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Boca Juniors enfrenta dos finales clave para evitar la eliminación

El equipo de Claudio Ubeda se juega la clasificación a octavos de la Copa Libertadores ante Cruzeiro y Barcelona tras quedar fuera del torneo local.

Redacción El Capitán 30 de mayo de 2026 6 min de lectura
Boca Juniors enfrenta dos finales clave para evitar la eliminación
Foto: Olé

Boca Juniors afrontará dos compromisos decisivos en la Copa Libertadores frente a Cruzeiro y Barcelona para asegurar su pase a octavos de final, luego de sufrir una racha negativa de tres derrotas en sus últimos cuatro partidos.

La actualidad del conjunto xeneize dio un giro drástico en apenas veintiún días. Tras un inicio prometedor con puntaje ideal en el certamen continental, producto de las victorias ante Universidad Católica y Barcelona, y un invicto de 14 encuentros que incluyó un triunfo en el superclásico ante River Plate en el Monumental, el equipo entró en una crisis de resultados. La reciente eliminación en los octavos de final del Torneo Apertura a manos de Huracán profundizó el malestar interno. Según fuentes cercanas al Predio de Ezeiza, la dirigencia comenzó a evaluar la continuidad de Claudio Ubeda, cuyo contrato vence al finalizar el semestre, debido a decisiones tácticas cuestionadas como la exclusión de futbolistas que venían rindiendo en el equipo alternativo, entre ellos Braida, la dupla central conformada por Jorge Figal y Pellegrino, y el juvenil Velasco.

El clima de tensión no se limita exclusivamente al cuerpo técnico, sino que alcanzó a las máximas figuras de la institución. Leandro Paredes, capitán y referente del plantel, quedó en el centro de una disputa mediática y política tras recibir críticas de sectores vinculados a la gestión de Juan Román Riquelme. Estas objeciones apuntaron al alto perfil del mediocampista y a la gestión de los liderazgos dentro del vestuario. La respuesta no tardó en llegar desde el entorno familiar del jugador: sus hermanas, Bárbara y Vanesa Paredes, junto a su pareja Camila Galante, utilizaron las redes sociales para replicar mensajes que fueron interpretados como una defensa directa ante los cuestionamientos del oficialismo. De acuerdo con operadores del club, este cruce de declaraciones refleja una fractura en la relación entre el ídolo que conduce el club y el ídolo que porta la cinta de capitán, un escenario que históricamente ha precedido cambios estructurales en la entidad de la Ribera.

En el plano estrictamente deportivo, las derrotas consecutivas ante Cruzeiro y Barcelona relegaron a Boca al tercer puesto de su zona. Esta ubicación lo posiciona como el único club argentino que, al día de hoy, se encuentra fuera de los puestos de clasificación a la siguiente fase. La urgencia es total, ya que la institución no puede permitirse un nuevo fracaso internacional tras la ausencia en las ediciones 2024 y 2025 de la Libertadores. El propio Ubeda definió los próximos compromisos como “dos finales” que determinarán no solo el futuro deportivo del año, sino también la estabilidad del proyecto futbolístico actual. La estadística reciente es implacable: de los últimos doce puntos en disputa entre todas las competencias, el equipo solo obtuvo tres, una cifra alarmante para un plantel que hace menos de un mes era comparado con los ciclos más exitosos de Carlos Bianchi o Lionel Scaloni.

Contexto

Para comprender la magnitud de la crisis actual, es necesario remontarse a la sequía de títulos internacionales que afecta a Boca Juniors desde el año 2023. La falta de participación en la Copa Libertadores durante las últimas dos temporadas generó una presión financiera y deportiva sin precedentes sobre la actual gestión. Históricamente, el club ha demostrado una baja tolerancia a las eliminaciones prematuras en el máximo certamen continental. Antecedentes cercanos confirman esta tendencia: Sebastián Battaglia fue desvinculado tras caer por penales ante Corinthians en octavos de final; Jorge Almirón dejó su cargo luego de perder la final ante Fluminense en el Maracaná; y Fernando Gago vio debilitado su ciclo tras no superar un repechaje contra Alianza Lima. Incluso figuras de la talla de Carlos Tevez sufrieron las consecuencias de las derrotas coperas, optando por el exilio en el fútbol chino tras la eliminación ante Independiente del Valle en 2016.

El presente de 2026 encuentra a un Boca que parecía haber encontrado el rumbo tras golear 4-0 a Defensa y Justicia a domicilio, pero que se desmoronó ante la primera adversidad. La eliminación ante Huracán en el torneo doméstico dejó al equipo con un calendario inusualmente vacío, sin partidos oficiales por un lapso de diez días, lo que exacerbó el debate público sobre el rendimiento de los jugadores y las elecciones del entrenador. La falta de rotación y la insistencia con ciertos nombres que no atraviesan su mejor nivel son los principales argumentos de la oposición interna. Según integrantes del Consejo de Fútbol, la ratificación de Ubeda en su puesto dependerá exclusivamente de obtener los seis puntos necesarios en las jornadas finales de la fase de grupos, ya que quedar fuera en esta instancia sería considerado un fracaso histórico comparable a las peores campañas de la década pasada.

Impacto

La importancia de estos partidos trasciende lo numérico y afecta directamente la estabilidad institucional de cara a las próximas elecciones en el club. Una eliminación temprana obligaría a Juan Román Riquelme a acelerar una renovación profunda del plantel en el mercado de pases de invierno, con el riesgo de devaluar activos importantes. En términos económicos, no acceder a los octavos de final implicaría una pérdida millonaria en concepto de premios de la CONMEBOL y recaudación por venta de entradas, un flujo de caja vital para sostener los contratos de figuras internacionales como Leandro Paredes. Además, el impacto anímico sobre el capitán es una preocupación central para el cuerpo médico y técnico, dado que el jugador se mostró visiblemente afectado tras la derrota con Huracán y los posteriores ataques en redes sociales.

Desde el punto de vista del mercado de pases, una salida prematura de la Copa Libertadores pondría en duda la continuidad de varios referentes. Fuentes del mercado aseguran que ya existen sondeos desde el exterior por futbolistas que, ante la falta de competencia internacional, buscarían nuevos destinos. Por otro lado, la figura de Ubeda ha quedado tan desgastada que incluso una clasificación agónica podría no ser suficiente para garantizar su permanencia hasta fin de año si el funcionamiento colectivo no muestra una mejoría sustancial. La tensión entre el ego de los ídolos y la necesidad de resultados inmediatos ha colocado a Boca en una situación de vulnerabilidad que afecta la planificación a largo plazo de todas sus áreas profesionales.

El próximo viernes 15 de mayo marcará el inicio de la preparación final para el duelo ante Cruzeiro. Boca Juniors se encuentra en una encrucijada donde solo el triunfo servirá para calmar las aguas de un clima interno que amenaza con desbordarse. El margen de error desapareció y el equipo deberá demostrar si tiene la jerarquía necesaria para revertir un presente que lo tiene contra las cuerdas. El desenlace de estas “dos finales” determinará si el ciclo de Ubeda llega a su fin de manera anticipada o si el Xeneize logra transformar la crisis en el punto de partida para una nueva etapa de reconstrucción deportiva.

Fuente: Olé

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Información publicada por Olé.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias