ECONOMÍA

Crisis en el calzado: una PyME redujo su personal y advierte deudas

La emprendedora Clara Barceló alertó sobre la caída del consumo y el impacto de los costos laborales en la industria del calzado artesanal, tras reducir su estructura y enfrentar dificultades para cumplir con créditos bancarios.

Redacción El Capitán 4 de junio de 2026 6 min de lectura
Crisis en el calzado: una PyME redujo su personal y advierte deudas
Foto: Infobae

La diseñadora Clara Barceló, titular de una firma de calzado artesanal con 16 años de trayectoria, confirmó una reducción de su plantilla de personal y dificultades financieras para afrontar deudas bancarias ante la persistente caída del consumo interno.

El escenario para las pequeñas y medianas empresas del sector indumentaria y calzado atraviesa una fase de reconfiguración forzada por la pérdida del poder adquisitivo. Según explicaron operadores del mercado minorista, la demanda se ha desplazado casi exclusivamente hacia las compras financiadas, lo que obliga a los emprendedores a absorber costos financieros para sostener el volumen de ventas. Barceló detalló que su estructura directa hoy cuenta con siete empleados, luego de haber tenido que despedir a tres trabajadores a fines del año pasado. Esta tendencia se replica en sus proveedores: una de las fábricas con las que terceriza la producción redujo su nómina de 25 a 15 operarios en los últimos meses, reflejando una contracción del 40% en la fuerza laboral de ese taller específico. La empresaria señaló que, a pesar de ofrecer descuentos por transferencia bancaria, la herramienta de las cuotas sigue siendo el único motor que permite concretar operaciones, incluso entre clientes de niveles socioeconómicos que antes no postergaban decisiones de compra.

La gestión del stock y la eficiencia productiva se han vuelto variables críticas para la supervivencia de las PyMEs locales. Barceló implementó un sistema de preventa para minimizar el riesgo de inmovilizar capital, lanzando productos por tiempo limitado que se fabrican solo después de haber sido cobrados. Esta estrategia busca mitigar errores de gestión cometidos en el ciclo anterior, donde un excedente de mercadería quedó atrapado en depósitos sin la posibilidad de ser liquidado con los márgenes de rentabilidad de años previos. De acuerdo con fuentes del sector industrial, la suba de precios ya no permite licuar ineficiencias de stock como ocurría en periodos de alta inflación y demanda sostenida. Actualmente, la empresaria enfrenta el desafío de cumplir con créditos tomados entre fines de 2024 y principios de 2025, destinados originalmente a la apertura de nuevos locales y expansión comercial, pero que terminaron volcados a cubrir desajustes financieros con proveedores ante el freno de la actividad económica.

Contexto

La industria del calzado en Argentina ha sufrido transformaciones estructurales desde la irrupción de la pandemia, que aceleró el cierre de puntos de venta físicos y modificó los hábitos de consumo. Barceló recordó que su marca llegó a contar con ocho locales, entre propios y franquicias, una estructura que debió replegarse significativamente frente a las sucesivas crisis cambiarias y la incertidumbre macroeconómica. El sector se caracteriza por una alta dependencia de la mano de obra local, que representa el componente de mayor incidencia en el costo final del producto, por encima de los insumos. A diferencia de otros rubros que dependen de materiales importados, el calzado artesanal de diseño nacional utiliza componentes locales, pero enfrenta una presión impositiva que, según la visión de los fabricantes, distorsiona la competitividad frente a mercados regionales como el de Chile. Esta situación ocurre en un momento donde el acceso al crédito productivo se ha vuelto una carga pesada debido a las tasas de interés y la falta de esquemas de reestructuración flexibles para el segmento PyME.

El panorama actual se enmarca en una tensión constante entre los costos de producción y el precio que el mercado está dispuesto a convalidar. Durante la presente temporada, la firma Barceló optó por no trasladar la totalidad de los aumentos de costos al precio de góndola, decidiendo reducir sus márgenes de ganancia para evitar una parálisis total de las ventas. Esta dinámica de “sábana corta”, como la describió la propia emprendedora, evidencia que ni a los fabricantes les alcanza para cubrir sus compromisos ni a los consumidores les resulta sencillo acceder a productos de diseño. La falta de respuestas lógicas por parte de las entidades bancarias ante la necesidad de refinanciar pasivos agrava la situación de las empresas que apostaron al crecimiento mediante el apalancamiento financiero en el último bienio. La comparación con los precios internacionales sigue siendo un punto de fricción, ya que la carga tributaria argentina eleva el valor final de los artículos de cuero y diseño local por encima de marcas globales en países limítrofes.

Impacto

La crisis de las PyMEs de diseño afecta directamente la preservación de oficios tradicionales y talleres especializados que dependen de la continuidad de estas marcas para subsistir. Si el consumo no muestra señales de recuperación en el corto plazo, el riesgo de cierre de más unidades productivas y puntos de venta se incrementa, afectando la recaudación fiscal y el empleo formal en el sector textil. Para el consumidor, esto se traduce en una oferta cada vez más limitada y una dependencia absoluta de las promociones bancarias o programas de cuotas para acceder a bienes durables. La imposibilidad de exportar debido a los altos costos internos también limita la capacidad de estas empresas para generar divisas y diversificar sus ingresos, quedando totalmente expuestas a las fluctuaciones del mercado doméstico argentino. El impacto social se manifiesta en la pérdida de puestos de trabajo calificados en talleres que, una vez cerrados, difícilmente vuelven a integrarse a la cadena de valor industrial.

Hacia adelante, la viabilidad de emprendimientos como el de Clara Barceló dependerá de una eventual reestructuración de sus pasivos financieros y de una estabilización de los costos operativos que permita recuperar la rentabilidad. La empresaria advirtió que, bajo las condiciones actuales de venta, no es posible cancelar las deudas contraídas sin un cambio en el contexto económico o una asistencia crediticia más acorde a la realidad del sector. El próximo hito para la industria será el cambio de temporada, donde se definirá si las estrategias de preventa y reducción de márgenes son suficientes para sostener las estructuras mínimas de personal o si continuará el proceso de achicamiento que ya afectó a miles de trabajadores del rubro en todo el país. La tensión entre mantener la producción nacional o buscar alternativas de importación sigue latente, aunque la apuesta por el trabajo local continúa siendo el eje central de la marca a pesar de la fragilidad financiera actual.

Fuente: Infobae

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Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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