Rodolfo Arruabarrena inició este jueves su segundo ciclo como entrenador de Boca Juniors en el predio de Ezeiza, donde comunicó formalmente a ocho futbolistas del plantel profesional que no serán considerados para la competencia oficial de 2026.
La reestructuración del plantel, ejecutada en conjunto con el presidente Juan Román Riquelme, representa uno de los movimientos internos más drásticos de los últimos años en la institución xeneize. Entre las bajas más sensibles se destaca la de Edinson Cavani; el delantero uruguayo, que registró 28 goles en 68 partidos disputados, interrumpió su vínculo contractual tras una reunión con la dirigencia. Aunque el atacante manifestó su deseo de continuar, las recurrentes lesiones en su espalda, que solo le permitieron sumar minutos ante Platense y Racing en el último semestre, precipitaron su salida. Según fuentes del Consejo de Fútbol, el jugador no percibirá el salario correspondiente al tiempo restante de su contrato original, cerrando una etapa marcada por la jerarquía pero condicionada por su estado físico.
El caso de Ander Herrera también marcó el inicio de esta depuración. El mediocampista español de 36 años, afectado por siete lesiones en un período de 18 meses, se despidió de la parcialidad mediante un video institucional. Herrera completó 29 encuentros con la camiseta azul y oro, aunque las estadísticas reflejan que nunca logró disputar los 90 minutos de un partido completo, anotando un solo tanto en la Copa Libertadores. A esta lista se sumaron de forma inesperada los laterales derechos Marcelo Weigandt y Juan Barinaga. Weigandt, quien venía de ser titular tras la partida de Luis Advíncula a principios de año, fue apartado del grupo principal, mientras que Barinaga, con solo 10 partidos jugados bajo la gestión anterior de Claudio Ubeda, tampoco encajó en el esquema del nuevo cuerpo técnico, que planea promover al juvenil Dylan Gorosito.
La limpieza del vestuario se extendió a jugadores que arrastraban una prolongada inactividad o rendimientos irregulares. Lucas Janson, quien tuvo apariciones esporádicas debido a la plaga de lesiones que sufrió el equipo a comienzos de año, fue informado de que deberá entrenarse de manera diferenciada mientras el club negocia su transferencia definitiva o su inclusión como parte de pago en otras operaciones. Una situación idéntica atraviesa Agustín Martegani, cuyo último partido oficial data del 22 de febrero de 2025. Desde el Departamento de Fútbol indicaron que la intención es concretar una venta para recuperar parte de la inversión realizada, dado que el volante apenas figuró en el banco de suplentes durante la última campaña sin sumar minutos efectivos en el campo de juego.
Contexto
Esta decisión de Arruabarrena y Riquelme no es un hecho aislado, sino el resultado de un proceso de desgaste que se profundizó durante el año 2025. Boca Juniors atravesó una temporada irregular donde la falta de recambio y la avanzada edad de algunas figuras internacionales, como Cavani y Herrera, limitaron las aspiraciones del equipo en el plano local e internacional. La salida de referentes como Luis Advíncula a comienzos de 2026 ya había dado indicios de una renovación generacional necesaria. El regreso del “Vasco” Arruabarrena, quien ya tuvo un paso exitoso por el club entre 2014 y 2016, busca recuperar la identidad competitiva y reducir la masa salarial de un plantel que contaba con contratos elevados para futbolistas con escasa participación activa.
Los antecedentes de Nicolás Orsini y Juan Ramírez refuerzan esta política de austeridad y rendimiento. Orsini, quien llegó al club hace casi cinco años, rescindió su contrato tras haber disputado su último encuentro el 9 de abril de 2023, pasando gran parte de su última etapa entrenando en canchas auxiliares tras sus préstamos en Unión y Platense. Por su parte, Juan Ramírez, quien acumuló 95 partidos y dos goles desde su arribo en julio de 2021, se encuentra en negociaciones para rescindir su vínculo tras regresar de una cesión en Lanús. La dirigencia busca evitar que se repitan casos de jugadores que permanecen en la estructura del club sin ser utilizados por los entrenadores de turno, optimizando así los recursos para el mercado de pases invernal.
Impacto
El impacto de esta decisión es multidimensional para el futuro inmediato de Boca Juniors. En términos económicos, la rescisión de contratos como los de Cavani y la posible salida de Janson y Martegani liberan un cupo salarial significativo que permitirá a la tesorería del club afrontar nuevas incorporaciones de jerarquía. Operadores del mercado de pases sugieren que este movimiento es la antesala para la llegada de refuerzos de peso, entre los que se menciona con insistencia el retorno de Leandro Paredes. Además, la decisión de apartar a los dos laterales derechos titulares abre una vacante crítica en la defensa que deberá ser cubierta con urgencia antes del reinicio de la competencia oficial.
Desde lo deportivo, el mensaje de Arruabarrena es claro: la prioridad será la disponibilidad física y el rendimiento actual por sobre la trayectoria de los nombres propios. La promoción de juveniles como Dylan Gorosito marca una tendencia hacia la utilización de la cantera del Boca Predio, una política que Riquelme ha defendido desde el inicio de su gestión. La salida de ocho profesionales de un solo golpe obliga al cuerpo técnico a trabajar a contrarreloj en la cohesión de un grupo que ha perdido a varios de sus líderes vocales en el vestuario, lo que genera una tensión lógica entre los hinchas que aguardan resultados inmediatos tras un período de sequía de títulos importantes.
Con el plantel ya diagramado bajo las nuevas directivas, Boca Juniors continuará su pretemporada con dobles turnos de entrenamiento enfocados en la recuperación física. El próximo paso clave será la definición de las situaciones contractuales de Janson y Ramírez, quienes aún permanecen vinculados legalmente a la institución. Mientras tanto, el Consejo de Fútbol acelera las gestiones para cerrar al menos tres refuerzos antes del cierre del libro de pases, con el objetivo de brindarle al entrenador las herramientas necesarias para afrontar el torneo local y las fases eliminatorias de las copas internacionales, donde la exigencia será máxima desde el primer minuto.