya proyecta un esquema para 2027 que excluye a los libertarios, evidenciando que el pragmatismo actual es solo una tregua temporal. A pesar de los intentos del presidente Milei por minimizar el conflicto con Bullrich, fuentes de la Casa Rosada indican que la senadora ha perdido terreno en la consideración de la mesa chica presidencial para integrar futuras fórmulas electorales.
Contexto
El conflicto por el pliego de María Verónica Michelli se enmarca en una serie de investigaciones periodísticas que afectaron directamente a figuras del entorno presidencial. Michelli es cuñada del periodista que investigó el caso denominado $LIBRA, que involucra presuntas irregularidades financieras, y la situación patrimonial del vocero Manuel Adorni. Antecedentes similares en la política argentina muestran que el uso de la facultad de retirar pliegos suele estar vinculado a negociaciones políticas de mayor envergadura, pero en este caso, la atribución de un castigo por vínculos familiares ha sido interpretada por sectores de la oposición dialoguista como una señal de inestabilidad jurídica. La Libertad Avanza, que cuenta con una minoría crítica en ambas cámaras, depende de la cohesión de sus aliados para avanzar con las reformas estructurales que el Ejecutivo considera prioritarias.
Históricamente, el Senado ha sido el terreno donde se dirimen las cuotas de poder real entre el Ejecutivo y las provincias. La nominación de jueces es una de las herramientas de negociación más sensibles. El antecedente inmediato de tensión interna fue la postulación de Ariel Lijo para la Corte Suprema, que ya había generado fisuras entre los senadores libertarios y el ala dura del Gobierno. La irrupción de Karina Milei como la principal estratega en la selección y descarte de funcionarios ha desplazado a otros actores que anteriormente tenían mayor peso en la toma de decisiones, lo que explica la reacción de figuras como Bullrich, quienes intentan mantener una cuota de autonomía frente a las directivas que emanan directamente de la Secretaría General de la Presidencia.
Impacto
El impacto de esta crisis es multidimensional, afectando principalmente la capacidad del Gobierno para asegurar nombramientos en el Poder Judicial, donde existen más de un centenar de vacantes críticas. La negativa de senadores propios a seguir la línea de la Casa Rosada debilita la posición negociadora del oficialismo frente al kirchnerismo y los bloques federales. Si el Ejecutivo no logra alinear a su propia tropa, el tratamiento de leyes clave, como la inviolabilidad de la propiedad privada y el pago a los fondos buitres remanentes de la crisis de 2001, podría verse obstaculizado por represalias políticas de los sectores que se sienten marginados de la toma de decisiones. La desconfianza sembrada en la relación con el PRO también pone en riesgo la estabilidad legislativa en distritos clave como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Para el sistema judicial, el retiro de un pliego por motivos ajenos a la idoneidad técnica de la candidata sienta un precedente que preocupa a las asociaciones de magistrados y abogados. Esto podría derivar en una mayor parálisis de los tribunales federales, que ya operan con una capacidad reducida. En el plano político-electoral, la tensión entre Karina Milei y Patricia Bullrich redefine el tablero de cara al armado de listas para el próximo año. La exclusión de Bullrich de la mesa de decisiones estratégicas sugiere que el Gobierno busca una purga de figuras con peso propio para consolidar un núcleo de lealtad absoluta, lo que paradójicamente podría empujar a los aliados actuales hacia una postura más crítica o incluso a la conformación de un bloque independiente.
La sesión del Senado programada para este jueves será el termómetro definitivo de esta crisis. Aunque los jefes de bloque acordaron postergar el tratamiento específico del caso Michelli para la semana próxima, el malestar persiste y podría filtrarse en el debate de los otros 50 acuerdos judiciales previstos. El Gobierno deberá decidir si mantiene su postura de confrontación con los senadores díscolos o si inicia una fase de contención para evitar que la fractura se vuelva irreversible. El próximo paso será la reunión de labor parlamentaria, donde se definirá si el oficialismo cuenta con los votos necesarios para avanzar con su agenda económica o si la controversia judicial terminará por contaminar el resto de las iniciativas legislativas del Poder Ejecutivo.