El índice S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires retrocedió un 1,1% este viernes, situándose en los 2.715.000 puntos, en una jornada marcada por la caída de los bonos soberanos y el incremento del riesgo país.
La dinámica negativa del mercado local se alinea con un clima de mayor aversión al riesgo en las plazas internacionales. Los activos argentinos en dólares, tanto Bonares como Globales, registraron una baja promedio del 0,9%. Como consecuencia directa, el riesgo país elaborado por JP Morgan trepó ocho unidades para ubicarse en los 535 puntos básicos. Este movimiento al alza ocurre apenas días después de que el indicador lograra perforar el piso de las 500 unidades, impulsado por la mejora en la calificación crediticia otorgada por la agencia Fitch. Según operadores del mercado financiero, la toma de ganancias y el ruido político local condicionaron el apetito de los inversores, quienes ahora observan con mayor cautela la sostenibilidad de las reformas estructurales en un escenario de alta polarización.
En el panel de las acciones argentinas que cotizan en Nueva York (ADR), los retrocesos fueron liderados por el sector financiero. Los papeles de Banco Supervielle cayeron un 5,3%, seguidos por Banco Francés con una merma del 4,9%. Incluso el sector energético mostró debilidad pese al incremento del 4% en el precio internacional del petróleo, que llevó al barril de Brent a los USD 109,70. En este marco, YPF cedió un 1,5% y Vista Energy retrocedió un 0,3%. La excepción a la tendencia general fue Globant, que se disparó más de un 12% tras presentar un balance trimestral que superó las expectativas de los analistas, mientras que Satellogic sumó un 5%. Desde el Ministerio de Economía indicaron que estas fluctuaciones responden a una corrección técnica necesaria tras las fuertes subas de las semanas previas, aunque reconocen que el frente externo añade una presión extra sobre la liquidez de los mercados emergentes.
La coyuntura internacional juega un rol determinante en el desempeño de los activos domésticos. Wall Street operó con bajas cercanas al 1% debido al temor de un rebrote inflacionario global derivado del conflicto en Oriente Medio y el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años, que alcanzó el 5,1%. De acuerdo con analistas de Rava Bursátil, la volatilidad también afectó al sector tecnológico, especialmente a las empresas de semiconductores como Nvidia, luego de que la cumbre entre Estados Unidos y China no arrojara contratos inmediatos para la venta de componentes. Este escenario de tasas altas en el exterior encarece el financiamiento para países como Argentina y limita la recuperación de los títulos públicos, que venían de un rally alcista sostenido por la disciplina fiscal del Palacio de Hacienda.
Contexto
El desempeño actual de los mercados se produce en un momento de señales mixtas para la economía argentina. Por un lado, el INDEC reportó para el mes de abril una inflación del 2,6%, con una inflación núcleo del 2,3%, representando el nivel más bajo desde octubre de 2025. Esta desaceleración de los precios es uno de los pilares del programa económico del oficialismo. En paralelo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantiene una racha compradora de divisas; el jueves adquirió 140 millones de dólares, acumulando compras por más de 8.000 millones de dólares en lo que va de 2026. Para fortalecer la posición de caja, la autoridad monetaria efectuó una transferencia de utilidades al Tesoro por $24,4 billones, fondos destinados a ampliar el colchón de pesos y proceder a la recompra de letras intransferibles.
Sin embargo, el frente político comenzó a generar dudas entre los tenedores de deuda. Una reciente encuesta de la consultora CB Global Data posicionó al presidente Javier Milei en el puesto 16 de 18 mandatarios de América Latina, con una imagen positiva del 34,8% frente a una negativa del 63%. Para el economista Gustavo Ber, el ascenso de la atención sobre los escenarios electorales hacia 2027, aunque parezca prematuro, influye en las decisiones de inversión. El mercado percibe que el Congreso de la Nación podría convertirse en una caja de resonancia que dificulte el avance de nuevas iniciativas legislativas y reformas de fondo, lo que genera una prima de riesgo adicional sobre los activos argentinos que aún no logran consolidar su grado de inversión.
Impacto
La suba del riesgo país y la caída de los bonos tienen un impacto directo en el costo del endeudamiento tanto para el Estado como para las empresas privadas. Si el indicador se mantiene por encima de los 500 puntos, se dificulta el objetivo del Gobierno de regresar a los mercados voluntarios de deuda para refinanciar los vencimientos de 2025. Fuentes del Banco Central señalan que la estabilidad financiera depende en gran medida de la acumulación de reservas y de la ratificación del rumbo económico por parte de organismos multilaterales. En este sentido, la confirmación de que el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) se reunirá la semana próxima para evaluar la segunda revisión del programa vigente es un dato crítico. Se espera que el organismo apruebe un desembolso de 1.000 millones de dólares que reforzarán las reservas internacionales.
Desde la consultora Wise Capital destacaron que la vocera del FMI, Julie Kozack, ya adelantó que el país cumplió con las metas técnicas de la revisión del programa de Facilidades Extendidas. Este respaldo es considerado clave para sostener el plan de estabilización, ya que valida el ajuste fiscal y la política monetaria ante los ojos de los acreedores externos. No obstante, la caída de las acciones financieras en Nueva York sugiere que los inversores institucionales todavía mantienen cautela sobre la capacidad del sistema bancario local para expandir el crédito en un entorno de recesión y alta volatilidad cambiaria. La brecha entre el dólar oficial y las cotizaciones financieras (MEP y CCL) sigue siendo monitoreada de cerca como un termómetro de la confianza en el esquema de salida del cepo cambiario.
El cierre de la semana deja una tensión pendiente respecto a la capacidad del Gobierno para aislar los activos locales de los ruidos externos. El próximo paso fundamental será la votación de leyes clave en el Senado, que el mercado leerá como una señal de gobernabilidad. Si el oficialismo logra destrabar su agenda legislativa, es probable que los bonos recuperen el terreno perdido y el riesgo país retome su senda descendente. Por el contrario, una mayor resistencia política podría profundizar la toma de ganancias y presionar sobre la brecha cambiaria, obligando al Banco Central a intervenir con mayor agresividad en el mercado de bonos para contener las paridades.