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Adopción adolescente: la historia de superación de Sebastián y Nicolás

Nicolás Martínez adoptó a Sebastián, un joven de 17 años con discapacidad, desafiando las estadísticas que indican que solo el 2% de los aspirantes en Argentina acepta niños mayores de diez años.

Redacción El Capitán 30 de mayo de 2026 5 min de lectura
Adopción adolescente: la historia de superación de Sebastián y Nicolás
Foto: La Nación

Nicolás Martínez y su hijo Sebastián consolidaron su vínculo familiar en Adrogué tras formalizar una adopción adolescente en diciembre de 2023, superando barreras burocráticas y prejuicios sociales sobre la crianza de jóvenes con discapacidad en el sistema de protección estatal.

La convivencia diaria entre Nicolás, un electricista de 49 años, y Sebastián, de 17, refleja una integración que desafía las tendencias del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (RUAGA). Sebastián, quien padece un retraso madurativo y trastorno emocional, fue institucionalizado a los ocho años tras escapar de una situación de violencia familiar en Villa Fiorito. Durante seis años transitó por cuatro hogares convivenciales diferentes, donde la falta de un entorno estable profundizó sus dificultades de aprendizaje y su dependencia a psicofármacos. Sin embargo, desde su integración al hogar de Martínez, el joven logró abandonar la medicación psiquiátrica, comenzó a alfabetizarse y se integró a la selección nacional paralímpica de atletismo, tras obtener medallas de oro, plata y bronce en competencias regionales.

El proceso de vinculación comenzó en septiembre de 2023, cuando el juzgado de Lomas de Zamora notificó a Martínez sobre la situación de un adolescente de 14 años en un hogar de La Plata. Según explicaron fuentes judiciales vinculadas al caso, la decisión de Nicolás de optar por una adopción monoparental y de un niño mayor de diez años representa una excepción dentro del sistema. Durante los primeros encuentros, la ansiedad y el miedo a no cumplir con las expectativas marcaron el inicio de la relación. Sebastián, que anteriormente se llamaba Julio, decidió cambiar su nombre al concretarse la adopción, simbolizando el inicio de una nueva etapa vital. La adaptación incluyó un cambio radical en la rutina de Nicolás, quien renunció a su empleo en relación de dependencia para trabajar de forma independiente y garantizar el acompañamiento terapéutico y deportivo de su hijo.

Contexto

La situación de Sebastián no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una problemática estructural del sistema de adopción en Argentina. De acuerdo con datos oficiales de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DNRUA), el 81% de los legajos de personas inscriptas para adoptar se orientan exclusivamente a niños menores de tres años. Esta preferencia genera un cuello de botella que deja a los adolescentes en una situación de vulnerabilidad extrema: apenas el 2% de los postulantes acepta a chicos mayores de 10 años. A medida que los menores crecen dentro de las instituciones, las posibilidades de encontrar una familia disminuyen drásticamente, lo que suele derivar en el egreso del sistema a los 18 años sin una red de contención afectiva o económica.

En el caso específico de los niños con condiciones de salud o discapacidades, el panorama es aún más complejo. Las estadísticas indican que la mayoría de los aspirantes declinan las convocatorias cuando existen diagnósticos de retraso madurativo o trastornos emocionales, debido al temor por la carga de cuidados y la falta de recursos para afrontar tratamientos prolongados. Sebastián pasó gran parte de su infancia medicado con antiepilépticos y ansiolíticos en los hogares, bajo una supervisión estatal que, según denunció su padre adoptivo, priorizaba la escolarización formal por sobre los avances reales en la salud mental y la alfabetización del menor. El joven relató que vio a muchos compañeros de su edad abandonar los hogares o escapar ante la falta de interesados en adoptarlos, una realidad que refuerza la importancia de las convocatorias públicas para casos de difícil vinculación.

Impacto

El éxito de esta adopción tiene un impacto directo en la visibilización de la adopción de adolescentes y personas con discapacidad, demostrando que la estabilidad familiar puede revertir cuadros clínicos complejos. Desde que vive en Adrogué, Sebastián ha mostrado una evolución notable en su capacidad de autocontrol y comunicación. La eliminación gradual de la medicación, supervisada por su psiquiatra, permitió que el joven canalizara su energía a través del deporte. Su incorporación al polideportivo de Almirante Brown y su posterior convocatoria a la selección nacional paralímpica funcionan como un indicador de cómo el entorno afectivo influye en el desarrollo de las capacidades individuales que el sistema institucionalizado suele ignorar.

Por otro lado, el caso resalta la necesidad de redes de apoyo para familias monoparentales. Nicolás Martínez destacó que la integración de Sebastián no fue un proceso individual, sino que involucró a su familia extendida, compuesta por 17 personas entre hermanos y sobrinos. Este respaldo es fundamental para garantizar la sostenibilidad de la adopción en el tiempo, especialmente cuando el adoptado requiere acompañamiento en tratamientos de psicopedagogía y psicología. La transformación de la dinámica familiar también implicó un ajuste económico y laboral para el padre, quien debió priorizar la flexibilidad horaria para asistir a los entrenamientos y citas médicas de su hijo, evidenciando los desafíos logísticos que enfrentan quienes deciden paternar en estas circunstancias.

El próximo paso para la familia Martínez será completar el proceso de alfabetización de Sebastián, quien a pesar de sus logros deportivos, aún enfrenta desafíos en la lectura y escritura. Mientras tanto, el joven continúa su entrenamiento con la mira puesta en las próximas competencias nacionales, representando un modelo de resiliencia para otros adolescentes que permanecen en hogares convivenciales a la espera de una familia. La justicia de familia de Lomas de Zamora mantiene el seguimiento del caso, que se presenta como un antecedente relevante para fomentar las adopciones de niños mayores y adolescentes en la provincia de Buenos Aires.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias